Manuel Roberto Valeros

La comunidad de Bella Vista despidió con mucho pesar a Manuel Roberto Valeros, dirigente político, abogado, educador e historiador que dejó una huella imborrable en la vida institucional, cultural y educativa de la ciudad. Falleció a los 89 años, tras una extensa trayectoria marcada por el compromiso con su comunidad. Será recordado como uno de los grandes referentes. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio del Oeste.
Lo sobreviven su esposa, Cristina Yapur; sus cinco hijos (Manuel Roberto, Juan Manuel, María Cristina, Cecilia y María de los Ángeles) y sus seis nietos.
Fue Cecilia quien hizo una sentida referencia sobre quien fue su padre: “Sobre él puedo decir que fue un hombre extraordinario, al que todos admiramos por su sabiduría, su inteligencia y sobre todo por su solidaridad y su compromiso social. Lo caracterizaba su inagotable fuerza para emprender nuevos desafíos. Nos legó su amor por la familia, su compromiso con el trabajo, el esfuerzo y la honestidad. Construyó, junto con mi madre, una hermosa familia que lo acompañó en todo momento, honrando todo el amor con que él nos colmó. Se fue una persona de bien que tuve la suerte y orgullo de tener por padre”.
Nacido el 25 de mayo de 1936, Valeros se graduó de abogado en la Universidad Nacional de Tucumán y ejerció la profesión durante 35 años.
Abrazó desde los 17 años la militancia en la Unión Cívica Radical, espacio desde el cual inició una vida pública sostenida por la vocación de servicio. Fue diputado provincial entre 1963 y 1966, período en el que tuvo un rol clave en la sanción de la ley de municipalización de Bella Vista, un paso fundamental en la consolidación de su autonomía. En la UCR ocupó distintas funciones: delegado a la Junta Ejecutiva Nacional de la Juventud Radical (1956- 1958); secretario general del Comité Provincial de la Juventud Radical (1959- 1961); integró durante varios períodos la Junta de Gobierno de la UCR de Tucumán, siendo su secretario en el período 1990-1992 y convencional nacional (2005-2007).
En 1976 fue designado intendente municipal, etapa en la que impulsó obras significativas para el desarrollo urbano.
Además fue presidente de la Biblioteca Popular Marcos Avellaneda (1956-1958); presidente de la Comisión Pro-Colegio San José (1960-1965); diputado provincial (1963-1966); secretario de la Comisión Pro Defensa de Bella Vista (1968-1971); rector del Instituto San José (1971-1982); asesor jurídico de la Cooperativa de Producción Bella Vista Lda. (1969-1970); rector del Instituto Pío XII (1982-1983); asistente técnico-jurídico de la Cámara de Diputados de Tucumán (1984-1991); asesor jurídico de ADOS (1986-1987) y asesor jurídico ad-honoren de la Municipalidad de Bella Vista (1995-1999).
Compromiso con la educación
Su compromiso con la educación fue uno de sus pilares: además de ejercer la docencia durante décadas en los niveles secundario y terciario, participó en la fundación de instituciones como la Escuela de Comercio.
Apasionado por la historia local, fue coautor del libro “Notas sobre la Historia de Bella Vista”, junto con Antonio Salazar. También elaboró “Historia de Bella Vista. Los primeros 70 años. Los García Fernández, 1873-1943”. Además, estaba en esta de edición un libro sobre la vida de Fernando Pedro Riera.
Valeros fue un activo promotor de la preservación del patrimonio y la identidad cultural. Su tarea en la Fundación Bella Vista permitió acercar a generaciones enteras el conocimiento sobre la ciudad, sus orígenes y protagonistas.
Valeros también fue protagonista en momentos clave para la comunidad, como su participación en la Comisión Pro Defensa ante el cierre del ingenio, defendiendo las fuentes de trabajo y el desarrollo local. Su figura, asociada a la cultura, la educación y la política, se convirtió en referencia ineludible para los bellavistenses.
Las muestras de afecto y reconocimiento no tardaron en multiplicarse en foros y redes sociales una vez conocida la infausta noticia. José Luis Avignone lo recordó como “un hombre cordial, atento y de inteligencia”, destacando su militancia radical desde la juventud y su compromiso político a lo largo de toda su vida.
Rodolfo Martín Campero lo definió como “una bellísima persona, que dejó una honesta impronta de dirigente y amigo en toda la provincia”.
El ex intendente Guillermo Alberto Salazar resaltó su “mentalidad brillante” y su amor incondicional por Bella Vista, al tiempo que evocó su rol formador y su cercanía humana: “ayudó a crecer a muchos desde la educación y las instituciones”. También lo describió como “un hijo dilecto de la ciudad”, subrayando su legado en la fundación del Instituto San José y su influencia en numerosas obras.
Los recuerdos sobre Valeros de quienes lo conocieron rescataron el profundo legado que dejó.
Raúl Oscar Chabán destacó su “amor permanente por Bella Vista”, su labor como legislador, intendente y educador, y lo definió como “un hombre justo y ejemplar, siempre al servicio de la comunidad”.
César Pérez lo despidió como “un gran hombre sabio”, cuya vida estuvo dedicada a la cultura, la educación y la historia local, dejando una marca indeleble en cada institución que integró.
“Beti” Moreno lo recordó como “pilar de la educación y la cultura”, además de resaltar su compromiso en la defensa del ingenio y su aporte a la difusión cultural. Mariana Díaz subrayó su tarea al frente de la Fundación Bella Vista, desde donde “hizo conocer la historia e idiosincrasia de la ciudad”, lamentando la pérdida para la cultura y el desarrollo comunitario.
Manuel Valeros deja un legado profundo, construido sobre la vocación, el conocimiento y el amor por su tierra. Su vida estuvo dedicada a fortalecer las instituciones, educar a generaciones y preservar la memoria colectiva de Bella Vista.








