Recuerdos fotográficos: los rostros de Lola Mora en la piedra
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
La primera escultura sobre Lola Mora fue realizada por ella misma. Se trata de un autorretrato en mármol de Carrara, una de las primeras obras en piedra que hizo a partir de 1898, cuando comenzó a dejar el dibujo y se dedicó a la escultura, mientras estudiaba en Roma.
Según describe el biógrafo Oscar Félix Haedo, ella “consigue una pieza curiosa al cincelar únicamente su perfil izquierdo, dejando el resto del mármol sin pulir, cabeza que obra en poder de Angelina de Soldati de Páez de la Torre -en San Miguel de Tucumán- junto con el busto en yeso del doctor Alberto León de Soldati, también modelado por la artista”.
En la biografía que hicieron Carlos Páez de la Torre (h) y Celia Terán se menciona que el corresponsal de La Nación en Roma, Ettore Mosca, publicó en mayo de 1899 que había visto en el Palacio de Bellas Artes un medio busto en mármol, que Lola había expuesto “con el seudónimo italiano de L. M. de Vinci y que quería representar a una campesina”. Según Mosca, el mármol tenía aire aristocrático y constituía “uno de los atractivos de nuestra actual exposición de bellas artes”.
Páez de la Torre y Terán afirman que no se puede saber si se trata del mismo autorretrato. Lo describen así: “se trata de una de las piezas más interesantes de la escultora, y también de las menos conocidas: lleva su firma sobre la derecha. Utilizando la técnica del nonfinito, Lola Mora hizo surgir su propia cabeza reclinada de un bloque de Carrara sin desbastar, jugando hábilmente con las superficies finamente pulidas por contraste con el mármol virgen. Con los cabellos anudados y chorreando sobre el cuello, el rostro de la joven escultora adquiere una fuerte presencia expresiva”. Añaden que no hay datos sobre el año en que se talló ni del momento en que fue obsequiado.
En la capital tucumana hay dos bustos muy conocidos sobre Lola Mora. Uno se encuentra a metros de la Casa Municipal de Cultura del parque 9 de Julio, al norte del paseo público, realizado por Griselda Nassif e inaugurado en noviembre de 1990.
Otro busto fue realizado por el escultor Ángel Enrique Díaz Cabrera, ganador del concurso de la Facultad de Artes, convocado por la convención de Clubes de Leones, inaugurado en diciembre de 1990 en la plazoleta de Congreso y Crisóstomo Álvarez, junto a la Casa Histórica.













