ACCESO PRINCIPAL EN EL CENTRO PREBISCH. La obra en ejecución incluyó la extracción de árboles en el sector del ingreso al complejo universitario.
La entrada principal al complejo de facultades de la Universidad Nacional de Tucumán, en el parque 9 de Julio y sobre avenida Benjamín Aráoz), empezó a cambiar sin demasiadas explicaciones. El 18 de marzo, el acceso habitual quedó intervenido con máquinas trabajando, vallados y árboles que desaparecieron.
La obra, que forma parte de una amplia remodelación del ingreso y que implica una inversión cercana a los $375 millones, rápidamente generó preguntas entre quienes transitan a diario el establecimiento: qué se está haciendo, cuánto cuesta y por qué se decidió avanzar con esta intervención.
Se trata de trabajos en el ingreso al Centro Prebisch -donde funcionan las facultades de Filosofía y Letras, Psicología y Odontología- que integran un plan más amplio de reorganización del predio, financiado con fondos de la propia universidad.
Sectores del estudiantado cuestionan la prioridad de la inversión frente a los serios problemas cotidianos que afrontan. Las quejas principales versan en torno a la prioridad que se dio a los fondos utilizados en la remodelación, y que no se tuvo en cuenta necesidades acuciantes.
La posición de la Facultad
El decano Sergio Robin aclaró que la obra no depende de su gestión. “No es una obra de Filosofía y Letras, forma parte del presupuesto de la UNT a través de su Secretaría de Planeamiento”, explicó.
El funcionario enmarcó el proyecto dentro de un esquema más amplio: “forma parte de un plan maestro de reordenamiento de todo el Centro Prebisch”, señaló, y adelantó que se contemplan futuras etapas, entre ellas la construcción de espacios que atenderían necesidades comunes de los alumnos que habitan esas aulas.
Sin embargo, el reclamo estudiantil volvió a poner en foco las condiciones edilicias internas. Sobre ese punto, Robin fue directo: “Por supuesto que hay problemas de infraestructura y son históricos”.
El edificio -explicó- no fue pensado originalmente como facultad, lo que condiciona su funcionamiento actual. A eso se suma un contexto de recursos limitados: “Tenemos un presupuesto de funcionamiento muy bajo y debemos hacer esfuerzos realmente extremos para sostener un nivel de actividad razonable”.
En relación con las denuncias que circularon en redes, el decano también marcó una posición crítica. “Tengo que desmentir categóricamente las versiones que hicieron circular algunos estudiantes”, afirmó, y sostuvo que en algunos casos se detectaron “saboteos deliberados” en ciertas instalaciones, sin precisar los responsables.
Aun así, defendió el trabajo de mantenimiento: “La renovación de sanitarios y el arreglo es permanente, porque lo que queremos es garantizar que estén en funcionamiento todo el tiempo”.
Planificación
El titular de Planeamiento y Obras, Sergio Mohamed, explicó que la propuesta responde a una política de infraestructura que excede a una sola facultad y detalló que el despliegue actual corresponde a una primera etapa de ese esquema.
Según indicó, el objetivo central es reorganizar un espacio que hasta ahora funcionaba sin una delimitación clara entre peatones y vehículos, y que “se ha priorizado” a los primeros, explicó.
También se contempla la creación de “una plaza con un lugar donde hasta se puedan hacer eventualmente reuniones y presentaciones”. En cuanto al financiamiento, confirmó que se trata de recursos propios de la universidad.
Frente a los cuestionamientos por el estado de los espacios internos de los edificios, Mohamed estableció una diferencia en las responsabilidades. “El mantenimiento de las facultades depende de las facultades”, señaló. Y agregó que las decisiones responden a acuerdos institucionales: “El pedido de priorizar este proyecto fue charlado con los decanos del Centro Prebisch”, remarcó.
El reclamo estudiantil
LA GACETA también consultó con estudiantes y representantes de diferentes carreras del Centro Prebisch. Camila Mariani, delegada de la carrera de Trabajo Social, declaró que sus compañeros realmente no supieron de la remodelación hasta que Adiunt hizo su denuncia pública sobre la remoción y reemplazo del arbolado del ingreso. “Nosotros reclamamos por saber más información, porque realmente se hizo todo ‘por abajo’, sin consultar a la comunidad”, sostuvo.
Desde la carrera de Letras, se sumó a las declaraciones Amparo Álvarez, representante de la Asamblea Estudiantil. Hizo énfasis en la priorización que se dio al aspecto estético en detrimento de atender a las condiciones edilicias. En el mismo sentido, Mariani sostuvo que el cuestionamiento no es en sí a la remodelación del ingreso, sino que “no se están priorizando otras problemáticas y necesidades más sentidas de quienes habitamos la facultad”.
Uno de los principales impulsores de las manifestaciones públicas fue la agrupación estudiantil Qunca-Cepa, de Filosofía. “Esta obra no representa ningún beneficio para nadie, ya que mientras se gasta esa cantidad de dinero para lavarle la cara a la entrada de la facultad, puertas adentro la realidad es otra”, escribió la agrupación. Los dirigentes mencionaron deficiencias tanto en interna como externa del edificio en el que se cursan 13 carreras. Entre ellos, se destacó el mal estado de baños, merenderos y anfiteatros, la falta de conexión a internet, la ausencia de proyectores y los aires acondicionados sin funcionamiento.







