Boca ganó, gustó y goleó en la Libertadores, pero sufre por la lesión de Marchesín

El “Xeneize” jugó en gran nivel, derrotó por 3 a 0 a Barcelona de Ecuador y marcha con puntaje ideal en el torneo continental, aunque la salida del arquero causa preocupación de cara al futuro.

EL PRIMER FESTEJO DEL XENEIZE. Lautaro Di Lollo ya convirtió de cabeza y celebra junto a Tomás Aranda y Leandro Paredes. EL PRIMER FESTEJO DEL "XENEIZE". Lautaro Di Lollo ya convirtió de cabeza y celebra junto a Tomás Aranda y Leandro Paredes.
Por Carlos Chirino 14 Abril 2026

Resumen para apurados

  • Boca Juniors goleó 3-0 a Barcelona de Ecuador en La Bombonera por la Copa Libertadores, alcanzando el liderazgo del Grupo D pese a la preocupante lesión de su arquero Marchesín.
  • Di Lollo, Ascacíbar y Herrera marcaron los goles del triunfo. Marchesín debió retirarse a los 9 minutos por una torsión en su rodilla, permitiendo el ingreso del juvenil Leandro Brey.
  • El triunfo afianza a Boca en el plano continental, pero la baja del arquero genera alarmas previo al Superclásico ante River. Se esperan estudios para determinar su tiempo de baja.
Resumen generado con IA

El triunfo fue claro, el rendimiento convincente y la tabla marca un inicio ideal. Boca Juniors derrotó 3 a 0 a Barcelona de Ecuador en La Bombonera por la segunda fecha de la Copa Libertadores, aunque la victoria quedó atravesada por la lesión de Agustín Marchesín, que le dio un tono agridulce a una jornada que parecía perfecta.

Lautaro Di Lollo, Santiago Ascacíbar y Ander Herrera convirtieron los goles paa el “Xeneize”. El equipo dirigido por Claudio Úbeda mostró una versión sólida, con dominio territorial y situaciones claras, y se quedó con tres puntos que lo depositan como líder del Grupo D con puntaje ideal. Sin embargo, todo comenzó con angustia.

Apenas iban nueve minutos cuando Marchesín protagonizó una acción que cambiaría el clima del partido. Tras salir a cortar un avance rival, regresó a su posición, pero al intentar frenar su marcha, su rodilla derecha cedió de manera inesperada. La torsión fue evidente y el arquero cayó de inmediato al suelo. El silencio se apoderó del estadio.

Las imágenes fueron impactantes. El guardameta se tomó la rodilla, hizo gestos de preocupación y pidió asistencia médica. Incluso, según se pudo observar, deslizó una frase que heló la sangre: “Me rompí la rodilla”. Aunque intentó continuar, rápidamente quedó claro que no podría seguir. Úbeda ordenó el ingreso de Leandro Brey, mientras Marchesín se retiraba en camilla, entre lágrimas y visiblemente afectado.

El golpe emocional fue fuerte, pero Boca logró sobreponerse. De hecho, antes de la lesión, el arquero ya había tenido una intervención clave al contener un remate de Darío Benedetto, en una de las primeras aproximaciones del conjunto ecuatoriano.

A partir de allí, el “Xeneize” tomó el control del partido. A los 16 minutos, Miguel Merentiel avisó con un zurdazo que se fue apenas desviado tras una buena maniobra individual. Más tarde, a los 33’, Santiago Ascacíbar tuvo una oportunidad inmejorable en el área chica, pero su cabezazo fue a las manos del arquero José Contreras.

El “Xeneize” sostuvo la intensidad y encontró en las bandas una de sus principales armas para lastimar. La proyección constante de Lautaro Blanco fue determinante para abrir espacios y generar peligro, en una primera etapa donde el equipo mostró paciencia para construir, pero también decisión para atacar.

La insistencia tuvo premio. A los 38 minutos, Blanco envió un centro preciso desde la izquierda y Lautaro Di Lollo se elevó más que todos para conectar de cabeza y poner el 1-0. El desahogo fue grande, no solo por la apertura del marcador, sino también por la necesidad de canalizar la tensión acumulada tras la salida de Marchesín.

En el complemento, Boca mantuvo la intensidad y siguió generando peligro. Merentiel tuvo un mano a mano que no pudo concretar, mientras que el arquero Contreras comenzó a transformarse en figura con intervenciones determinantes, como la que evitó el gol de Tomás Aranda.

El conjunto local dominaba, pero no lograba liquidarlo. Incluso, un tanto de Ascacíbar fue anulado por una infracción conra el arquero, lo que prolongó la incertidumbre en el resultado. Barcelona, por su parte, insinuó alguna reacción aislada, pero nunca logró comprometer seriamente a Brey, que respondió con seguridad las pocas veces que fue exigido.

Recién a los 36 minutos del segundo tiempo llegó la tranquilidad. Nuevamente Blanco fue protagonista con un centro preciso y, otra vez de cabeza, Ascacíbar ganó en el área para marcar el 2-0.

Cuando el partido se terminaba, el español Ander Herrera puso el 3 a 0 para sellar la goleada del conjunto de La Ribera.

Más allá del resultado, el foco volvió inevitablemente a la situación de Marchesín. El arquero venía de recuperarse de un desgarro en el aductor derecho que lo había dejado fuera de las canchas durante 20 días. Había regresado en tiempo récord y este partido representaba su segunda presentación consecutiva.

Por eso, la preocupación es aún mayor. A diferencia de la lesión muscular anterior, esta dolencia en la rodilla presenta un panorama más incierto. La inestabilidad evidenciada en la jugada y la reacción inmediata del jugador encendieron todas las alarmas en el cuerpo técnico y médico.

En las próximas horas se le realizarán estudios para determinar la gravedad exacta de la lesión y el tiempo de recuperación. Mientras tanto, en Boca reina la incertidumbre, especialmente teniendo en cuenta el calendario inmediato.

El equipo no solo pelea en la Copa Libertadores, donde arrancó con dos triunfos, sino que además el domingo tiene por delante un compromiso de alto voltaje: el Superclásico ante River Plate, un partido que siempre marca el pulso de la temporada.

A la espera de un parte médico oficial, el cuerpo técnico también deberá evaluar alternativas en el arco, con Leandro Brey como principal opción para ocupar el lugar del experimentado guardameta. La respuesta del juvenil será clave en un tramo decisivo del semestre.

Así, Boca celebró una victoria que lo posiciona de manera inmejorable en su grupo, con rendimiento y resultados que invitan a la ilusión. Pero la imagen de Marchesín dejando el campo entre lágrimas dejó una marca imborrable en la noche. Porque más allá de los goles, del dominio y del puntaje ideal, el fútbol también se juega en lo emocional. Y esta vez, el festejo en La Bombonera tuvo un inevitable sabor agridulce.

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