Simón Pfister, la joya de Tarucas: debut inesperado, sueño cumplido y convocatoria a Los Pumitas

El tucumano tuvo un estreno especial en el Súper Rugby Américas ante Yacaré XV, donde jugó junto a su hermano. Su crecimiento en Tarucas y su llamado a Los Pumitas lo consolidan como una de las grandes promesas del rugby argentino.

Simón Pfister es una de las grandes promesas del rugby tucumano. Simón Pfister es una de las grandes promesas del rugby tucumano.
Por Benjamín Papaterra 16 Abril 2026

En el rugby, hay momentos que marcan un antes y un después. Para Simón Pfister, ese instante llegó casi sin aviso, como suelen aparecer las oportunidades en este deporte: de golpe, en medio del juego, con la necesidad de responder. Su debut con Tarucas no solo fue especial por el contexto, sino también por la carga emocional que lo acompañó. En Corrientes, frente a Yacaré XV, le tocó ingresar tras la lesión de Tomás Elizalde y cubrir una posición que no es la habitual para él: la de fullback. Pero no estuvo solo. Ese día, además, compartió cancha con su hermano Pablo, titular en ese encuentro. Una imagen que quedará grabada para siempre.

Pfister, que puede jugar tanto de wing como de apertura, es una de las grandes joyas de la cantera de Tucumán Rugby. Su crecimiento no es casualidad, sino el resultado de un proceso que combina talento, formación y una rápida adaptación a la exigencia del alto rendimiento. Antes de su estreno oficial en el Súper Rugby Américas, ya había dado señales de su potencial en la pretemporada. En un amistoso ante Dogos, ingresó desde el banco y apoyó un try tras una gran conexión con Ignacio Cerrutti, dejando en claro que estaba listo para dar el salto.

Ese presente encontró una nueva confirmación con su convocatoria a Los Pumitas para disputar el Rugby Championship M-20, uno de los torneos más exigentes del calendario juvenil. Para Pfister, la noticia fue mucho más que un reconocimiento deportivo. “Ser convocado significa un sueño, un orgullo. Sentir que vengo haciendo bien las cosas es algo muy importante para mí. Estoy muy contento y con ganas de disfrutarlo”, expresó, con la frescura de quien todavía se sorprende por todo lo que le está pasando.

Lejos de conformarse, el juvenil tiene claro cuál es su objetivo en esta nueva etapa. “La expectativa es intentar sumar minutos, hacer lo que vengo haciendo y que nos vaya bien como grupo, sobre todo”, explicó, poniendo el foco en lo colectivo, una marca registrada en los procesos formativos del rugby argentino.

En ese sentido, destacó la similitud entre los sistemas de trabajo de Tarucas y el seleccionado juvenil. “La forma de trabajo de Pumitas y Tarucas es muy similar. Los entrenamientos son muy intensos y creo que nos preparamos bastante bien en los dos lugares”, comparó. Esa continuidad metodológica aparece como una ventaja a la hora de adaptarse rápidamente a un nuevo entorno.

El horizonte, claro, no termina en este torneo. El Mundial M-20 aparece como una meta que seduce, pero que Pfister prefiere no apresurar. “Es un objetivo tremendo, pero no hay que sacarle mérito a este torneo, que es durísimo, con los mejores equipos del mundo. Hay que disfrutarlo y tratar de estar bien para ser elegido”, dijo. La ambición está, pero también la conciencia de cada paso.

Cuando se le pide un balance del año, el propio jugador reconoce que todavía es pronto para sacar conclusiones. “Las cosas se van dando muy rápido y son cosas muy buenas. Jugar en Tarucas, debutar en el club, estar en una lista para un Championship… son sueños que uno tiene siempre”, reflexionó. Más que un cierre, lo suyo parece un comienzo.

Mientras tanto, también sigue de cerca la realidad de Tarucas en el tramo final de la temporada. “Es la parte más dura, pero también la más linda. Los equipos ya te conocen más, se ajustan detalles, pero veo muy bien al equipo y ojalá se dé lo que estamos buscando”, analizó.

Con los pies en la tierra, pero con el horizonte abierto, Simón Pfister empieza a construir su propio camino. Uno que ya tiene momentos inolvidables y que, por lo que muestra, promete mucho más.

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