Sin ideas, sin juego y sin respuestas, San Martín cayó frente a Atlanta

El "Santo" lució desorientado, careció de rebeldía y sumó su segunda derrota consecutiva.

POCAS LUCES. Nicolás Castro intenta maniobrar frente a dos jugadores de Atlanta. El volante nunca encontró el camino para generar juego.
POCAS LUCES. Nicolás Castro intenta maniobrar frente a dos jugadores de Atlanta. El volante nunca encontró el camino para generar juego. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Por Gonzalo Vera 24 Mayo 2026

Minuto dos: el arquero visitante se arroja al césped para ganar varios segundos tras descolgar un centro intrascendente. Minuto 12: un defensor se revuelca acusando un golpe invisible ante la pasividad de un árbitro que nunca tuvo ganas de apurar el juego. Minuto 20: otra falta, otra discusión, otra interrupción. Así, fue todo el primer tiempo en La Ciudadela. Atlanta llegó a Tucumán con un plan claro: cortar el ritmo, demorar cada reanudación y frustrar a un San Martín que, lamentablemente, cayó en la trampa.

Prácticamente no se jugó en esa etapa inicial. El encuentro fue chato, rústico y excesivamente cortado. Otra vez, un “típico partido de la Primera Nacional”. Y otra vez un “Santo” que no supo resolverlo.

Para colmo, los imponderables volvieron a ensañarse con el conjunto de Andrés Yllana: a pocos minutos del comienzo, Alan Cisnero sintió una molestia y tuvo que dejar la cancha. Su lugar lo ocupó Luciano “Pupi” Ferreyra, pero le costó horrores llenar los zapatos del juvenil. Recién en el descuento de esa primera mitad el local pudo hilvanar una seguidilla de pases, pero fue apenas un oasis en medio de un desierto de ideas.

Sin fútbol ni rebeldía

Si el primer tiempo había sido exasperante, el complemento fue peor. San Martín salió desordenado y con una alarmante incapacidad para pisar el acelerador. El 4-4-2 al que decidió volver Yllana hizo agua por todos lados. Nicolás Castro tuvo la pelota pero nunca con quién asociarse, Lucas Diarte no encontraba los espacios para subir, y por el otro lado, Tiago Peñalba no estaba para grandes excursiones en ataque. Con un Jorge Juárez intermitente, el equipo empezó a dejarse llevar por la corriente del cronómetro, jugando sin convicción ni prepotencia ofensiva.

Y en el peor momento futbolístico del “Santo”, llegó el mazazo. A los 14’, Lautaro Fedele aprovechó la pasividad de la defensa tucumana, metió una escapada letal por la banda izquierda y mandó el centro atrás para que Jeremías Rodríguez Puch la empujara al fondo de la red. Gol de Atlanta, estupor en las tribunas y un 1-0 que hacía pagar todas las falencias de una jornada para el olvido. Lo preocupante no fue solo el tanto, sino la falta de reacción: nadie se hacía cargo de tomar la lanza y el partido se escapaba entre la apatía.

El banco, sin respuestas

Obligado por las circunstancias, Yllana pateó el tablero cuando faltaban 20 para el final, con tres variantes juntas: Gonzalo Rodríguez ingresó por Peñalba, Facundo Pons entró por Ferreyra, que se fue con cara de pocos amigos, y Benjamín Borasi reemplazó a Luca Arfaras. Los cambios, aunque le aportaron algo de energía al ataque, no lograron torcer el rumbo. Los escasos acercamientos al área “bohemia” siempre estuvieron basados más en el orgullo que en la claridad.

Sin ideas, sin juego y sin respuestas, San Martín cayó frente a Atlanta LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

En el tramo final, se vio un “Santo” absolutamente impotente. La situación más clara para rescatar un punto nació de un tiro de esquina, con un cabezazo que pasó rozando el palo. Poco después, en un tumulto casi en el área chica de la visita, Diego Diellos terminó cometiendo falta sobre el arquero y se ganó la segunda amarilla. El guardameta  fue atendido, enfrió las acciones, y terminó pasando una noche mucho más relajada que la que debería afrontar cualquier rival en La Ciudadela.

El pitazo final decretó la segunda derrota consecutiva y dejó flotando una densa nube de preocupación en La Ciudadela. El desgano del equipo y uno de los peores rendimientos del año encienden alarmas justificadas. A San Martín le faltó el fútbol, pero sobre todo le faltó el carácter para rebelarse ante un trámite adverso. El torneo es largo, es cierto, pero actuaciones como la de anoche obligan a replantearse varias cosas antes de que el tren del campeonato comience a quedar demasiado lejos.

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