FOTO GENTILEZA PAULA CARLINO.
En el corazón de una propuesta que busca ir más allá del sushi tradicional, el Omakase se presenta como una experiencia cuidadosamente planeada, fiel al estilo de SushiFeel. Invita a dejarse llevar por la selección del chef, con un recorrido que propone una sucesión de pasos donde técnica, producto y creatividad dialogan sin intermediarios con el comensal.
En esta edición, realizada tanto en el local de Yerba Buena como en el de Barrio Norte de esta ciudad, la experiencia adquirió una dimensión adicional a través del maridaje, concebido como un hilo conductor entre cada plato. La armonización estuvo a cargo del chef Rodrigo Amarillo y de Fernanda López Lubian, head sommelier de Rutini Wines, con la participación de Josefina Valoys, quienes diseñaron una secuencia de vinos pensada para acompañar y potenciar cada paso.
Lejos de limitarse a una selección estática, el maridaje funcionó como un contrapunto dinámico: etiquetas que resaltaron notas umami, acidez precisa para equilibrar grasas y texturas, y elecciones que dialogaron con la impronta nikkei de la cocina. Así, cada copa no solo acompañó, sino que amplificó la narrativa del menú.
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El resultado fue una experiencia integral, donde cocina y vino se entrelazaron en un mismo relato. Más que una cena, el Omakase de SushiFeel se consolidó como una puesta en escena gastronómica, en la que cada detalle -desde los clásicos gunkan hasta la elección del varietal- respondió a una lógica de armonía y exploración.
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Debido a la gran convocatoria, decidieron sumar una fecha extra el 7 de mayo para todos aquellos que no quieren perderse esta experiencia excepcional.
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