UNA VÍA SATURADA. El Camino del Perú soporta el tránsito de más de 25.000 vehículos que lo atraviesan a diario.

Lo cruzan a diario vecinos de cuatro ciudades. Lo padecen los que van a trabajar, a estudiar o a hacer trámites. Lejos de ser un simple trayecto, para la mayoría el Camino del Perú se ha convertido en el momento más tedioso del día: embotellamientos interminables, maniobras riesgosas y una sensación constante de desorden.
Torpe, saturado y por momentos insufrible, este corredor (la ruta provincial 315) se consolidó en los últimos años como uno de los puntos más críticos del sistema vial provincial. No es casual: concentra alrededor de 25.000 vehículos diarios y, en muchos casos, representa la única alternativa real de circulación para cientos de residentes de Yerba Buena, Tafí Viejo, Villa Carmela y San Miguel de Tucumán.
Buscar vías alternativas no figura entre los planes inmediatos del Estado. Pero sí hay iniciativas impulsadas por particulares para abrir caminos alternativos que permitan descomprimir el tránsito. Ahora se sumó un nuevo Máster Plan que propone la creación de una avenida estratégica, que correría en paralelo al Camino del Perú, y que conectaría la avenida Perón -a la altura del 1.900- con la calle Las Tipas, en Villa Carmela (queda a la altura del santuario de la Virgen de Schoenstatt).
Gabriel Oreste Zamora, quien está detrás de esta propuesta, es un desarrollador privado de la zona. El proyecto se agrega a otras ideas que se presentaron este año: la apertura de una calle que conecta el Camino del Perú (en la zona de la Curva de los Vega) con la avenida Fanzolato y la creación de una arteria (a metros de la ruta 315) que una este sector con la calle Pedro Maderuelo, en Yerba Buena.
“Hemos realizado un plan muy detallado de esta avenida que recorrería el cordón piedemontano que une Yerba buena con Tafí Viejo. Tenemos el ok de quienes deberían donar sus terrenos para hacer la traza de la avenida y es nuestra intención, desde el sector privado, hacernos cargo del 80% de los costos de la obra”, contó entusiasmado Gabriel.
Según dijo, existe consenso entre los distintos actores privados intervinientes sobre la necesidad de impulsar una planificación integral que aborde tanto la conectividad como el manejo de cuencas hídricas y excedentes pluviales, con una proyección a largo plazo, de al menos los próximos 20 años. En este sentido, destacó la importancia de articular el sector privado con el público para encontrar soluciones que integren infraestructura vial y gestión ambiental, bajo un enfoque integral y sostenible para todo el desarrollo urbano y metropolitano.
El máster plan de conectividad ya fue conversado con autoridades de la Municipalidad de Yerba Buena y dentro de unos días será presentado al Gobierno provincial. Lo ideal, según dijo, es cumplir con todos los pasos legales que implica desarrollar una nueva calle. Según comentó, se calcula que tendría siete kilómetros. Se podría conectar con otras calles en su trayecto, y el propósito es que sea un boulevard. El plan, que es muy ambicioso, desde hace 10 años está en estudio, según comentó. La mayor extensión es dentro de los límites de la comuna de Cebil Redondo.
Las autoridades de esta comuna ya manifestaron que valoran las iniciativas particulares, aunque se dejó en claro la necesidad de cumplir con todos los requisitos administrativos y técnicos.
Planificación y seguridad
La advertencia es clara: sin planificación, cualquier proyecto para descomprimir el Camino del Perú podría generar nuevos problemas. Así lo expresó el ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur. No obstante, remarcó que la Provincia no interviene en el desarrollo de calles impulsadas por particulares, ya que se trata de una competencia exclusiva de los gobiernos locales.
“Si abren o no calles, si contemplan o no una red vial, eso es 100% municipal. Nosotros no tenemos injerencia en ese tipo de desarrollos inmobiliarios”, explicó. Sin embargo, el funcionario puso el foco en un aspecto clave que sí involucra a la Provincia: las intersecciones con rutas provinciales, particularmente la ruta 315.
Según indicó, hasta el momento no se presentó ningún pedido formal para autorizar la conexión de nuevas trazas con esa vía. “No se puede abrir una arteria con un volumen importante de tránsito y hacerla desembocar en una ruta provincial sin resolver la intersección. Eso sería muy peligroso”, advirtió.
En ese sentido, explicó que cualquier proyecto deberá incluir estudios técnicos que determinen la mejor solución: desde semáforos hasta rotondas, pasos a distinto nivel o incluso obras más complejas, dependiendo del flujo vehicular esperado. “Todo eso tiene que estar fundamentado en un estudio serio que todavía no se ha presentado”, precisó.
Más allá de las responsabilidades administrativas, Nazur reconoció que este tipo de iniciativas pueden tener un impacto positivo en la congestión del Camino del Perú. Según estimaciones técnicas, la apertura y continuidad de algunas de estas vías alternativas -como la prolongación de la calle Fanzolato- podría reducir hasta un 30% el tránsito en uno de los tramos más saturados.
Durante la entrevista, Nazur también recordó un proyecto de mayor envergadura que buscaba transformar de manera estructural la circulación en la zona: la Circunvalación del Noroeste. Esa iniciativa contemplaba una traza de unos siete kilómetros que conectaría la ruta 315 con la ruta nacional 9, funcionando como una vía rápida alternativa al Camino del Perú. Sin embargo, el proyecto quedó inconcluso por falta de acuerdos con propietarios privados -que debían ceder terrenos- y, más recientemente, por la falta de financiamiento. “Hoy está muy lejos de concretarse”, admitió.







