La Copa Argentina como refugio y como examen: San Martín se juega una chance que puede pesar mucho

El choque de este martes contra Estudiantes de Río Cuarto pondrá a prueba a un equipo que necesita algo más que competir para empezar a afirmarse.

DESEQUILIBRIO. Alan Cisnero fue una de las salidas más claras de San Martín contra Chacarita. El oriundo de Leales aportó la asistencia para el gol de Diego Diellos. DESEQUILIBRIO. Alan Cisnero fue una de las salidas más claras de San Martín contra Chacarita. El oriundo de Leales aportó la asistencia para el gol de Diego Diellos. Foto de Diego Araoz/LA GACETA.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán enfrenta hoy a Estudiantes de Río Cuarto por los 32avos de la Copa Argentina para romper una racha de empates y avanzar en el certamen federal.
  • El equipo de Andrés Yllana llega tras tres igualdades en la Primera Nacional. Alan Cisnero surge como pieza clave tras su gran desempeño reciente, buscando mayor fluidez ofensiva.
  • El duelo es un examen para consolidar el funcionamiento colectivo. Avanzar de fase brindaría el impulso anímico necesario para pelear por el ascenso en el torneo local.
Resumen generado con IA

La Copa Argentina vuelve a cruzarse en el camino de San Martín en un momento en el que el equipo todavía busca afirmarse. El cruce de esta tarde contra Estudiantes de Río Cuarto, por los 32avos de final, aparece como algo más que un simple partido entre semana. Es una posibilidad concreta de cortar la inercia de los tres empates consecutivos en la Primera Nacional y, al mismo tiempo, una oportunidad para darle otro sentido a un presente que todavía no termina de despegar. En ese escenario, Alan Cisnero empieza a pararse como una pieza que puede empujar una reacción desde el juego, justo cuando al equipo de Andrés Yllana le cuesta encontrar continuidad y profundidad.

El juvenil llega a esta cita después de haber sido uno de los nombres más rescatables en el empate frente a Chacarita. Volvió a la titularidad, se mostró activo, cambió de banda cuando el trámite lo pidió y terminó siendo decisivo en la acción más clara del “Santo”: ganó por izquierda y puso el centro para el gol de Diego Diellos. Dentro de un equipo que volvió a partirse entre la recuperación y la generación, Cisnero ofreció algo que hoy no abunda: desborde, decisión para encarar y capacidad para romper una estructura rival que había cerrado muy bien los caminos. No resolvió por sí solo los problemas colectivos, pero sí dejó en claro que puede darle un matiz distinto a un ataque que muchas veces depende más del empuje que de la elaboración.

También por eso sus palabras después del último empate tuvieron un valor especial. “La sensación es medio amarga porque creo que teníamos todo para ganar”, resumió, en una frase que encaja perfecto con este tramo del campeonato. San Martín no viene siendo un equipo superado, pero sí uno que deja la sensación de que podría llevarse más de lo que termina cosechando. En ese sentido, la Copa Argentina aparece como una escena distinta: más corta, más directa y más exigente.

“La demanda de San Martín es encarar siempre estos partidos para pasar de fase”, aseguró Cisnero y esa afirmación no es una frase menor, porque expone el lugar que ocupa el certamen puertas adentro. Para este plantel, no se trata sólo de cumplir con el calendario: se trata de avanzar.

Ese deseo de seguir vivo en la competencia también tiene un respaldo en la historia reciente del club dentro del torneo.

A San Martín le costó ser regular en el certamen federal y, según el sitio oficial, apenas logró cuatro clasificaciones a los 16avos de final, una instancia que todavía no pudo superar. En ese recorrido hubo algunas señales positivas: eliminó a Deportivo Morón para meterse en 16avos y, en la edición pasada, dejó en el camino a Colón por penales antes de quedar afuera con River. Es decir, el “Santo” conoce lo que significa pasar el debut en esta competencia, pero todavía arrastra una cuenta pendiente: transformar esas clasificaciones iniciales en una campaña más profunda.

Por eso el presente de Cisnero se vuelve todavía más interesante. Su velocidad, su cambio de ritmo y su predisposición para atacar espacios hacen que pueda convertirse en una herramienta útil para este tipo de partidos, esos en los que muchas veces una acción individual bien resuelta termina inclinando la balanza.

Lo que se debe mejorar

A la vez, su aparición no debería tapar el problema de fondo. San Martín sigue siendo un equipo que compite más de lo que juega. Tiene entrega, presión, intensidad y voluntad para ir al frente, pero todavía no consigue transformar esas virtudes en un dominio sostenido.

Ahí está el desafío principal de Yllana: lograr que las respuestas individuales, como las que puede ofrecer Cisnero, se integren dentro de un funcionamiento más confiable. La Copa, en ese sentido, puede funcionar como un disparador. No porque resuelva automáticamente todo lo que el equipo arrastra, sino porque ofrece un marco distinto: un partido de eliminación directa obliga a simplificar, a concentrarse y a competir con otra tensión. Para un equipo que todavía no termina de despegar en el torneo, avanzar de fase podría significar bastante más que una clasificación. Podría darle confianza, aire y una señal de crecimiento justo antes de volver a enfocarse de lleno en el torneo.

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