POCAS RESPUESTAS. Falcioni lamentó la falta de alternativas en el plantel, una carencia que quedó expuesta tras el análisis de sus últimas decisiones tácticas desde el banco. OSVALDO RIPOLL / LA GACETA
Resumen para apurados
- Julio César Falcioni lamentó la falta de recambio en Atlético Tucumán tras el empate ante Banfield, evidenciando un plantel corto que limita drásticamente sus opciones tácticas.
- Con solo 14 jugadores de confianza, el equipo sufre un desplome físico en los segundos tiempos. Muchos refuerzos no suman minutos y las variantes suelen realizarse sobre el final.
- Ante este déficit estructural, Falcioni planea una nivelación física intensiva. La estabilidad del equipo dependerá de los refuerzos que lleguen en el próximo mercado de pases.
“No tenemos mucho más para cambiar”, disparó Julio César Falcioni en la conferencia de prensa posterior al empate 1-1 de Atlético Tucumán frente a Banfield. La declaración no fue una frase de ocasión ni una excusa al pasar; fue la manifestación pública y descarnada de un síntoma que el hincha ya percibía desde la tribuna: al “Emperador” le sobran dedos de una mano para contar a los jugadores en los que confía cuando las papas queman.
Esa sentencia -la primera que soltó ante el micrófono aquella noche- evidencia un déficit estructural que se materializa en dos frentes: la planilla de minutos sumados y el desplome físico de un equipo que, sistemáticamente, pierde la brújula en los segundos tiempos.
La radiografía de Falcioni fue evidente. “Ustedes ven que los cambios que hacemos a veces nos cuestan; nos cuesta cambiar a los jugadores que arrancan a jugar. Hay posiciones en las cuales tenemos que pensar mucho para recambiar porque nos cuesta tener una regularidad”, explicó.
Los 14 elegidos
La brecha entre el “11” titular y el banco de suplentes se ha vuelto importante. Hoy, el universo de Falcioni se reduce a apenas 14 nombres. El arquero Luis Ingolotti; los defensores Maximiliano Villa, Clever Ferreira, Gastón Suso e Ignacio Galván; los volantes Renzo Tesuri, Ezequiel Ham, Lautaro Godoy, Javier Domínguez, Leonel Vega, Franco Nicola y Nicolás Laméndola; sumados a Ramiro Ruiz Rodríguez y el delantero Leandro Díaz, son los únicos que gozan de la venia del DT, teniendo en cuenta los últimos cuatro encuentros.
Fuera de este ecosistema, el panorama es desolador. Llama la atención la lista de jugadores que han sumado cero minutos en este lapso, nombres que en los papeles llegaron para ser soluciones y hoy son fantasmas en el banco: Leonel Di Plácido (el capitán de la era Hugo Colace) Gianluca Ferrari, Gabriel Compagnucci, Martín Benítez (lesionado) Carlos Abeldaño y Manuel Brondo. Por otro lado, Alexis Segovia, Gianluca Ferrari y Lucas Román apenas han rascado un puñado de segundos en cancha.
Se queda sin resto
Esta falta de variantes no es un dato menor, es el factor que define resultados. Atlético ha demostrado que se le dificulta sostener el ritmo de competencia más allá de la hora de juego. No es casualidad que los duelos frente a Rosario Central, Argentinos y Banfield se hayan definido en los últimos 30 minutos. El equipo se pincha, se vuelve largo y, ante la ausencia de revulsivos en el banco, termina cediendo el protagonismo.
“En una de las últimas jugadas, cuando el rival realmente no nos había comprometido nunca, nos empatan el partido. Nos cuesta definirlo o asegurarlo, y a veces, ante algún error, nos facturan. Ese es el gran problema que tenemos”, leyó Falcioni con resignación.
El diagnóstico del entrenador apunta directamente a la zona de gestación. “En el medio campo no tenemos recambio. Por eso buscamos en los chicos esa dinámica que nos puede dar un juego más agresivo”, justificó, explicando la inclusión de Vega y Godoy el último partido.
Cambios tardíos
Hay un dato estadístico que termina de blindar la hipótesis de la desconfianza: Falcioni casi nunca agota los cinco cambios y, cuando lo hace, es por una cuestión de tiempo y no de táctica.
Frente a Aldosivi, tres de los cuatro cambios entraron en los últimos 12’; contra Gimnasia, dos de las cuatro variantes ingresaron en el último minuto de juego; ante Tigre, hizo sólo tres cambios y uno fue en tiempo de adición; contra Banfield, dos de las cuatro modificaciones se realizaron a falta de 6’ para el cierre.
La lectura es clara: para el “Emperador”, lo que hay en el banco no mejora lo que está sufriendo en cancha.
Plan de contingencia
Reconocido el problema, Falcioni ahora busca la solución en el laboratorio interno. El objetivo es estirar la autonomía de los titulares. “El equipo muchas veces se resiente en la parte final. Después del partido con River vamos a seguir trabajando, haciendo una ‘pre-pretemporada’ para tomar las decisiones que creamos mejores para el club”, adelantó.
Sin margen para la especulación y con el mercado de pases invernal en el horizonte, Falcioni sabe que hoy su Atlético es un equipo corto. El desafío, por ahora, es aguantar el ritmo hasta el final; la solución definitiva, sin embargo, parece estar más en los refuerzos que lleguen que en los nombres que hoy descansan, sin minutos, en el banco de relevos.








