Don Vilanova: “Un músico genera trabajo para miles de familias”

Don Vilanova es el nombre del blues argentino actual. Su relación con Pappo y la importancia de la formación.

VIGENCIA. La historia musical de Don Vilanova comenzó con Pappo a los 17 años y sigue actual. VIGENCIA. La historia musical de Don Vilanova comenzó con Pappo a los 17 años y sigue actual.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 6 Hs

“La música es un bálsamo. Se sabe que la gente vive mejor con la música, que los niños crecen más sanos. Algo sencillo que se podría hacer es que en todos los parques y las plazas del país, los fines de semana haya músicos tocando y que se les pague por el trabajo que realicen”.

La propuesta es del mayor exponente contemporáneo del blues argentino, Miguel Vilanova, quien comenzó sobre los escenarios hace medio siglo debutando con Pappo cuando aún era un adolescente, mutó su nombre a Botafogo y años después se rebautizó como Don Vilanova.

Con uno u otro nombre, su marca en la música nacional es indeleble, sostenida desde la experiencia y la producción como constantes y la búsqueda como motor creativo. En gira por el NOA, dentro del proyecto Camino Real, esta noche actuará desde las 21 en el Teatro de la Estación de Concepción (Italia esquina Heredia). Antes de llegar a Tucumán, donde anoche se presentaba en Tafí del Valle al cierre de esta edición, habló con LA GACETA.

- Atravesó 50 años de blues argentino, ¿cómo evolucionó como músico?

- Mi evolución pasa por haberme puesto a estudiar seriamente ya siendo un muchacho grande, a partir de los 30 y pico de años, como un loco, con muchos músicos de acá, con mucha bibliografía de afuera también. Saber más, conocer sobre la armonía, sobre los recursos, aprovechar algunos aspectos básicos que tiene la música, que uno por ahí soslaya...Y además lo hice como músico, sobre el escenario, en el estudio de grabación, el tocar con bandas, el haber podido actuar en España durante esos cinco largos años que viví allí, donde aprendí a profesionalizarme como nunca lo había hecho.

- ¿Formarse es crucial?

- En el rock, el blues y el jazz y en todos los estilos populares hay mucho de orejear, de aprender de oreja o yendo a ver grupos o videos. Hoy en YouTube, uno puede incluso bajar la velocidad, como antes se bajaba la velocidad del tocadisco Winco, para estudiar y aprender. Pero también desde el lado académico hay mucha información que, si bien no se traduce al idioma del rock y el blues muchas veces, se acerca un poco más que antes, y entonces uno puede acceder a información que lo haga evolucionar dentro del estilo que le gusta.

- ¿La pasión es lo único que no cambia?

- Tengo 70 años y me siento más apasionado que nunca. Le hablaría de entusiasmo más que nada, sobre todo porque me gusta mucho la etimología de la palabra entusiasmo, que es “tener a Dios por dentro”. Y creo que hay una unión indiscutida entre Dios y la música, los sonidos y las vibraciones sonoras. Lo que significa tener un instrumento en la mano... nuestro instrumento, por ejemplo, tiene mucha madera, y la madera es cielo, lluvia, tierra, átomos, cuarzos, electrones solidificados en algo que golpea y tiene un sonido, y que un luthier sabe convertirla en un instrumento hermoso. Así que eso no solo es pasión: es entusiasmo y es alegría y es sorpresa.

- ¿Pappo fue uno de sus maestros?

- Por supuesto. Pappo fue no solo mi maestro, fue mi inspiración y mi amigo, el que me deja una impronta muy fuerte. Hasta el último día de su vida, a mí me constaba que estaba todo el tiempo buscando ideas. Esa triste imagen que todos vimos en la televisión de él tirado en una carretera... tenía una campera de cuero que era su campera de toda la vida, era su piel, y yo la conocía mucho. Sé que en uno de esos bolsillitos llevaba un pequeño anotador con un lápiz roto, donde anotaba cosas que se le iban ocurriendo. Muchas veces iba por la ruta, veía un cartel y había una palabra que le gustaba, o se paraba a tomar un café y veía un diario arriba de un mostrador y lo abría de casualidad y veía una frase... Y en otro de los bolsillitos tenía un pequeñito grabador, más chiquito que un teléfono, donde él canturreaba cosas y luego las sacaba con la guitarra. Lo que quiero decir es que hasta el último día jamás se olvidó de la música, jamás perdió esa pasión y ese entusiasmo.

