Resumen para apurados
- Atlético Tucumán analiza en Tucumán su irregular semestre tras el fin del torneo, buscando consolidar el ciclo de Falcioni y corregir fallas de cara al próximo Clausura.
- Pese al histórico triunfo ante River y la consolidación de juveniles, el equipo sufrió por la falta de eficacia goleadora y el bajo rendimiento de la mayoría de sus refuerzos.
- De cara al Clausura y la Copa Argentina, Falcioni y la dirigencia buscan reforzar un plantel corto y mejorar la localía para consolidar un horizonte deportivo claro.
Mientras el plantel y el cuerpo técnico de Atlético Tucumán disfrutan de sus vacaciones, en 25 de Mayo y Chile también se viven momentos de lógica autocrítica y reflexión. Ya pasaron 16 días de aquella goleada sobre Talleres que cerró el semestre y 33 del histórico 1 a 0 frente a River en Núñez. Pero puertas adentro saben que no se debe confundir ese final feliz con lo que fue el desarrollo del torneo.
Hubo dos mandatos en apenas unos meses, una racha complicada como visitante y sólo algunas victorias que sirvieron para aliviar la tensión y sumar puntos de cara a la tabla general. A priori, quedan más aspectos a corregir que a rescatar, pero las buenas señales sobre el cierre invitan a ilusionarse con cierta mesura con el ciclo de Julio César Falcioni. Aquí, lo mejor y lo peor del “Decano” en este torneo Apertura.
Lo mejor
1. La aparición de los más jóvenes. Sin dudas, es la gran noticia que recibió el equipo en el año, tanto a nivel deportivo como institucional. Que jugadores como Lautaro Godoy (23) y Leonel Vega (22) se hayan consolidado como piezas fundamentales del primer equipo no solo le dio al “Emperador” las respuestas futbolísticas que buscaba, sino que también alienta a la CD a ilusionarse con elevar el valor de sus fichas para alguna potencial venta que deje un buen ingreso en las arcas del club.
Esa posibilidad aún es lejana, pero siempre se recibe con los brazos abiertos que un valor patrimonial de la institución se potencie de esa manera; más aún teniendo en cuenta que tanto Vega como Godoy no implicaron gastos en su adquisición. Luciano Vallejo (22), por su parte, también pide pista en el once titular, mientras que Franco Nicola (24) elevó considerablemente su nivel de la mano de Falcioni.
2. Rompió el maleficio. Tal vez el mundo “Decano” aún no toma dimensión de lo que significó aquel triunfo sobre River. Fue importantísimo no sólo por lo histórico de la victoria y la jerarquía del rival, sino también porque el equipo necesitaba librarse de ese peso enorme que significaba la racha de 464 días sin ganar como visitante.
Llegó sobre el cierre del torneo, es cierto, pero tras ese partido algo en el plantel pareció por fin destaparse: cambiaron los ánimos, se elevó la confianza y todo eso se vio luego en la goleada sobre Talleres. No cargar con el estigma de ser un equipo endeble fuera de casa de cara al torneo Clausura es una gran noticia para los de 25 de Mayo y Chile.
3. Parece haber encontrado el rumbo. Va de la mano con el punto anterior: Falcioni consolidó su idea en los últimos partidos del semestre. Y no es poco: en ese lapso, el equipo parece haber materializado todo eso que no salía en la primera parte del año, durante el irregular ciclo de Hugo Colace. Todo eso quedó atrás; cada hora de entrenamiento y de partido bajo la tutela del “Emperador” pareció empezar a dar sus frutos. Para un equipo que hace algunas semanas no sabía quién era ni hacia dónde debía ir, es, por lejos, la mejor noticia de todas.
Lo peor
1. Refuerzos que no aportaron lo suficiente. Atlético incorporó nueve jugadores en el mercado de verano y sólo dos tuvieron un impacto real en el equipo. Uno de ellos -lastimosamente- fue Gastón Suso, uno de los futbolistas más regulares del año, quien sufrió una rotura de ligamentos y no jugará más en este 2026. El otro fue Luis Ingolotti, aunque bastante criticado, fue titular en todos los partidos del Apertura y mostró una mejoría de nivel desde aquella tarde en la que le contuvo un penal a Alejo Véliz en la derrota con Rosario Central.
Luego, Ezequiel Ham, Javier Domínguez, Leonel Di Plácido y Gabriel Compagnucci no terminaron de asentarse al cien por ciento en el “11” titular; mientras que Alexis Segovia, Martín Benítez y Manuel Brondo prácticamente no tuvieron influencia en el juego. Para un plantel que Falcioni ya avisó que siente corto y sin variantes, será clave realizar un buen mercado de pases.
2. Fallas en los últimos metros. Son muchos los partidos que Atlético perdió y mereció empatar, o empató y mereció ganar. En casi todos ellos hay un denominador común: el equipo hizo los méritos necesarios, pero no materializó sus oportunidades. Allí aparecen los empates contra Huracán, Central Córdoba, Aldosivi y Banfield en el Monumental, o las derrotas contra Instituto y Rosario Central como visitante.
En todos esos encuentros, los delanteros fallaron en la definición o alguna desconcentración defensiva individual terminó por liquidar las esperanzas. Una cuestión tal vez de confianza, tal vez de jerarquía, que el equipo necesita remediar para la segunda parte del año.
3. Recuperar el José Fierro como una fortaleza. Atlético sólo perdió un partido de local en este Apertura (el 0-3 contra Racing); es cierto, pero si pretende elevar sus aspiraciones debe volver a sumar de a tres en casa, al igual que en sus mejores épocas. Dos victorias en esta condición fueron muy pocas para lo que este escenario representa.
Así, con los apuntes en mano, el cuerpo técnico y la dirigencia ya trabajan en conjunto para construir el equipo que sueñan de cara al segundo semestre. Hay mucho que mejorar, es cierto; pero tener un horizonte claro desde el cual edificar es una ventaja importante, y será de donde Atlético intentará aferrarse para mostrar una mejor versión en el Clausura y en las rondas finales de la Copa Argentina.







