En el marco del Congreso Mundial de Medios organizado por WAN-IFRA en Marsella, el presidente de Adepa, Martín Etchevers, participó de un panel sobre las respuestas que las asociaciones y empresas periodísticas están desarrollando frente al avance de la inteligencia artificial. Junto con Matt Rogerson, del Financial Times, y Doug McCabe, de The Guardian y Enders Analysis, analizó los desafíos que enfrentan los medios y la necesidad de establecer nuevas reglas de juego con las plataformas tecnológicas.
Etchevers llamó la atención sobre una paradoja de América Latina: pese a reunir más de 600 millones de hispanohablantes, la segunda comunidad lingüística más grande del mundo después del mandarín, la región carece de acuerdos integrales con las empresas de inteligencia artificial. Advirtió que los medios latinoamericanos operan en mercados publicitarios más frágiles que los de Europa o Estados Unidos y dependen en gran medida del tráfico referido, lo que los vuelve especialmente vulnerables. Según señaló, existe el riesgo de que la región se convierta en un proveedor gratuito de datos para modelos de IA entrenados con contenidos periodísticos sin compensación alguna.
El dirigente también describió la ruptura del antiguo “pacto digital”. Si antes las plataformas indexaban contenidos y derivaban audiencias a los medios, ahora la inteligencia artificial avanza hacia la absorción, síntesis y sustitución de la información. “La IA ya no media; cada vez más reemplaza”, sostuvo. Citó estudios que indican que más del 70% de las búsquedas asistidas por IA no generan clics hacia los sitios de origen y que apenas una fracción mínima de las consultas termina en visitas a medios periodísticos. Este modelo de “zero click” debilita la relación directa con las audiencias y afecta tanto la monetización como el reconocimiento de las marcas periodísticas.
Como respuesta, Etchevers propuso tres principios para ordenar la relación entre medios y desarrolladores de IA: consentimiento, compensación y citación. El primero implica autorización explícita para utilizar contenidos periodísticos; el segundo, una remuneración justa por el valor generado; y el tercero, una atribución visible que preserve el vínculo entre la información y su fuente. Afirmó además que los medios aportan mucho más que datos: ofrecen contexto, verificación, archivos históricos, lenguaje y capacidad de control sobre el poder. “El periodismo no repite los puntos de vista oficiales; investiga, descubre y analiza. La IA no puede reemplazar eso”, afirmó.
Matt Rogerson reforzó esa idea al señalar que el periodismo de calidad se vuelve cada vez más valioso en la era de la inteligencia artificial. Los modelos necesitan información confiable para reducir errores y ofrecer respuestas relevantes en tiempo real. Desde esa perspectiva, sostuvo que las plataformas deben respetar los derechos de autor y reconocer el valor de las fuentes originales.
Por su parte, Doug McCabe presentó SPUR, una iniciativa que busca establecer estándares comunes para el intercambio de datos y las relaciones comerciales entre medios y plataformas. Defendió la acción colectiva como una herramienta indispensable para mejorar el poder de negociación de la industria y estimó que una estrategia coordinada podría multiplicar varias veces los ingresos potenciales del sector frente al escenario de inacción.
Al cierre del panel, Etchevers instó a organizaciones como Adepa y la SIP a liderar la defensa de los derechos de propiedad intelectual y a promover acuerdos que contemplen las particularidades de América Latina. Su advertencia final sintetizó el espíritu del debate: “Si los medios pierden, la democracia pierde”. La sostenibilidad del periodismo, concluyó, no es sólo una cuestión económica sino también una condición necesaria para la salud de las sociedades democráticas.







