Violencia, negocios y poder: ¿qué hay detrás de la feroz interna en la barra de San Martín de Tucumán?

Los incidentes ocurridos en el estacionamiento de La Ciudadela encendieron las alarmas y revelaron un conflicto que viene creciendo desde hace tiempo. Barras enfrentados, amenazas y una disputa de liderazgo marcan el presente de la hinchada del “Santo”.

MENSAJE. En 2024, usaron una bandera para acusar a dos barrabravas de tener vínculos con la droga.
MENSAJE. En 2024, usaron una bandera para acusar a dos barrabravas de tener vínculos con la droga.

Resumen para apurados

  • El domingo, la barra brava de San Martín de Tucumán se enfrentó en el estadio de La Ciudadela por el control de negocios ilícitos, tras la derrota del equipo ante Atlanta.
  • El arresto domiciliario del líder Facundo Ale desató una crisis de poder, agravada por agresiones al DT Andrés Yllana y el reparto desigual de entradas y de ventas de alcohol.
  • La policía reforzará los controles mientras la dirigencia colabora con la Justicia. Se teme una escalada de violencia ante el inminente juicio efectivo contra Facundo Ale.
Resumen generado con IA

Los incidentes registrados el domingo en el estadio de La Ciudadela corrieron un velo y dejaron al descubierto las internas que existen en la barra brava de San Martín. Otra vez, los golpes y los gritos fueron el anuncio de que algo malo está ocurriendo y que la paz está lejos de llegar por la ausencia de uno de sus líderes.

Al consumarse la derrota del “Santo” ante Atlanta, se registró un violento episodio en la playa de estacionamiento. Hombres, mujeres y adolescentes se agredieron entre sí. “¡Basta! ¡Todos somos compañeros!”, fue uno de los gritos que se escuchó en el video que se viralizó en todo el país.

Sobre el origen del incidente se habló mucho. Con el correr de las horas comenzaron a surgir diferentes versiones sobre cuál habría sido la chispa que encendió el fuego. Ahora cobró fuerza otra hipótesis que generó preocupación y que tuvo como protagonista al mismísimo técnico de San Martín.

Según pudo reconstruir LA GACETA, el técnico Andrés Yllana abandonó el vestuario para dirigirse a su automóvil, que estaba estacionado en ese sector. Allí fue interceptado por un integrante de la facción “La Matienzo”, cuyo nombre no trascendió. El barrabrava comenzó a recriminarle el mal desempeño del equipo. “Fue un hecho bochornoso e innecesario que no pasó a mayores”, reconoció un directivo del club.

Siempre de acuerdo con esa versión, un tal “Piri”, uno de los referentes del grupo conocido como “La Brava” y que estaría a cargo de los vendedores que comercializan fernet en las tribunas del estadio, salió en defensa del entrenador y agredió físicamente al hincha que insultó a Yllana. Ese episodio desató la reacción de sus allegados.

El conflicto no terminó ahí. Fuentes del club y de la Policía confiaron que miembros de “La Brava” se apoderaron de las banderas del otro grupo y las quemaron. “Fue un mensaje”, dijo un referente de una facción que se mantiene al margen de esta interna.

Los dirigentes de la entidad de La Ciudadela no denunciaron el hecho, pero emitieron un comunicado de prensa en el que aseguraron que aportarán todos los registros fílmicos a la Policía para esclarecer lo sucedido. (Se informa por separado).

Feroz interna

El incidente es apenas una señal del clima de tensión que se vive en las tribunas de la calle Rondeau. “La Brava” es el grupo dominante, pero atraviesa una crisis de liderazgo. Ocurre que Facundo Ale, señalado como uno de sus referentes, se encuentra detenido bajo la modalidad de arresto domiciliario por un grave episodio que, en un principio, fue vinculado a una interna de la barra, aunque luego surgieron indicios de que podría tratarse de una pelea vinculada al narcotráfico. Su ausencia, que podría extenderse por varios años, estaría alimentando las tensiones dentro de la barra brava.

El principal problema sería el reparto de entradas. Los directivos les entregan a los violentos un número no precisado de tickets que, supuestamente, deberían distribuir entre las diferentes facciones. De acuerdo con lo que pudo establecer LA GACETA, no se reparten en partes iguales, sino según la cantidad de miembros y el “peso” que tienen en la tribuna.

Sin embargo, el grupo dominante les habría reducido la cantidad de localidades para que ellos las comercializaran y se quedaran con el dinero. También se habrían apropiado de gran parte de las ganancias obtenidas por la venta de bebidas alcohólicas en la tribuna, una actividad totalmente prohibida en los estadios del país.

“Con los changos no entramos porque estamos cansados de los manejos de estos. No respetan nada”, se quejó un referente de una facción opositora. En La Ciudadela, el liderazgo de “Facundito” no está bien visto. Primero, porque habría sido impulsado por su padre, Ángel “El Mono” Ale (condenado por haber utilizado al club para lavar activos provenientes de diferentes actividades ilícitas) y, después, por la manera en la que llegó al poder.

Cuentan en la tribuna que los Ale habrían utilizado métodos violentos para desplazar a los viejos referentes de “La Brava”, quienes terminaron “jubilándose” de sus lugares. También se les cuestiona haber violado los mal llamados “códigos” del tablón para quedarse con el dominio total de las tribunas.

Por ejemplo, en un hecho sin precedentes en la historia del fútbol argentino, desplegaron una bandera en la que acusaban a Javier “Chuky” Casanova y a Walter “El Petiso David” Lobos de tener vínculos con el tráfico y comercialización de drogas. “El Mono” Ale reconoció haber sido el autor de ese “trapo” -como se lo conoce en la jerga- y aseguró que él había ordenado colocarla y que nadie la tocara. Los mencionados, meses después, fueron detenidos y procesados por esos delitos.

Para dar este paso, según confiaron fuentes policiales y judiciales, los Ale se habrían unido a Santiago “Cara ‘i Gota” Villañe, referente de “Los Pibes del Barrio Oeste II”. Este hombre estaría sospechado de dirigir una red de narcomenudeo en ese sector de la ciudad y, desde hace varios años, mantiene una disputa territorial con “Chuky” Casanova. “Creció porque el otro está en ‘cana’. Mató dos pájaros de un tiro”, indicó un barra.

Ahora el problema se agravó porque Facundo Ale quedó al borde de ser enjuiciado por la balacera registrada en septiembre del año pasado en un salón de fiestas de Tafí Viejo. Fuentes policiales confirmaron que el fiscal Mariano Fernández, quien instruyó la causa, ya pidió que enfrente un juicio por los cargos de portación de armas de guerra y abuso de armas. Solicitó además una condena de seis años y medio de prisión. “Facundito” ya cumple una condena condicional por haber tiroteado la casa de la madre de “Petiso David”. Si es hallado culpable, las penas podrían unificarse y debería cumplirlas de manera efectiva.

Alerta

Los dirigentes no sólo anunciaron que colaborarán con la investigación, sino que además mantendrán una reunión con responsables de la fuerza para mejorar la efectividad del operativo. “La idea es que no se repita lo del domingo. Pretendemos que, una vez finalizado el encuentro, haya una especie de barrido”, sostuvo uno de los directivos del club de La Ciudadela.

El jefe de Policía, Joaquín Girvau, adelantó que se incrementará el número de efectivos para hacer más exhaustivos los controles. “No vamos a tolerar nuevos hechos de violencia. Tenemos que contar con la colaboración de todos para erradicar a estos violentos de los estadios”, concluyó.

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