Mundial, tres países y dos conceptos. México y Canadá parecieran haberse puesto de acuerdo para sus inauguraciones. Ambos presentaron a sus pueblos originarios y a su gente al mostrar las diferencias étnicas, culturales e idiomáticas. El video de presentación en México incluía voces en náhuatl, rarámuri, etc.; mientras Canadá usó, a su tiempo, el ojibwe. Los dos integraron representaciones de sus culturas precolombinas y los musicales fueron desde lo tradicional hasta lo moderno, en sus idiomas oficiales (el español en México y el inglés y el francés en Canadá). Aún me cuesta comprender el camino que tomó Estados Unidos, donde su video sólo mostro dibujos alusivos al “soccer” (como llaman al futbol) y el espectáculo con una burda alusión a sus inicios incluía a bastonero vestido de fines del siglo dieciocho; tras lo cual numerosos artistas, representaron su identidad moderna y distante. Para mí, el único elemento unificador de las tres inauguraciones fue la presencia de una copa del mundo gigante en el centro del campo de juego y los 3 escenarios que la coronaban permitiendo el armado de los musicales en paralelo. Así la apertura tripartita me dejó una certeza incomoda, mientras México y Canadá nos recordaron que el futbol es historia e identidad, Estados Unidos eligió ver un show.
Marcelo Daniel Castagno
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