Resumen para apurados
- Neymar busca disputar el Mundial 2026 con Brasil para consagrar su carrera, aunque enfrenta la exigencia física del DT Carlo Ancelotti tras años marcados por lesiones y bajo nivel.
- Tras dejar Europa por Arabia Saudita y regresar al Santos, el crack perdió protagonismo ante figuras como Vinícius Jr. Su carrera se vio afectada por lesiones y falta de títulos.
- El delantero intenta saldar su deuda histórica de ganar un Mundial para unirse a ídolos como Pelé o Ronaldo. Su presencia en 2026 definirá el cierre definitivo de su legado deportivo.
Neymar… Para los amantes del fútbol, su nombre levanta nostalgia. Sus primeras gambetas en Santos, ese chico de peinado extravagante que desbordaba sin pedir permiso. Su llegada al Barcelona para formar un tridente histórico con Lionel Messi y Luis Suárez. O aquella Champions de 2020, cuando llevó al PSG a su primera final. Neymar es un jugador de momentos. Y no sería exagerado ubicarlo como el mejor tercero de la última década: sólo por detrás de Messi y Cristiano Ronaldo. Después de ellos, en casi cualquier debate, aparecía su nombre casi por inercia. Pero hoy ese mismo jugador ya no ocupa ese lugar. En Brasil, su consideración cambió. Y su presencia en el Mundial 2026, por primera vez en años, no está garantizada.
Las razones son varias, pero hay una que pesa más que todas. En Brasil, el estándar es claro: para entrar en la historia hay que ganar un Mundial. Pelé lo hizo tres veces. Ronaldo, dos. Ronaldinho, una. No es casualidad que sean pentacampeones. No es casualidad que sean Brasil. Imponen respeto, incluso en tiempos donde no dominan como antes. Pero Neymar, sin duda, es el crack sin gloria. El que brilló afuera, pero nunca terminó de conquistar a los suyos. Y que ahora, en el tramo final, quiere gastar su última bala.
La situación de Neymar es compleja. El último ciclo mundialista no fue fácil. En la temporada 2023/24 decidió dejar Europa para probar en un destino exótico: Arabia Saudita. Y, pese a que su talento hacía pensar en un dominio absoluto, nunca logró adaptarse al Al Hilal. Su paso terminó siendo más un símbolo de desconexión que de jerarquía. Luego regresó a Brasil para volver a hacer soñar al Santos, pero la adaptación fue más dura de lo esperado. Ya no fue ese delantero atrevido que dejaba rivales en el camino con naturalidad. Es cierto: mostró destellos, pero apenas destellos.
Y recién ahora, a pocos meses del Mundial, lucha contra la lógica para poder ser convocado. Desde la llegada de Carlo Ancelotti el 25 de mayo de 2025, no fue citado ni una sola vez. El italiano es claro: para él, Neymar es un fuera de serie, pero debe sostener su condición física. “Lo he dicho varias veces y está muy claro: convocaré a jugadores que estén físicamente preparados”, repite. Y en ese escenario, nombres como Vinicius Jr. y Raphinha parecen tener su lugar asegurado, mientras que la lesión de Rodrygo abre una pequeña ventana. Neymar tiene posibilidades, pero su imagen ya no juega a su favor.
Entre 2022 y 2026, su figura no quedó marcada por un único escándalo, sino por una suma de episodios que fueron erosionando su imagen. Las lesiones explican una parte, pero no todo. También hubo cuestionamientos por su estilo de vida, como su presencia en el Carnaval de Río en plena recuperación, ausencias que alimentaron dudas sobre su compromiso y hasta cruces con hinchas. No fue un golpe, fueron muchos. Y todos sumaron.
El contexto de Brasil tampoco ayuda. Desde 2002 no juega una final del mundo. Desde 2019 no gana una Copa América. Y, por primera vez en mucho tiempo, parece haber quedado a la sombra de Argentina. Hoy es la segunda espada del continente. Y ya no asusta.
Si se repasan sus mundiales, la sensación se acentúa: en 2014 su ilusión terminó con el golpe de Zúñiga; en 2018 cayó ante Bélgica; en 2022, su gol ante Croacia no alcanzó. Siempre algo faltó. No porque alguien dude de su calidad, sino porque para entrar en ese “olimpo” futbolístico le faltó lo más importante: la Copa del Mundo. Ese trofeo que inmortalizó a todos los cracks de las diferentes épocas.
En 2021, Neymar había dicho que Qatar sería su último Mundial. “No sé si tengo la fuerza para seguir”, confesó. Hoy lucha por estar. Por intentarlo una vez más. Pero ya no para confirmar lo que fue, sino para corregir lo que le faltó. Porque su historia nunca estuvo en discusión. Lo que siempre estuvo en duda fue su final. Y en Brasil, más que en cualquier otro lugar, los finales son los que definen todo.








