Mató a sus hijos mientras dormían y dijo que lo había hecho para “protegerlos”: la Justicia confirmó la condena
La Justicia de San Luis confirmó la condena a prisión perpetua contra Marina Abigail Silva por el asesinato de sus hijos de 2 y 7 años, ocurrido en 2024. El Superior Tribunal rechazó la apelación de la defensa y ratificó que la mujer actuó de manera consciente y planificada.
Resumen para apurados
- El Superior Tribunal de San Luis confirmó la prisión perpetua para Marina Silva, la expolicía que mató a sus dos hijos mientras dormían en Juana Koslay en octubre de 2024.
- La defensa alegó un "suicidio ampliado" por depresión, pero la Justicia probó que la mujer planificó el ataque y les disparó con su arma reglamentaria mientras dormían.
- El fallo ratifica la pena máxima por doble homicidio agravado y establece que los antecedentes de violencia de género de la acusada no disminuyen la gravedad del filicidio.
La Justicia de San Luis confirmó la condena a prisión perpetua contra Marina Abigail Silva, hallada culpable del asesinato de sus dos hijos, Sofía Mía Ojeda Silva, de 7 años, y Bautista Silva Funes, de 2. Con una decisión unánime, el Superior Tribunal provincial rechazó la apelación presentada por la defensa y ratificó la sentencia dictada en octubre de 2025 por el doble homicidio agravado de los menores.
De esta manera, los magistrados confirmaron tanto la responsabilidad penal de la exagente policial como la pena máxima prevista por la legislación argentina para este tipo de delitos.
Durante el proceso judicial, la defensa argumentó que Silva atravesaba un severo cuadro depresivo, agravado por antecedentes de violencia de género, dificultades económicas y la carga de afrontar la maternidad sin una red de apoyo. En ese marco, presentó informes psicológicos y psiquiátricos que describían un supuesto caso de “suicidio ampliado”, una condición en la que la acusada habría creído que estaba protegiendo a sus hijos de un futuro que consideraba incierto y adverso.
Sin embargo, el Superior Tribunal concluyó que esas circunstancias ya habían sido debidamente evaluadas durante el juicio oral. Si bien los jueces reconocieron que la mujer había sufrido distintas situaciones de violencia en relaciones anteriores, sostuvieron que esos antecedentes no disminuían la gravedad de los hechos ni constituían un atenuante suficiente para modificar la condena.
Además, los magistrados descartaron que Silva hubiera actuado sin comprender la naturaleza de sus actos. Por el contrario, consideraron que las pruebas reunidas durante la investigación demostraron una conducta consciente y planificada.
Cómo ocurrió el crimen
De acuerdo con la reconstrucción judicial, los hechos ocurrieron durante la madrugada del 1 de octubre de 2024 en una vivienda ubicada en el barrio Los Fresnos, en la localidad de Juana Koslay.
La sentencia sostiene que la mujer aprovechó un momento en el que se encontraba sola con los niños y verificó previamente el funcionamiento de su arma reglamentaria. También habría preparado distintos elementos antes de concretar el ataque.
Los jueces ratificaron la agravante de alevosía al considerar que las víctimas se encontraban en una situación de absoluta indefensión, ya que ambos dormían cuando fueron atacados.
Según la investigación, Silva colocó una almohada y una toalla sobre los menores y efectuó dos disparos contra cada uno de ellos. Posteriormente, dejó una carta en la que hacía referencia a problemas económicos y manifestaba que no quería que sus hijos fueran “una carga para nadie”.
La mujer también habría dejado mensajes en distintos sectores de la vivienda para advertir sobre lo sucedido y enviado comunicaciones tanto a familiares como a la Comisaría 34, dependencia donde prestaba servicios.
Horas más tarde fue encontrada cerca del dique Cruz de Piedra junto al arma utilizada en el hecho. Según consta en la causa, en ese momento presuntamente intentaba quitarse la vida.







