10 Mayo 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- "Buena fortuna", el ciclo de entretenimientos que conduce Julián Weich, basado en el tradicional juego de la lotería arrancó ayer, a las 15.15, por Telefé, con una propuesta sin novedades pero con una dinámica sustentada en el experimentado animador.
Con 15 minutos de retraso, el ciclo que marca el regreso de Weich a la pantalla de Telefé, y a un formato que él conoce y que funcionó el año pasado con "Trato hecho", comenzó, carente de grandes sorpresas, pero con el atractivo indiscutible que siempre tiene el hecho de jugar por dinero.
Con el conocido mecanismo del "lance" (que va definiendo su ganador a partir de la coincidencia de los números que salen de un bolillero móvil con los de los cartones asignados a cada participante) el "yeite" del programa reside en la participación de una gran tribuna en el estudio (160 personas) y la integración de la audiencia que puede adquirir su correspondiente cartón en las agencias de juego.
De los 160 jugadores en el estudio surgieron ocho semifinalistas que se fueron eliminando a través de una serie de juegos muy simples, que apuntaron a entretener más que a poner en juego el nivel intelectual o la habilidad del concursante. Para llegar a la final, los participantes elegidos por azar debieron, por ejemplo, completar refranes populares desarmados, o jugar a "Encasillados", donde cada uno de ellos -parado según el orden en que fue sorteado- trató de llegar al centro del tablero para ser semifinalista después de responder correctamente preguntas generales.
Un Weich entusiasta, secundado por un staff de ocho bonitas bailarinas, superó los nervios del debut y las complicaciones de todo lanzamiento. El animador no dejó de vender las bondades del envío, que se juega en el atestado estudio, en los hogares y telefónicamente (adivinando si la próxima bola será par o impar a $ 100 por pálpito acertado).
Como en el primer programa no hubo aciertos en menos de 21 bolillas, un televidente porteño se llevó $ 7.000 y apenas un par se llevaron los $ 100 del acierto. La final reunió a Maximiliano y Luisa y, como el robusto muchacho fue más certero en reconocer una galería de imágenes que fueron de Domingo Sarmiento a Bugs Bunny y de Thalía a José de San Martín, accedió a una escalera con ocultos premios y castigos de la que salió con $ 1.000. (Télam)
Con 15 minutos de retraso, el ciclo que marca el regreso de Weich a la pantalla de Telefé, y a un formato que él conoce y que funcionó el año pasado con "Trato hecho", comenzó, carente de grandes sorpresas, pero con el atractivo indiscutible que siempre tiene el hecho de jugar por dinero.
Con el conocido mecanismo del "lance" (que va definiendo su ganador a partir de la coincidencia de los números que salen de un bolillero móvil con los de los cartones asignados a cada participante) el "yeite" del programa reside en la participación de una gran tribuna en el estudio (160 personas) y la integración de la audiencia que puede adquirir su correspondiente cartón en las agencias de juego.
De los 160 jugadores en el estudio surgieron ocho semifinalistas que se fueron eliminando a través de una serie de juegos muy simples, que apuntaron a entretener más que a poner en juego el nivel intelectual o la habilidad del concursante. Para llegar a la final, los participantes elegidos por azar debieron, por ejemplo, completar refranes populares desarmados, o jugar a "Encasillados", donde cada uno de ellos -parado según el orden en que fue sorteado- trató de llegar al centro del tablero para ser semifinalista después de responder correctamente preguntas generales.
Un Weich entusiasta, secundado por un staff de ocho bonitas bailarinas, superó los nervios del debut y las complicaciones de todo lanzamiento. El animador no dejó de vender las bondades del envío, que se juega en el atestado estudio, en los hogares y telefónicamente (adivinando si la próxima bola será par o impar a $ 100 por pálpito acertado).
Como en el primer programa no hubo aciertos en menos de 21 bolillas, un televidente porteño se llevó $ 7.000 y apenas un par se llevaron los $ 100 del acierto. La final reunió a Maximiliano y Luisa y, como el robusto muchacho fue más certero en reconocer una galería de imágenes que fueron de Domingo Sarmiento a Bugs Bunny y de Thalía a José de San Martín, accedió a una escalera con ocultos premios y castigos de la que salió con $ 1.000. (Télam)