- ¿Qué implica haber sido designado Personalidad Destacada en la Cultura Argentina y haber sido nominado al Konex?

- Lo tomé con mucha alegría y respeto, sobre todo por aquellos que valoran mi trabajo. No tengo ningún premio Konex, sólo un diploma; no lo gané ese año 2005, se lo otorgaron a Luis Salinas en esa oportunidad, muy merecidamente.

- ¿Cómo es la cotidianeidad de Vilanova?

- Yo grabo, estoy grabando prácticamente todos los días, todas las semanas, y estamos subiendo temas a las plataformas, que es lo único que nos queda a los músicos independientes. Todos los meses estoy subiendo de a uno, dos o tres temas. Invito al público lector de LA GACETA a que busque a Don Vilanova o a Botafogo en YouTube y en todas las plataformas.

- Esta producción deriva en el inminente lanzamiento de un nuevo disco.

- Sobre los lanzamientos: todos los meses subo material. Hay de todo: en formato acústico tocando la guitarra resofónica (dobro), cantando a través de una corneta de metal para deformar la voz, tocando un bajo hecho con un fuentón y un palo de asada... Y en otras tengo invitados de lujo como Juan Rodríguez (baterista de Polifemo, Sui Generis y Pappo’s Blues), Ciro Fogliata (fundador de Los Gatos) y Alejandro Lerner en un blues que le dedicó a Pappo, entre muchos otros.

- ¿Cómo es ser un artista independiente en este momento?

- Estoy trabajando más que nunca en componer, grabar, mezclar y subir a las plataformas, que es lo único que queda para un artista independiente, porque no hay espacio en la televisión ni en las radios, o es muy a cuentagotas. Considero que hay, por parte de las autoridades de cultura de la Nación, un gran descuido de los músicos. Son ignorantes porque no valoran el trabajo del artista argentino e ignoran que somos gestores de una economía sólida. Si no, no habría tantos eventos, importadores de instrumentos, estudios, luthiers, escuelas de música...

- Son productores de riqueza material, aparte de la espiritual y cultural.

- Cuando ves a un músico en un escenario, eso genera trabajo para miles de familias: el que fabricó la guitarra, el que hizo el cable, el del flete, el del hotel donde duerme. Entidades como Sadaic, AADI o el sindicato de músicos se sostienen con nuestro trabajo. La gente de cultura se olvida de que, más allá de lo espiritual, hay una economía real detrás.

- Desde las autoridades alegan que no hay plata, ¿qué se les responde?

- Los presupuestos no alcanzan cuando se roba, pero si se invierte, rinden. En Estados Unidos los parques tienen administradores culturales que contratan artistas. Los músicos, cuando recibimos dinero, lo gastamos acá: comprando comida, pagando impuestos, alquileres, escuelas... no nos llevamos la plata a las Islas Seychelles.

Trayectoria: una sólida carrera

El 7 de febrero, Miguel Vilanova cumplió 70 años, de los cuales 53 se los dedicó al blues. Comenzó a tocar la guitarra clásica a los nueve años, y a los 12 años tuvo su primer acercamiento a la guitarra eléctrica. Su debut profesional fue con Pappo’s Blues, y luego integró Engranaje, Avalancha, Carolina y Studebaker, antes de radicarse en España entre 1977 y 1984  y grabar y tocar con Joaquín Sabina, Antonio Flores y Chuck Berry, entre muchos otros. Al volver al país fundó Durazno de Gala y fue parte de distintas bandas con próceres del rock nacional. Desde hace 30 años mantiene su carrera solista, con giras por Argentina, América Latina, Estados Unidos, Japón y Europa. En 2008 debió dejar su nombre artístico de Botafogo y lo cambió a Don Vilanova por cuestiones legales. Lanzó más de 30 discos y es autor de una veintena de libros sobre técnica para tocar blues.

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