Denuncian que un simpatizante exhibió un arma de fuego durante un partido de básquet en Tucumán

Un partido de la categoría U17 terminó en escándalo en el club Juventud Unida. Testigos denunciaron que un adulto habría exhibido un arma de fuego en medio de una gresca. La Justicia y la Federación de Básquet de Tucumán investigan el hecho.

Club Juventud Unida de Tafí Viejo. Club Juventud Unida de Tafí Viejo.

Resumen para apurados

  • Un simpatizante exhibió un arma tras un partido de básquet U-17 entre Juventud Unida e Independiente el sábado en Tafí Viejo, provocando una denuncia e investigación judicial.
  • El hecho ocurrió durante una gresca al finalizar el juego. Mientras testigos denuncian la portación, la dirigencia de Independiente niega haber advertido el arma en el estadio.
  • La Federación Tucumana aplicará sanciones y revisará protocolos de seguridad. El episodio alerta sobre la normalización de la violencia y la falta de policía en inferiores.
Resumen generado con IA

Lo que debía ser una jornada más de básquet formativo terminó envuelto en tensión, denuncias y versiones cruzadas. Un partido de la categoría U-17 entre Juventud Unida e Independiente, disputado el sábado en Tafí Viejo, derivó en un episodio que encendió alarmas: en medio de una gresca entre jugadores, un padre habría exhibido un arma de fuego, generando temor entre quienes se encontraban en el estadio.

El encuentro se jugó en el club Juventud Unida y, según relataron testigos, se desarrolló en un clima tenso desde el inicio. La situación se desbordó tras el cierre del partido, cuando una discusión entre jóvenes de ambos equipos escaló rápidamente hasta convertirse en una pelea generalizada. En ese contexto, intervinieron adultos y el escenario se volvió caótico.

Fue allí cuando surgió la versión más grave: en medio del desorden, uno de los hinchas presentes habría mostrado un arma de fuego. Según padres del club local, al ser increpado, el hombre aseguró que el arma “era legal” y que se encontraba en regla. Incluso, algunas hipótesis señalan que estaría vinculado a la parcialidad de Independiente, aunque ese punto no fue confirmado.

La versión de Juventud Unida

“Al principio todo comenzó con una pelea entre los jugadores y los padres entramos a separar para meterlos a los vestuarios para calmar. En medio de eso, había una discusión de dos mamás con un matrimonio. Después de que desalojamos la cancha, me dijeron que un papá había sacado un arma y le dio a su esposa, y ella la guardó. Inmediatamente ellas fueron a hacer la denuncia, y luego hubo otra madre que le tomó la patente al auto. Todo eso está registrado en la denuncia”, dijo Edino Alderete, presidente de Juventud Unida. “No tengo claro qué pasó, porque yo no vi el arma. Yo estaba con los dirigentes de Independiente llevándolos al vestuarios”, agregó.

La denuncia formal fue realizada ante la Regional Norte por dos madres que aseguran haber visto el arma. A partir de ese momento, el caso pasó a la órbita judicial y comenzó una investigación para determinar qué ocurrió realmente.

“No fueron las instituciones, sino que fueron de afuera. Intuyo que Independiente está tomando sus medidas y colaborará con esta situación. No está bueno que pase esto”, indicó Alderete. “La mujer que guardó el arma gritó que era legal la portación de arma. Eso es lo que dijeron ellas y está asentado en la denuncia”, dijo.

La postura de Independiente

Sin embargo, desde Independiente niegan tener conocimiento de una situación de ese tipo y cuestionan la veracidad de la acusación. Su presidente, Lorenzo Jarma, aseguró que la versión del arma apareció una vez finalizado el encuentro y que no fue advertida por los protagonistas del partido.

“Estamos anonadados, desconcertados. Nadie vio el arma en el momento: ni árbitros, ni entrenadores, ni jugadores. Todo esto surge después, cuando ya había terminado todo”, sostuvo el dirigente, que además remarcó que el club se encuentra a disposición de la Justicia y de la Federación para colaborar en la investigación.

Jarma reconoció que hubo un conflicto entre jugadores, pero lo enmarcó dentro de situaciones propias de la edad. “Son chicos en una etapa en la que el que gana se relaja y el que pierde se frustra. Se eleva el tono y puede haber discusiones. Eso pasó. Pero de ahí a lo que se dice ahora hay una diferencia muy grande”, explicó.

El dirigente también remarcó que, hasta el momento, el club no recibió ninguna notificación formal. “No llegó ninguna denuncia, ni de la comisaría ni de la dirigencia de Juventud. Es una acusación grave, pero hoy son todos supuestos. Y es muy difícil salir a explicar algo que no hicimos”, señaló.

Más allá de la defensa institucional, Jarma dejó una reflexión más amplia sobre el contexto social. “El básquet no viene siendo un ambiente violento. Al contrario, es un espacio de contención para muchos chicos. Pero la violencia se está empezando a normalizar en todos lados. Es una batalla que estamos perdiendo como sociedad”, advirtió.

¿Qué hará la Federación Tucumana de Básquet?

En paralelo, desde la Federación de Básquet de Tucumán ya tomaron intervención. Su presidente, Rubén Urueña, confirmó que el caso está siendo analizado tanto en el plano administrativo como judicial.

“Hay una denuncia y se está investigando. En función de eso, la Federación va a tomar las decisiones correspondientes”, explicó. Además, adelantó que este miércoles se realizará una reunión clave para definir la postura institucional frente a lo ocurrido.

Urueña fue claro en otro punto: más allá de la investigación sobre el arma, habrá sanciones deportivas por los incidentes. “Seguramente habrá sanciones para ambos clubes. La Federación tiene una política de tolerancia baja frente a la violencia”, aseguró.

El dirigente también puso el foco en un aspecto estructural que quedó expuesto tras el episodio: la ausencia de presencia policial en este tipo de encuentros. “En la fase de grupos no hay policía por una cuestión de costos. Es una responsabilidad que recae en los clubes. Pero si se comprueba una situación como esta, habrá que revisar todo el sistema”, reconoció.

Esa falta de seguridad abre un debate más amplio sobre las condiciones en las que se desarrollan los torneos formativos, donde la prioridad suele estar puesta en la contención y la formación, pero donde episodios como el del sábado obligan a repensar protocolos.

Por ahora, el caso sigue abierto y se mueve entre versiones contrapuestas. De un lado, quienes aseguran haber visto un arma en un contexto de violencia. Del otro, un club que niega haber tenido conocimiento de esa situación y pide pruebas concretas antes de emitir juicios.

En cualquier escenario, lo ocurrido en Tafí Viejo deja una señal de alerta. Porque más allá de lo que determine la Justicia, el episodio revela una tensión que excede lo deportivo y que interpela a clubes, dirigentes, familias y a la sociedad en su conjunto. El desafío será que no vuelva a repetirse.

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