Por lo general, llegaba todos los días con LA GACETA después de las 11 de la mañana. Llueva o truene, él estaba presente, llevando como pago su gaseosita y un paquete de “puchos”. En ese fatídico día eran las 8.30 hs.; vino temprano y apurado a mi domicilio, dejó el diario, se fue rápido porque le dolía la cabeza. Llegó a su casa, se desplomó y la muerte maldita, que lo venía persiguiendo, se lo llevó. Así se nos fue José Pablo Pérez. Pocos le sabíamos su nombre y apellido; sí su apodo, “Kico, el gacetero”, un ser humano excelente, puro y sin maldad. Era amigo de todos, hincha fanático de los Veteranos del Club 20 de Junio. Su última mañana, a pesar de su dolor que lo estaba matando, se fue sonriendo y saludando a todos los vecinos que cruzó en sus últimos pasos. Este gran vecino no necesitó de grandes proezas ni de hazañas para trascender y llegar a ser una leyenda barrial. Su partida nos dejó llanto y dolor. ¡Gracias querido Kico, por tu última Gaceta! En vida fuiste un ejemplo de superación y, por sobre todas las cosas, una gran persona de bien. No detengas tu vuelo, te espera un lugar de privilegio en el reino de Dios. Vamos a extrañar tu buen humor y esa alegría que desparramabas al pasar.
Francisco Amable Díaz
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