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¿Qué le pasa al Parlamento? ¿Dónde ha quedado la vieja tradición de los cruces verbales con altura dentro del recinto? ¿Por qué los discursos desde las bancas resultan vacíos de contenido? ¿Se puede agraviar a las personas sin una base argumentativa que justifique tales expresiones? La Legislatura está en el ojo de la tormenta. En la última sesión, varios de sus miembros se fueron al pasto en sus intervenciones y esos “parlamentos” tuvieron repercusiones nacionales. La situación ha llegado a tal extremo que el propio presidente de la Cámara, Miguel Acevedo, arrancó la semana con una reprimenda, un llamado a la cordura y un petitorio para que se sostenga la imagen de un poder que, en los últimos años, ha caído estrepitosamente. La oposición cabalga sobre el presupuesto, al que se considera como uno de los más altos de la Argentina. El vicegobernador reniega de ese mote pero, sobre llovido, mojado. “Somos los representantes y la voz del pueblo que nos eligió. Nuestras acciones están a la vista y hay que cuidar a la institución”, fue el comentario que Acevedo le hizo a los legisladores.
La Cámara está lejos de ser lo que ha sido, por ejemplo, en la década de 1990, una tribuna en la que las distintas fuerzas políticas dirimían sus diferencias en base a argumentos, chicanas y otras estrategias políticas y siempre dentro del recinto de sesiones. Los acuerdos, generalmente, se alcanzaban en el comedor y a través de los presidentes de bloque. En la era de las comunicaciones, precisamente lo que le falta al cuerpo es eso. Hoy, como más peso que ayer, la fuerza de los números impone el temario y la discusión. Pero nada limita la capacidad de exponer el pensamiento sin caer en liviandades. En la sede de calle Muñecas al 900 se sospecha que se acentuará la campaña de desprestigio hacia ese poder en la medida que avance el calendario electoral. Y tal vez eso suceda con un período de anticipación, por aquello de calentar motores hacia las elecciones de 2027.
Con Acevedo mostrando las cartas abiertamente acerca de su futuro político, la oposición encuentra otro blanco de sus estocadas, tal como sucede con la intendenta capitalina Rossana Chahla y contra los ministros del Poder Ejecutivo. En el ámbito municipal, Chahla no ha logrado que el Museo Casa Histórica, por ejemplo, le autorice para realizar, en su interior, un vino de honor en el marco de la VIII Asamblea Nacional de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático, de la que participarán decenas de intendentes de todo el país. Por esa razón, los organizadores tuvieron que optar por el Museo Azucarero ubicado en el parque 9 de Julio para agasajar a las delegaciones visitantes. Una posibilidad es que la tradicional foto de familia se realice en el solar histórico. ¿Qué pasó? Esa es la pregunta que se hacen en la sede municipal. Algunos colaboradores de la intendenta argumentan que hubo instrucciones para no habilitar la Casa Histórica con el fin de evitar polémica en medio de las reformas a la Ley de Glaciares. Esta situación encuentra al Museo con la salida de su director, José María Posse, que pasará a cumplir funciones en la Justicia Federal. Y probablemente, el Gobierno nacional envíe autoridades de la Secretaría de Cultura para observar el estado de la casona. “No creo en las casualidades”, dicen voceros cercanos a Chahla respecto de la negativa para ceder el espacio histórico cuando hace poco sí se habilitó para simposios y encuentros de profesionales de la salud. En ese esquema de poder, los libertarios, por ejemplo, han encontrado limitaciones para embestir directamente contra el gobernador Osvaldo Jaldo, que frecuenta los principales despachos de la Casa Rosada en su rol de dialoguista. Hace unos días, fue el propio ministro de Economía, Luis Caputo, el que lo recibió. La incursión de estos días por Buenos Aires también trajo una serie de encuentros para definir no sólo el esquema financiero, sino también el posible acompañamiento de la provincia a algunos de los proyectos de ley que la Casa Rosada impulsa en el Congreso.
El mandatario tenía previsto realizar esta semana una exposición en materia de obras públicas, como una manera de retomar la agenda de discusión política. Su centralidad es manifiesta y expone, cada vez más, a los ministros. Los rumores de cambio no se disiparon. Jaldo dice que se tomará un tiempo, aunque reconoce que es necesaria una oxigenación para imprimir más ritmo a la administración antes que arranque la campaña. La lucha por la reelección está latente. El tranqueño no mostrará las cartas antes de tiempo pero, fiel a su estilo, se pondrá al frente de la puja electoral. Juan Manzur, el senador y presidente del distrito Tucumán del Partido Justicialista, aún no asomó directamente. El ex mandatario tiene previsto realizar visitas protocolares tanto al vicegobernador como a algunos intendentes a los que conoce desde hace tiempo. Manzur prefiere esperar que se aclare el panorama antes de sentarse con su sucesor a dirimir candidaturas. Jaldo no está dispuesto a negociar. Por ahora, escuchará y, luego, decidirá. Las bancas en el Senado son una tentación para los principales arietes del oficialismo. El silencio también es una estrategia dentro del peronismo tucumano.
Por ahora, la fragmentación es más visible en la oposición que en el oficialismo. En la Casa de Gobierno se mantienen expectantes frente a los resultados de los últimos sondeos encargados. La imagen de la gestión se mantiene en niveles aceptables y, de no mediar alguno que otro escándalo, todo parece indicar que el camino de Tucumán Primero para retener la gobernación en 2027 no parece tener grandes escollos. La gran pregunta que se hacen los promotores políticos del poder es qué hará la filial local de la Unión Cívica Radical. Una hipótesis es que la masa crítica ya se unió a las filas de La Libertad Avanza, pero que ese acompañamiento encontrará un muro cuando se diriman las candidaturas para las generales del año que viene. Si no se polarizan los comicios, entonces todo el plan justicialista estará sobre ruedas. El poder territorial del PJ será cada vez más clave pero hay quienes señalan que esa maquinaria se alimenta en base al combustible que la Casa de Gobierno otorga para desarrollar una gestión. Los intendentes, por lo bajo, vienen reclamando más financiamiento. Algo similar sucede con los delegados comunales que, en vez de encontrarse con una mejora en la partida denominada “Aprestamiento”, padecen el recorte y, por lo tanto, los limita a desarrollar sus políticas. De una u otra manera, en el Ejecutivo afirman que las restricciones no serán eternas. Pero, como sucede a nivel nacional, gran parte del humor social y político, estará centrado en la economía. El Gobierno nacional sostiene mejoras en el frente macro, pero enfrenta el desafío de consolidar apoyos en un contexto de recuperación todavía incompleta, definió GMACapital. De allí la necesidad de la gestión de Javier Milei de sostener dentro de la estructura de alianzas institucionales al gobernador tucumano. Con la narrativa no alcanza para gobernar, menos aún cuando el almanaque marque que el turno electoral está cada vez más próximo. Entonces, sonará el despertador y el silencio trasmutará en cruces verbales.








