FRENTE A LA URNA. Keiko Fujimori, candidata de la derecha, emite su voto en la capital peruana.

Resumen para apurados
- Rafael López Aliaga lidera las elecciones en Perú este 13 de abril, marcadas por graves fallos logísticos y una crisis política que impidió votar a más de 63.000 ciudadanos.
- Con 35 candidatos y alta inseguridad, la jornada incluyó intervenciones fiscales por falta de urnas. El país busca estabilidad tras haber tenido ocho presidentes desde 2016.
- La dispersión del voto asegura un balotaje en junio. El próximo mandatario deberá gestionar una crisis de seguridad sin precedentes y el retorno al sistema legislativo bicameral.
LIMA, Perú.- Los peruanos, en un clima de agotamiento por el crimen y la inestabilidad política, votaron a un nuevo presidente entre 35 candidatos, en unos comicios empañados por retrasos en la apertura de algunas mesas de sufragio que obligaron a extender los horarios de votación.
Policías y fiscales intervinieron las oficinas de la autoridad electoral de Perú, sumido en una profunda crisis política, luego de que más de 63.000 electores se quedaron sin votar en las presidenciales por falta de entrega de cédulas, urnas y otros elementos.
En la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de la organización de la elección, policías y fiscales “realizan diligencias”, así como en la empresa contratada para repartir el material electoral, dijo la Dirección contra la Corrupción de la Policía (Dircocorp) en X.
En 15 locales de votación “no se lograron instalar 211 mesas de sufragio, lo cual tuvo impacto en 63.300” electores, que no pagarían multa por no votar, dijo el jefe de la ONPE, Piero Covetto.
“Esto no es acerca de una multa. Es acerca del derecho de ir a votar por el candidato o candidatos” a diputados y senadores, dijo la candidata derechista Keiko Fujimori (11,6 % de los votos) que a las medianoche quedaba atrás de Rafael López Aliaga (24%) y a Jorge Nieto (17,11%).
Perú, con sufragio obligatorio, ha tenido ocho presidentes desde 2016, la mitad de ellos destituidos por un parlamento que concentra el rechazo de la población.
“Hay adultos mayores, personas que han venido con sus bebés en brazos, y no han abierto las mesas”, dijo disgustada la votante Elva Ramos, de 49 años, en el turístico distrito de Miraflores.
Buena parte de los peruanos no confían en sus políticos, a quienes responsabilizan de la peor ola criminal desde el conflicto del Estado peruano con la guerrilla maoísta Sendero Luminoso (1980-2000). “Todo está pésimo. La delincuencia nos dominó y prácticamente ya acabó con nosotros”, dijo Raúl Cabana, obrero de 45 años, quien votó cerca del centro de Lima.
Entre 2018 y 2025, los homicidios se duplicaron y las extorsiones se multiplicaron por ocho. La principal preocupación de los peruanos es la violencia que coincide con la llegada de grupos criminales extranjeros, en guerra con los locales. Los discursos de campaña se enfocaron en combatirlos con mano de hierro.
Varios candidatos apuestan por medidas radicales como cárceles rodeadas de serpientes, premios por matar criminales o retirar al país de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Sin opciones
Los electores “llegan incrédulos, inseguros, sin fe en la política, sin reconocer liderazgos sólidos que orienten el voto”, dice el sociólogo David Sulmont. Las preferencias estuvieron repartidas entre siete candidaturas con posibilidades de pasar a un balotaje en junio. Ninguna supera el 15% de intención de voto.
En vísperas de la elección, Fujimori prometió expulsar migrantes irregulares, atraer inversiones estadounidenses y sumarse al bloque de gobiernos de derecha de la región que crece con el apoyo de Donald Trump.
La siguen de cerca el empresario centrista Ricardo Belmont, el outsider populista Carlos Álvarez, el millonario López Aliaga y los izquierdistas Roberto Sánchez, Alfonso López Chau y Nieto, que iba tercero.
En 2021, el izquierdista Pedro Castillo (2021-2022) llegó de sorpresa a la presidencia pese a que una semana antes de la primera vuelta figuraba séptimo en las encuestas. El domingo pasado aún había un 16% de indecisos y otro 11% pensaba no votar por nadie, según Ipsos.
Los candidatos empezaron la jornada con desayunos televisados, rodeados de su equipo y seguidores, una tradición electoral en Perú. “Yo como gerente no estoy acostumbrado a la burocracia”, dijo López Aliaga, quien se comprometió a aumentar el presupuesto para los pobres. “Yo primero hago y después pido permiso”, señaló.
Los electores se enfrentaban a una papeleta de 44 centímetros de largo, en la que además marcan por primera vez desde 1990 diputados y senadores, pues el país restablecerá en julio un parlamento bicameral.
Para Sulmont, “se muestra una gran desconexión entre la oferta política y las expectativas de la gente”.









