La modernización de las prácticas criminales no se limita únicamente a la adquisición de transportes más veloces, sino también a la construcción de un escudo tecnológico y social que garantice la continuidad del negocio. El dinero que genera el narcotráfico es reinvertido de manera permanente para neutralizar -o al menos reducir- la capacidad operativa del Estado.
“Al narcotráfico hay que verlo como un negocio que produce muchísimo dinero, que el narcotraficante reinvierte en su sistema de ejecución”, sostuvo el fiscal federal Ricardo Toranzos.
“Se actualiza en tecnología, medios de camuflaje y posibilidades para no ser descubierto, como vehículos con internet propio, antenas y teléfonos satelitales para evitar la geolocalización de los organismos de control. El narcotráfico invierte en impunidad y en corrupción, captando a toda la comunidad, desde el Poder Judicial y las fuerzas de seguridad hasta el ámbito político y vecinal, para evitar ser denunciado”, recalcó el funcionario en una entrevista con LA GACETA.
Toranzos explicó que esta estructura de corrupción tiene un objetivo central: alejar lo máximo posible a los verdaderos jefes de las organizaciones de la primera línea de riesgo, un lugar históricamente ocupado por los sectores más vulnerables, como mujeres embarazadas o personas en situación de extrema pobreza utilizadas como correos humanos.
“Cuanto más se alejan de la persona que transporta la droga, mayor es la impunidad. Ahora invierten para no ser identificados y poder disfrutar el dinero: contratan profesionales, crean empresas y simulan operaciones. Ese mismo mecanismo se utiliza para la trata de personas y el lavado de dinero. Hoy, lo que más corrompe es el dinero del propio delito. En otros países de la región, el narcotráfico ya derivó hacia la minería ilegal y delitos ambientales”, sostuvo el investigador.
Recortes presupuestarios
Frente a un escenario de contracción económica, en el que los programas de seguridad fronteriza sufren recortes presupuestarios, el debate sobre cómo mejorar la respuesta estatal cobra aún más relevancia. Para el fiscal del Área de Casos Complejos, la solución no pasa necesariamente por sumar más efectivos, sino por apostar a un salto tecnológico.
“Más que sumar hombres -lo cual puede aumentar el riesgo de corrupción si se tienen en cuenta los salarios bajos en zonas donde circula mucho dinero-, se requiere mayor tecnología e inversión. Se necesitan escáneres rápidos en zonas calientes y rutas que no afecten a ciudadanos ni a mercaderías perecederas. A veces se piensa sólo en ver más policías o gendarmes, pero eso no necesariamente representa una mejor inversión frente a la tecnología”, finalizó.






