Resumen para apurados
- La nutricionista Carolina Salazar explicó hoy en un informe cómo cuidar la microbiota intestinal para evitar la inflamación y mejorar la salud metabólica e inmune del organismo.
- El mal funcionamiento intestinal por estrés o mala alimentación causa inflamación. Para revertirlo, se aconseja consumir fibra, alimentos fermentados, ejercitarse y dormir bien.
- La adopción de estos hábitos previene trastornos anímicos y metabólicos futuros, consolidando el cuidado digestivo como un pilar clave para una mejor calidad de vida a largo plazo.
La microbiota intestinal influye en muchos más aspectos de los que pensamos. El sistema inmune, metabólico, el cerebro y las hormonas están entre los principales afectados. Pero los especialistas sostienen que una microbiota intestinal se relaciona con una mejor salud integral.
En definitiva, cuidar los intestinos ayuda a tener una mejor salud metabólica y una mejor respuesta glucémica ante los alimentos que ingerimos. Un consumo consciente y saludable ayuda a reducir la inflamación del organismo y a mejorar las barreras intestinales.
Por qué cuidar más tu microbiota intestinal
La nutricionista Carolina Salazar señala que el intestino no solo digiere comida. Hay algunas intervenciones que tiene sobre otros sistemas y órganos. El sistema inmune, por ejemplo, tiene alojada una gran parte de sí en los intestinos. El eje intestino-cerebro influye en la liberación de hormonas como serotonina y dopamina.
En consecuencia, si hay un mal funcionamiento a raíz de la mala alimentación o del estrés constante, el intestino termina produciendo inflamación y hasta modificaciones en el estado de ánimo.
Hábitos para cuidar la microbiota
Para tener una microbiota intestinal más saludable, la nutricionista explica que hay que implementar cinco hábitos que tienen que ver con tu estilo de vida. El primero de ellos tiene que ver con la variedad de frutas y verduras que consumimos: mientras más implementemos, mejor será.
Otro nutriente que hay que incorporar es la fibra. Es importante incorporar alimentos –como las frutas y verduras que ya mencionamos– o los cereales –como la avena– que ayudan a controlar el nivel de glucosa en sangre. Los alimentos fermentados como el yogur griego y el kefir también ayudan a la microbiota intestina.
Dos hábitos que no tienen que ver con la alimentación, pero sí con otros aspectos del cuidado, están relacionados a la ejercitación y el descanso. Salazar recomienda incrementar el movimiento del cuerpo y dormir mejor, logrando descansar el tiempo diario sugerido por los especialistas según la edad y tipo de actividades que desempeñe cada persona.







