QUEDÓ FILMADO. Luis Abel Guzmán comenzará a ser juzgado por el homicidio de su compañero Germán Medina

Resumen para apurados
- Luis Abel Guzmán será juzgado este miércoles por el crimen de Germán Medina en una peluquería de Recoleta en marzo pasado, tras haber estado prófugo durante 70 días.
- El acusado disparó a Medina tras conflictos laborales. Su defensa pidió excluir a la prensa comparando el caso con Jesucristo, cuestionando la condena social de los medios.
- El tribunal limitará la grabación de las audiencias. Guzmán enfrenta cargos por homicidio agravado con alevosía, en un proceso clave para definir su responsabilidad y condena.
El colorista Luis Abel Guzmán comenzará pasado mañana a ser juzgado por el homicidio de su compañero de trabajo, el estilista Germán Gabriel Medina, ocurrido el 20 de marzo de 2024 en la peluquería Verdini, en el barrio porteño de Recoleta. En la antesala del juicio, su defensa pidió que el debate se realice sin presencia de periodistas y, para fundamentar el planteo, lo comparó con Jesucristo.
La solicitud fue presentada por los abogados Claudio Severino y Ricardo Sanetti ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°24, que estará a cargo del proceso.
En el escrito, los letrados invocaron el artículo 364 del Código Procesal Penal de la Nación y manifestaron su “oposición lisa y llana” a la presencia de la prensa en la sala. “Es suficiente elevar la vista al crucifijo que preside vuestra Sala y recordar el escarnio que ya padeció nuestro señor Jesucristo cuando fue crucificado. De igual manera se ha comportado todo el periodismo”, sostuvieron, al considerar que los medios anticiparon condenas antes y después de la detención de su defendido.
También mencionaron el caso de la destituida jueza Julieta Makintach, quien intervino en el juicio por la muerte de Diego Maradona, luego declarado nulo tras revelarse su participación en un documental sobre el proceso. Según la defensa, ese antecedente muestra cómo el derecho a la información “no es absoluto” y puede afectar el prestigio del sistema judicial.
Fuentes del tribunal indicaron al diario La Nación que, en principio, se permitirá a los medios tomar imágenes antes del inicio del debate, pero no registrar lo que ocurra durante las audiencias, aunque se invitó a los periodistas a acreditarse.
Guzmán, de 45 años, permanece detenido con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. Fue capturado por la Policía de la Ciudad en el partido de Moreno, tras haber permanecido prófugo durante 70 días.
El procesamiento fue dictado por el juez Javier Sánchez Sarmiento, quien consideró que el acusado actuó con premeditación. “Ningún conflicto de relación amerita el despliegue de un atentado contra la vida de un ser humano”, sostuvo, y señaló que el móvil habría sido “celos, odio y resentimiento profesional”.
Le disparó en la cabeza
Según la reconstrucción judicial, Guzmán llegó a la peluquería a las 10.15, atendió a dos clientas y se retiró cerca de las 13. Regresó una hora después y, tras finalizar su jornada, se dirigió a la cocina sin dialogar con sus compañeros, con quienes mantenía conflictos, en especial por el uso de formol en tratamientos de alisado, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos.
Ese mismo día, alrededor de las 17, invitó a tomar un café al encargado del local, Carlos Alberto Azorín, en un comercio ubicado en Austria y Juncal. Allí le dijo: “Estoy cansado, necesito paz mental, ya me da todo lo mismo, necesito terminar el tema hoy”.
De acuerdo con los testimonios, el acusado sabía que iba a ser despedido de manera inminente y quería resolver la situación ese mismo día.
A las 18 regresaron al local. Guzmán se sentó y le pidió a Azorín que le cortara el cabello. Primero solicitó un corte en los costados y luego que lo rapara. “Así quedo más loquito”, dijo, según consta en el expediente.
Cerca de las 20 comenzó el ataque. Tomó las llaves del local, bajó la persiana, cerró la puerta y las guardó. En ese momento estaban presentes Medina, Azorín, Noelia Palazzo y el dueño de la peluquería, Facundo Verdini, quienes conversaban y tomaban cerveza.
Guzmán se acercó a Verdini y le preguntó si tenía algo para decirle. Ante la respuesta de que hablarían al día siguiente, sacó un arma de fuego que llevaba oculta y amenazó: “Quédense quietos porque les vuelo la cabeza a los cuatro”.
Luego apuntó a Medina, que estaba sentado e indefenso, y le disparó en la cabeza. “La víctima quedó tendida sobre uno de los apoyabrazos del sillón, moribunda”, describió el magistrado.
Tras el disparo, Verdini se encerró en el baño y Palazzo intentó apartarse. “No tengas miedo que a vos no te va a pasar nada”, le dijo el agresor. Azorín logró subir la persiana de una ventana, por donde Guzmán escapó hacia la calle Beruti en dirección a Austria.
El acusado permaneció prófugo durante 70 días, hasta que fue detenido en Moreno tras un llamado a la línea 134 del Ministerio de Seguridad Nacional que aportó datos sobre su paradero.
En el requerimiento de elevación a juicio, el fiscal Patricio Lugones sostuvo que la víctima “no estuvo en condiciones de defenderse” y que el imputado actuó “de un modo traicionero”, aprovechando su estado de indefensión.
Para el juez Sánchez Sarmiento, Guzmán “premeditó todos y cada uno de los movimientos necesarios para llevar adelante su plan criminal”, desde la obtención del arma hasta el encierro de sus compañeros y la ejecución del ataque, tras lo cual huyó y permaneció prófugo durante más de dos meses.






