Un productor tucumano reveló cómo identificar la palta robada y alertó sobre su comercialización
Resumen para apurados
- Productores en Tucumán denuncian robos 'hormiga' de palta en sus fincas este año; la falta de seguridad y controles afecta la rentabilidad de un sector clave para la economía.
- El productor Álvaro Blasco visibilizó la sustracción ilegal de fruta, que se realiza sin dejar rastros y obliga a cosechas anticipadas, reduciendo la calidad final del producto.
- La problemática pone en riesgo la diversificación agrícola provincial. Se exige mayor trazabilidad oficial y conciencia del consumidor para evitar la compra de origen ilegal.
En medio del crecimiento del consumo de palta en Argentina, productores de Tucumán vuelven a encender una señal de alerta por un problema que se repite cada año: el robo de producción en las fincas. Pero esta vez, además de visibilizar las pérdidas, apuntan a cómo puede el consumidor identificar si la fruta que compra proviene de un circuito ilegal.
El productor agrícola Álvaro Blasco decidió exponer la situación a través de un video en redes sociales y, en diálogo con LA GACETA, explicó que existen señales concretas en la fruta que permiten sospechar de su origen. “La palta robada se arranca, no se corta con tijera como corresponde. Eso deja marcas y afecta directamente la calidad”, señaló.
Según detalló, una de las principales diferencias está en el estado del pedúnculo (el pequeño tallo que une la fruta a la planta). Cuando la cosecha es realizada de manera adecuada, la palta conserva un corte limpio. En cambio, cuando es sustraída, suele presentar desgarraduras o directamente carecer de ese “cabito”, lo que acelera su deterioro.
“Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Esa fruta fue mal manipulada desde el inicio, y eso impacta en cómo madura y en cuánto dura”, explicó Blasco. En ese sentido, advirtió que muchas veces el consumidor termina comprando un producto de menor calidad sin saberlo.
Un circuito que no se ve, pero existe
El productor remarcó que el problema no se limita al robo en sí, sino al circuito posterior que permite que esa fruta llegue al mercado. “No es solo fruta que desaparece. Esa palta alguien la compra. Mientras exista demanda, va a seguir pasando”, sostuvo.
Lejos de tratarse de grandes golpes aislados, Blasco describió una modalidad de “robos hormiga”, constantes y difíciles de controlar, que terminan afectando seriamente la producción. “Hay fincas a las que prácticamente les vacían la cosecha. Son pérdidas silenciosas, pero muy importantes”, afirmó.
Esta situación también condiciona las decisiones de los productores. “Muchas veces se ven obligados a vender antes de tiempo para no perder todo. Eso impacta en el precio y también en la calidad del producto que llega al mercado”, agregó.
Controles insuficientes y un desafío pendiente
Si bien los productores implementan medidas de seguridad, coinciden en que resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. “Podés tener cámaras, alambrado o personal, pero es muy difícil controlar todo el tiempo”, explicó.
Por eso, planteó la necesidad de avanzar en mayores controles y sistemas de trazabilidad, que permitan seguir el recorrido de la fruta desde la finca hasta el punto de venta. “Con el limón se ha avanzado mucho en ese sentido. Con la palta todavía falta”, comparó.
El rol del consumidor
Blasco hizo hincapié en la importancia de la conciencia a la hora de comprar. “Preguntarse de dónde viene lo que comemos ya es un paso importante. Si algo está más barato de lo habitual, hay que desconfiar”, sostuvo.
Además, insistió en que pequeñas decisiones pueden tener un impacto mayor. “Evitar comprar fruta en condiciones dudosas o sin información de origen también es una forma de cortar con ese circuito”, afirmó.
Finalmente, el productor subrayó que visibilizar el problema es fundamental para generar cambios. “Si no se ve, no existe. Y si no se habla, no cambia. No es algo que me pase solo a mí, es una situación que afecta a muchos productores en Tucumán”, concluyó.







