En busca de soluciones para la Escuela Normal

Hace 3 Hs

La escuela Normal festejó sus 151 años este 25 de mayo en medio de una tregua en medio de las tensiones visibilizadas el martes de la semana pasada con la sentada de alumnos en reclamo por varios problemas en la institución. Apoyados por familiares y algunos docentes, advirtieron por la falta de cobertura de cargos docentes, por temor por posibles recortes en idiomas, por aulas superpobladas, falta de mobiliario, problemas edilicios y pocas respuestas del gabinete psicopedagógico.

El martes hubo un momento incómodo cuando la ministra de Educación de la provincia fue a hablar con los estudiantes, los padres y las autoridades. Los reclamos del alumnado cayeron sobre la funcionaria, sin que hubiera estamentos intermedios que amortiguaran la presión.

Al cabo de la jornada se acordó un tiempo de espera de una semana; encuentros con funcionarios; planteo de problemas y comienzo de soluciones con una primera entrega de 50 sillas y 50 pupitres unipersonales para reemplazar parte del mobiliario deteriorado en distintas aulas. Se indicó que en el transcurso de la semana iban a llegar los inmuebles restantes restantes, hasta completar una entrega comprometida de 250 pupitres. Eso se fue cumpliendo con el correr de los días. El domingo pasado se retiraron en camiones los muebles rotos de la escuela. La ministra de Educación refrendó un acta en la que el gobierno se comprometió a avanzar en el plazo propuesto con las soluciones concretas a las demandas de la comunidad escolar y los estudiantes pidieron que se cumplan las propuestas. Mientras tanto, mantuvieron de modo discreto la movilización para mantener visible la situación. Las paredes exteriores del establecimiento, empapeladas con carteles que muestran los distintos planteros de los estudiantes, son una muestra. La marcha de ayer a la tarde, otra.

Caben varias reflexiones sobre la crisis que quedó expuesta con la sentada de los estudiantes, que había sido el punto culminante de una serie de reclamos que habían ido creciendo en los días previos, pero que ya habían tenido episodios de advertencia, como la denuncia de la presencia de roedores en los primeros días de marzo, apenas comenzadas ñas clases. Entonces hubo quejas por falta de mobiliario, reducción horaria y problemas edilicios en techos y baños. La ministra también habló para ofrecer soluciones y advirtió de la complejidad de los problemas de una edificación añeja instalada en el corazón de la ciudad.

Dos meses después, la movilización estudiantil apresuró las respuestas, que debieron haber sido dadas con rapidez en el comienzo de las clases, e incluso deberían haber estado previstas durante el período de aprestamiento previo al ciclo lectivo. Se sabe que la escuela tiene una cooperadora que suele dar respuestas inmediatas, y supervisores que deben atender demandas. Nada de esto pareció funcionar e incluso hubo falta de comunicación sobre los problemas que hay con la enseñanza de idiomas y la validez del título de la escuela. Se llegó a tensiones que derivaron en situaciones como los reclamos estudiantiles ante la funcionaria, que estuvo sin fusibles ante los problemas. No se puede concebir que se llegue a esas instancias. Es de esperar que, encaminado el diálogo y las propuestas, comience el camino de la normalización.

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