El café tucumano, cada vez más cerca de ser el primero de origen argentino

Resumen para apurados
- El Gobierno de Tucumán y la firma Cabrales impulsan el primer café de origen argentino en el pedemonte provincial para diversificar la producción y generar empleo local.
- Tras años de ensayos en el sotobosque tucumano, un convenio con Cabrales brindará asesoría y comercialización. Actualmente, 35 productores lideran este sector de alto potencial.
- La iniciativa busca sustituir importaciones, generar divisas y posicionar al café tucumano como un producto de especialidad y exportación, emulando el éxito del Malbec mendocino.
Tucumán avanza en el desarrollo de una nueva matriz productiva: el cultivo de café. La iniciativa, impulsada por el Gobierno provincial y acompañada por el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), suma ahora el respaldo de uno de los referentes del sector a nivel nacional, el empresario Martín Cabrales, quien en LA GACETA afirmó que “el café tucumano sería el primer café de origen argentino”.
La afirmación del empresario se dio tras la firma de un convenio de colaboración entre la Provincia y la firma Cabrales S.A., que contempla asesoramiento, capacitación y, a futuro, la comercialización del producto. Para Cabrales, el proyecto tiene bases sólidas. “Hemos probado ya el café tucumano y da muy bien. Tiene una calidad particular, y así como existe el Malbec en Mendoza, puede existir el café tucumano”.
Desde el IDEP, el vicepresidente Juan Casañas destacó que esta apuesta forma parte de una estrategia sostenida de diversificación productiva. “Venimos trabajando hace más de dos años en generar nuevas oportunidades. Encontramos plantaciones de hasta 18 años en el pedemonte que están produciendo perfectamente, y decidimos convertir esa experiencia en política de Estado”, explicó.
El cultivo se desarrolla principalmente en zonas de sotobosque del pedemonte tucumano, sin alterar el monte nativo. Allí, según detalló Casañas, el café encuentra condiciones óptimas: sombra natural, temperatura adecuada y buen régimen hídrico. “Es una zona donde hoy no se produce nada, y el café puede generar empleo y oportunidades. Es el cultivo que más mano de obra genera en el mundo”, remarcó.
Son varios los productores locales que se lanzaron a conquistar un negocio casi inexistente en el país.
Actualmente, hay unos 35 productores activos con plantaciones que van de 1.000 a 9.000 plantas, aunque las proyecciones son ambiciosas. “Podríamos llegar a tener más de 70.000 hectáreas aptas en el futuro, siempre con criterios ambientales estrictos”, indicó el funcionario.
Cabrales, por su parte, explicó el potencial del café tucumano como producto de especialidad y eventual bien de exportación. “Primero se comercializaría como café de especialidad, incluso bajo nuestra marca, y luego podría llegar a góndolas en todo el país e incluso exportarse, ya sea crudo o elaborado”, señaló.
Además, remarcó el impacto económico que podría tener la producción local: “Argentina hoy importa todo el café que consume. Esto permitiría sustituir importaciones y generar divisas genuinas”.
El empresario también valoró la posibilidad de desarrollar una cadena de valor completa, desde la producción hasta la formación de baristas. “El café genera trabajo en todas sus etapas. Incluso estamos avanzando en la creación de una escuela de oficios que podría replicarse en Tucumán”.
Ambos coincidieron en que el desafío no es solo productivo, sino también cultural. “Hay que educar el paladar del consumidor”, sostuvo Casañas, quien anticipó acciones junto a cafeterías locales para promover el consumo de café tostado de calidad.
El proyecto aún está en una etapa inicial (los cultivos requieren al menos tres años para una producción significativa), pero el entusiasmo es compartido. “Soy optimista en el mediano y largo plazo. Tucumán puede tener una zona cafetera fuerte y un producto distintivo”, concluyó Cabrales.







