Resumen para apurados
- Antofagasta de la Sierra, un pueblo de 700 habitantes en la Puna de Catamarca, atrae a turistas por estar rodeado de 200 volcanes inactivos a más de 3.000 metros de altura.
- Con casas de adobe de 100 años adaptadas al clima extremo, la villa sirve de base para excursiones en 4x4 hacia el Volcán Galán, que posee el cráter más grande del mundo.
- Este destino se consolida como un punto clave para el turismo de aventura y la geología, impulsando el desarrollo local y la preservación de su patrimonio natural único.
Antofagasta de la Sierra. 3323 metros sobre el nivel del mar. El cartel de aviso genera un fuerte impacto entre los visitantes, inmersos en un escenario lunar donde el telón de fondo son las montañas coloradas, la lava petrificada que marca caminos de color negro y las bicicletas que circulan al ritmo lento que indica el entorno. El pequeño poblado encajado en las alturas guarda residencias de estilo colonial, una pequeña iglesia, museos con momias y apenas unos 700 habitantes.
Esta villa se ubica en la Puna catamarqueña y resguarda los secretos de una comunidad con pasado. Se hace imperante pausar la caminata y admirar las fachadas que conforman el circuito peatonal turístico de “Casas con historia”. Allí, los hogares desafían el terreno con el ingenio ancestral que logró nivelar, mediante técnicas de barro, el suelo indomable a los pies y laderas de los cerros.
La arquitectura que desafía al tiempo y al clima
En la localidad, las viviendas se resisten al transcurso de más de 100 años. Algunas se sumergen casi en el suelo debido a su condición semi subterránea, mientras que otras se resguardan con sus ventanas chiquititas de las inclemencias del tiempo. Aquellas estructuras guardan las experiencias de sus dueños y enriquecen el patrimonio de este lugar.
A medida que se avanza por los senderos locales se accede fácilmente a otro planeta. Los volcanes comienzan a reclamar su espacio; los primeros son el Alumbrera y el Antofagasta, a ocho kilómetros del casco urbano, que se mezclan con las aves, las garzas, las vicuñas, los flamencos, y los lagos que desafían la sequedad del terreno. A estos les siguen unos 200 cráteres inactivos más en esta zona de la puna catamarqueña, donde el manto basáltico oscuro es protagonista en todo el territorio.
El coloso de la Puna, el Volcán Galán
Si se continúa el recorrido se llega a otro gigante de impacto, el Volcán Galán. La excursión es más extrema, por lo que requiere de guías debido a su extensión y mayor dificultad de acceso. La variación de altura también influye, ya que el trayecto se comienza en los 3500 metros y alcanza los 5000 msnm.
Según explican desde la página de turismo de Catamarca, el itinerario atraviesa Campo Las Tobas, donde se pueden observar petroglifos, y continúa por el Cañón y la Quebrada Real Grande. Allí, los conductores de los vehículos con tracción 4x4 más avezados harán vivir la experiencia con más adrenalina al trepar caminos de alta dificultad. El entorno cambia permanentemente con las tonalidades de los colores, las texturas de las formaciones de rocas, dunas, y lo más maravilloso ocurre en las Vegas, donde se observan las poblaciones de vicuñas en las vertientes de agua de deshielo.
Secretos en el cráter más grande del mundo
En la cima del Volcán Galán comienza la aventura al llegar a los 5000 msnm para luego ingresar al cráter, que mide 42 km de diámetro y el cual, por sus dimensiones, es considerado el más grande del mundo.
En su interior se encuentra la Laguna Diamante y la Laguna Grande, donde se pueden apreciar parinas (los característicos flamencos rosados de la región), distintas fumarolas de 86°C, y vicuñas y zorros que conviven entre cumbres nevadas.








