Circuito Cerro Lindo, con la laguna Jovita en el centro es uno de los lugares más espectaculares de Argentina. Imagen: Instagram Refugio Cerro Lindo
Resumen para apurados
- El Cerro Lindo en El Bolsón, Patagonia, destaca este mayo y junio como epicentro del trekking otoñal por sus paisajes de lengas rojas y lagunas cristalinas en el área del Río Azul.
- El circuito inicia a 5.5 km de El Bolsón. En un ascenso de siete horas, los senderistas atraviesan bosques que viran al carmesí, visitando lagunas y un refugio histórico de piedra.
- El Cerro Lindo posiciona a la región como capital del trekking de otoño. Su biodiversidad y accesibilidad fortalecen el turismo de naturaleza previo a la temporada alta de esquí.
Una marea roja inunda las cumbres de las montañas. Por arriba todo parece inmenso y caminar por abajo solo lo confirma: Cerro Lindo en la Patagonia es, justamente, uno de los rincones estacionales más hermosos de la Argentina. Allí, esta época no es una simple transición al invierno, es un tiempo de colores y presencia que marca ritmos, invita a la contemplación y un lugar del sur del país lo recibe con toda su plenitud.
Cerro Lindo es uno de esos sitios que encuentra su mayor apogeo en los meses de mayo y junio, siendo uno de los de más fácil acceso para quienes quieren inundarse de árboles dorados y rojizos. Está ubicado en el Área Natural Protegida Río Azul (Anprale), en Lago Escondido, y guarda las vistas propias de la capital del trekking de otoño: refugios de piedra, cipreses y coihues agobiados por el clima helado.
El circuito Cerro Lindo es un sistema de atracciones donde es posible realizar actividades de senderismo y así inmiscuirse en uno de los paisajes más bellos de la Patagonia. El trayecto, como explican desde la página oficial de Anprale, comienza por la pasarela emplazada sobre el río Azul, a unos 5.5 km del centro de El Bolsón.
Un travesía de ocre y azules profundos
La travesía tiene una duración aproximada de siete horas y durante la caminata es posible asombrarse con las lagunas, cascadas y los árboles obligados a cambiar de color hacia el carmesí y el oro. Primero se atraviesa el faldeo del cerro flanqueando un bosque dominado por coihue y ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis), con especies de menor porte como laura (Schinus patagonicus), radal (Lomatia hirsuta) y maqui (Aristotelia chilensis).
A medida que el sendero gana altura, el paisaje se transforma y el esfuerzo físico encuentra su recompensa en el cambio de vegetación. Al alcanzar los 900 m.s.n.m., el bosque mixto se retira para dar paso a un majestuoso lengal. Es aquí donde el otoño ruge con fuerza: las lengas (Nothofagus pumilio) se tiñen de un carmesí profundo, creando esa "marea roja" que parece encender la montaña bajo el cielo patagónico.
Tras unas seis horas de ascenso, y con la compañía del rítmico golpeteo del carpintero gigante, el caminante llega a la laguna De los Juncos. Es el preludio al descanso final en el Refugio Cerro Lindo, una joya histórica construida en piedra que se erige a los pies de la cascada Lali. Pero el verdadero espectáculo visual aguarda a solo unos pasos de esta construcción de montaña.
El espejo de agua entre el fuego de las lengas
Uno de los puntos más impactantes de este circuito es la laguna Jovita. Ubicada a solo 15 minutos del refugio, este espejo de agua cristalina ofrece un contraste cinematográfico: el azul profundo de la laguna se ve rodeado por el anillo de fuego que forman los árboles en su pico de coloración otoñal. Es el lugar ideal para observar patos barcinos y macaes plateados, ajenos al asombro de los viajeros.
Para quienes buscan una perspectiva más amplia, el ascenso hacia la laguna Lali (a 1.600 m.s.n.m.) revela la magnitud del Anprale. Al superar el límite del bosque, la vegetación diezmada de los árboles permite una visión panorámica sin obstáculos. Desde allí, el ojo puede recorrer todo el valle del arroyo Lali y volver a posarse sobre la laguna Jovita, que desde la altura parece una gema incrustada en medio de la ladera incendiada de rojo.
El desafío final para los más experimentados es alcanzar la cumbre del Cerro Lindo, a 2.115 metros de altura. Tras atravesar acarreos de piedra y bordear miradores que muestran los lagos Tricolor y Esmeralda, la cima regala una de las postales más imponentes de la región. Desde lo más alto, no solo se domina el valle del río Motoco, sino que en el horizonte emergen gigantes como el cerro Tronador y el Tres Picos.









