LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Álvaro Galindo no esquivó el análisis tras una nueva derrota de Tarucas. Con un tono sereno, pero autocrítico, el head coach de la franquicia del NOA reconoció que el equipo dejó pasar oportunidades en momentos clave y que, más allá del golpe, el camino sigue siendo el trabajo.
“Claramente tuvimos dominio en algunos pasajes del partido, pero no pudimos irnos con puntos. Tenemos que rever si en esas situaciones conviene sumar de a tres o ir por más, para poder mantener o ampliar las ventajas”, explicó. En ese sentido, marcó una de las claves del encuentro: la falta de efectividad en los momentos favorables.
Para Galindo, el mérito del rival también fue determinante. “Enfrente hubo un gran equipo, con grandes jugadores, que supo aprovechar mejor sus momentos. Dominaron más los pasajes buenos que tuvieron”, analizó. Aun así, rescató la actitud de sus dirigidos: “Los chicos no se rindieron nunca, fueron hasta el final, y de ahí tenemos que sacar energías”.
Uno de los puntos que suele aparecer en el análisis es la disciplina, aunque el entrenador relativizó su peso en este partido. “La mayoría de los penales fueron en ataque. Puede ser una cuestión de concentración o también mérito del rival, pero no creo que la disciplina haya sido el punto más importante”, señaló. De hecho, remarcó que en la primera mitad el equipo cerró con apenas cuatro infracciones.
Más allá de lo táctico, Galindo puso el foco en lo anímico, un aspecto que empieza a pesar tras una seguidilla de resultados adversos. “Todo tiene que ver con lo anímico. Las derrotas afectan, claro que afectan, pero la energía del grupo está bien direccionada, que es hacia el trabajo”, afirmó.
En esa línea, dejó abierta la posibilidad de ajustar detalles en la preparación. “Quizás haya que hacer algún trabajo más individual o en grupos reducidos, pero la semana no fue mala, todo lo contrario. Se trabajó bien”, sostuvo. Y completó con una idea que resume el momento: “Cuando se pierde, todo cuesta más, pero hay que construir mejor el partido”.
En medio de la caída, Galindo elige sostener una convicción: la salida, como siempre, está en lo que se construye día a día.








