Artemis II logró grandes éxitos científicos pero tiene problemas de baño

La nave dispone de un mecanismo que evacúa la orina de los astronautas al espacio. Pero se ha congelado.

EMBUDO Y TANQUE. Desde que comenzó el viaje de Artemis II, ha habido problemas con el baño de la cápsula. EMBUDO Y TANQUE. Desde que comenzó el viaje de Artemis II, ha habido problemas con el baño de la cápsula.
Hace 5 Hs

HOUSTON, Estados Unidos.- El viaje de retorno a la Tierra de la nave Orion trae a los astronautas habiendo cosechado éxitos, maravillas y experiencias irrepetibles. Excepto por un detalle en “el equipo más importante a bordo”: el que se ocupa de los desechos humanos.

El inodoro de la cápsula Orión empezó cosechando comentarios apenas partió la misión. Ahora sigue generando conversación por un fallo que ha obligado a realizar maniobras especiales porque una reacción química en el tratamiento de la orina podría haber atascado el sanitario.

El problema con el baño fue reportado a pocas horas del despegue desde Cabo Cañaveral, en Florida. La astronauta Christina Koch ajustó los controladores del sistema, los reinició con ayuda del centro de control y resolvió inicialmente el asunto.

“Me enorgullece llamarme plomera espacial. Me gusta decir que (el baño) probablemente sea el equipo más importante a bordo”, contó en su primera conferencia desde la nave que orbitó la Luna y que debe amarizar en las costas del Pacífico hoy (alrededor de las 21 de la Argentina), en el final de la misión.

La situación persistió cuando trataron de evacuar las aguas residuales -que habitualmente son liberadas al espacio- y el sistema no funcionó correctamente. La NASA pensó inicialmente que se podría tratar de algún tipo de congelamiento en los filtros. Koch describió el aroma que despedía el Sistema Universal de Gestión de Residuos como “un olor a quemado de calefacción”. Entonces se activó el plan B y los astronautas fueron instruidos para usar dispositivos plegables de contingencia para la eliminación de orina, unos recipientes personales y reutilizables. El dilema es para los orines. El sistema para las heces, en otro conducto, funciona sin problemas. “El inodoro sigue funcionando. El problema que estamos resolviendo es la evacuación del tanque de aguas residuales”, dijo el director de vuelo, Rick Henfling. “Así que tenemos que recurrir a otros medios alternativos, además del inodoro”, agregó.

No es hielo

El asunto ha sido materia de consultas constantes en las conferencias de prensa que se realizan en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, aquel que en 1970 recibió el mensaje del astronauta Jack Swigert en la misión Apolo 13: “Houston, hemos tenido un problema”, tras la explosión de un tanque de oxígeno que abortó el alunizaje.

“Inicialmente, pensamos que podría tratarse de una formación de hielo en una boquilla, en la línea exterior de la nave espacial. Tenemos certeza de que no se trata de una formación de hielo; hemos colocado la nave en una posición orientada hacia el sol para eliminar cualquier hielo, hemos activado calentadores, y aún observamos una obstrucción”, explicó Henfling. “La teoría más reciente está relacionada con algún proceso químico que se utiliza para garantizar que las aguas residuales no desarrollen biopelículas (microorganismos), y es posible que se esté produciendo una reacción química en la que se generen algunos residuos como parte de dicha reacción, y estos se estén obstruyendo en un filtro”, agregó.

Lori Glaze, administradora asociada de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA aseguró que “tan pronto como pongamos a la nave en el suelo, podremos entrar y llegaremos a la raíz del problema”.

Un trono millonario

El artefacto, valorado en unos 23 millones de dólares, es similar al que se utiliza en la Estación Espacial Internacional, pero es la primera vez que se utiliza en un viaje tripulado al espacio profundo. Los astronautas de las misiones Apolo no tenían baño y usaban unas bolsas especiales para los deshechos.

En la nave Orion, con un diámetro de cinco metros y un poco más de tres metros de alto, el baño está bajo el piso. Para usarlo deben abrir una puerta y colocarse de lado. Dentro tienen unos pasamanos y unas correas de sujeción. Es un área donde hace mucho ruido, por lo que deben protegerse los oídos. Cuenta con sistemas de succión para compensar la microgravedad.

Tiene una vía para la evacuación de la orina, que es tratada antes de ser soltada al espacio. De hecho, Koch mostró hace unos días cómo podía apreciarse desde una ventana de la nave, la forma en que las partículas de orina eran liberadas. El otro sistema es para las heces, que son colocadas en bolsas desechables que se compactan y que amarizarán junto con los astronautas, cuando vuelvan a la Tierra.

En el fondo, el fallo es una buena noticia. Según la subdirectora del programa Orion para la NASA, Debbie Korth, recogidas por Ars Technica, el funcionamiento de la cápsula en general está siendo notablemente bueno. El buen desarrollo de todos los sistemas de la nave ha sorprendido gratamente a los ingenieros. Por eso, que el mayor quebradero de cabeza de los tripulantes de la nave sea que su orina se congela no deja de ser una buena noticia. Sería mucho peor que fallase algún sistema vital.

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