Periodista, el oficio que siempre incomoda

Hace 3 Hs

Cada 7 de junio, los periodistas festejan su día. ¿Hay motivos? Los suficientes como para que, como lo llamaba Gabriel García Márquez, el “mejor oficio del mundo” siga vigente. La adversidad, la crítica o el hostigamiento se contrarrestan con una visión objetiva de los hechos con los que la sociedad saca sus conclusiones. El periodismo verdadero siempre incomoda sin importar que, frente al que lo ejerce, haya un gobernante, un empresario, un industrial o un sindicalista que ostente poder. Su herramienta de lucha ha sido (y sigue siendo) un anotador que luego se fue perfeccionando hacia una máquina de escribir, una cámara fotográfica o de video, una PC, una notebook o una tablet. Cambian los formatos, pero la esencia del oficio se mantiene. Las noticias se escriben, se postean, se difunden por radios o por streaming; se focaliza en un informativo diario o en un programa de TV. Está en las redes sociales y persiste en el papel. Se puede salpimentar, colocarle giros literarios o fundamentarlas en simples palabras. Pero, sea cual fuera la técnica, la ética debe estar presente, que, como diría “Gabo”, no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.

La celebración del Día del Periodista en Argentina tiene su origen en un hecho histórico acaecido en Buenos Aires el 7 de junio de 1810. En aquella jornada, Mariano Moreno impulsó la creación de la “Gazeta de Buenos Ayres”, considerada la primera publicación periodística nacional surgida tras la Revolución de Mayo. La fecha fue instituida oficialmente muchos años después. En 1938, durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas realizado en Córdoba, los participantes resolvieron establecerla como Día del Periodista en homenaje a la aparición de la “Gazeta”.

Además de un reconocimiento a la tarea de quienes ejercen esta profesión y oficio, destaca el papel de los medios de comunicación en la construcción de una sociedad informada y democrática en todo el país. La faena, generalmente, no resulta sencilla en tiempos donde las redes sociales y el mal uso de la Inteligencia Artificial (IA) acometen contra la información que todo ciudadano debe acceder, teniendo a la objetividad como una de sus principales premisas. De allí que el periodismo, más que nunca, debe acercarse lo más posible a la verdad, y llevarla a cada lector, a cada televidente o a cada radioescucha de la forma más transparente posible, con el fin de contribuir al debate natural de ideas en un mundo cada vez más volátil y complejo.

“Si los modelos fueran un vehículo, la IA sería el coche y los humanos el combustible que lo impulsa”, sostiene un hombre de prensa que trabaja en Meta y que, precisamente, entrena a estas nuevas herramientas tecnológicas para el futuro de las noticias. Los periodistas recolectan los datos en la calle, observan la realidad y construyen la noticia. Cuentan historias; narran los hechos. La desinformación opera a través de algoritmos opacos que premian lo más llamativo, no lo más cierto, decía Carlos Lauría, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Por eso, el legado de García Márquez, sigue vigente, porque “la mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor”. Feliz día.

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