Resumen para apurados
- Los concejales Canelada y Cobos criticaron a la SAT en Tucumán tras confirmarse una grave fuga en el acueducto El Cadillal, que amenaza el suministro de agua en la capital.
- Vecinos de la zona reclamaban desde hace tiempo por fallas en el servicio. La SAT admitió que la avería es compleja y podría generar baja presión o falta de agua en la ciudad.
- Los ediles exigieron detallar las zonas afectadas y planes de contingencia para escuelas y hospitales, advirtiendo sobre el riesgo de una crisis por falta de mantenimiento.
Los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos cuestionaron a la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), luego de que la empresa informara que la fuga de agua potable registrada en avenida Francisco de Aguirre y Juan José Paso, en la capital, correspondía al acueducto El Cadillal, conducto que transporta agua hacia la Planta Potabilizadora Muñecas.
“La SAT dejó que una fuga se transforme en una amenaza para gran parte de la ciudad. Estamos hablando de una pérdida en una infraestructura clave, que hace años que no reparan y que ahora nos dicen que podría derivar en baja presión o falta de agua en amplias zonas de San Miguel de Tucumán”, señalaron los ediles en un comunicado.
Canelada y Cobos recordaron que vienen acompañando a vecinos de la zona, quienes desde hace tiempo reclaman por problemas vinculados al servicio de agua y cloacas. “Cuando los vecinos denuncian pérdidas, desbordes o falta de respuestas, muchas veces se los ignora o se los hace peregrinar por oficinas. Pero ahora la propia empresa reconoce que el problema existe, que es complejo y que puede afectar a miles de tucumanos”, afirmaron.
Los concejales advirtieron que la SAT no puede limitarse a informar que se encuentra “evaluando los pasos a seguir”. “La empresa tiene que explicar desde cuándo conoce esta falla, cuántas veces intentó repararla, por qué no pudo resolverla hasta ahora y cuál es el riesgo real para el servicio. No alcanza con avisar que podría faltar agua: tienen que hacerse cargo de cómo se llegó a esta situación”, plantearon.
También reclamaron que se informe con precisión qué barrios podrían verse afectados, durante cuánto tiempo podría extenderse una eventual interrupción y qué medidas de contingencia se tomarán para garantizar el suministro en hospitales, centros de salud, escuelas, hogares y comercios.
“Estamos hablando de agua potable, un servicio esencial. No puede ser que las respuestas aparezcan recién cuando la situación ya está al límite. La ciudad necesita planificación, mantenimiento e información clara, no comunicados de emergencia cuando el problema ya amenaza con convertirse en crisis”, sostuvieron.
“La SAT y el Gobierno provincial tienen que dar la cara. Los vecinos vienen reclamando hace años y hoy queda claro que no estaban exagerando: estaban advirtiendo un deterioro que quienes tenían que resolverlo dejaron avanzar”, concluyeron.







