Resumen para apurados
- El Banco Nación lanzó en Argentina programas de consolidación y refinanciación de tarjetas de crédito para que los clientes regularicen sus deudas ante la creciente morosidad.
- Ante una morosidad del 11,5% por el uso de tarjetas para gastos básicos, los planes permiten unificar deudas o refinanciar saldos con tasas del 35% al 65% y plazos de 72 meses.
- Estas medidas buscan evitar el colapso financiero de los hogares ante deudas récord, marcando una fuerte transición del endeudamiento informal hacia el crédito bancario.
La morosidad bancaria apremia. Los bancos analizan estrategia para que la irregularidad y el atraso en el pago de las obligaciones financieras no sigan disparándose. La idea es no ahogar al cliente, sino tirar una soga financiera para que salga de los sofocones cotidianos y aspire a pagar una cuota acorde a su presupuesto, aunque ello implique estirar en el tiempo el endeudamiento. En ese contexto, el Banco de la Nación Argentina (BNA) pica en punta al ofrecer dos programas de financiamiento diseñados específicamente para cancelar o refinanciar deudas de tarjetas de crédito.
¿De qué se trata? Uno es el de consolidación de deuda. Exclusivo para clientes que cobran su sueldo en el Banco Nación. Este programa permite unificar obligaciones financieras (incluyendo tarjetas de otras entidades) con montos de hasta $ 100 millones. Ofrece una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% (una tasa efectiva que puede rozar el 88,33%, según fuentes del mercado) y plazos de devolución de hasta 72 meses. El dinero no se acredita en la cuenta del cliente, sino que el banco transfiere los fondos directamente a las entidades acreedoras.
El otro sistema es la refinanciación de tarjetas. Está disponible si tenés hasta 90 días de atraso en el pago de tarjetas de crédito emitidas por el propio BNA. Permite reestructurar saldos de hasta $ 10 millones, en este caso, con una TNA del 35% y un plazo de hasta 60 meses.
Este régimen prevé la continuidad operativa de la tarjeta de crédito del cliente, el inicio del pago en cuotas desde el resumen siguiente y adecuaciones temporales en los límites de compra, tomando en cuenta las obligaciones asumidas. Para casos con mora superior a 90 días, el Nación brinda alternativas de financiamiento con plazos de hasta 96 meses, sujetas a evaluación crediticia y a las condiciones vigentes.
El resto de las entidades financieras ofrecen distintos productos que tienden, en general, a otorgar préstamos para refinanciar otros compromisos de sus clientes, estirando plazos y con cuotas acordes a sus ingresos. Difiere en cuanto a la tasa, entre dos a seis puntos respecto de las que ofrece el Banco Nación.
El endeudamiento en Argentina responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que fue erosionando el poder adquisitivo de los hogares, obligando a muchas familias a recurrir al crédito para cubrir gastos básicos como alimentos y servicios. En este sentido, el endeudamiento de los hogares argentinos alcanzó niveles récord con un compromiso financiero superior a los $39 billones, impulsado por una alta dependencia de tarjetas de crédito para gastos corrientes, según datos de Focus Market y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Durante el último año, la morosidad en los préstamos destinados a familias registró un fuerte incremento: la proporción de créditos irregulares otorgados a personas humanas pasó del 3,3% en marzo del año pasado al 11,5% en igual mes de este 2026, un nivel que no se observaba en dos décadas. “Para mantener una salud financiera estable, las cuotas de la deuda nunca deberían superar el 40% del ingreso mensual disponible”. Superar este umbral eleva exponencialmente el riesgo de incumplimiento y estrés financiero, sugieren desde Adelantos.com.
En 2023, el 41,3% de los hogares tenía deuda bancaria y el 82,6% algún tipo de deuda no bancaria. En 2025 esos valores se ubicaron en 47,9% y 61,6%, respectivamente, y en 2026 la tendencia se profundizó: la deuda bancaria alcanzó al 55,1% de los hogares mientras la no bancaria retrocedió al 59%. La brecha entre ambas -que en 2023 superaba los 40 puntos porcentuales a favor del endeudamiento informal- se redujo a menos de 4 puntos, una reversión notable del patrón de financiamiento de las familias argentinas.







