
Resumen de nota
- LLA y el gobierno de Tucumán cruzaron fuertes críticas tras confirmarse un adelanto de coparticipación nacional para asistir financieramente a la gestión provincial de Osvaldo Jaldo.
- La asistencia nacional motivó cuestionamientos de LLA sobre el gasto político, mientras el peronismo justificó la necesidad de fondos y culpó a las medidas nacionales por la crisis.
- Este conflicto tensa la relación federal y redefine el debate sobre la eficiencia del gasto público y la autonomía financiera provincial frente a la administración central de Milei.
El cruce entre dirigentes de La Libertad Avanza (LLA) y el oficialismo tucumano sumó un nuevo capítulo tras la confirmación de que el Gobierno nacional asistirá financieramente a la provincia mediante un adelanto de coparticipación. Mientras el espacio libertario -con Lisandro Catalán como principal voz crítica- redobló sus cuestionamientos al “modelo de gestión” local, referentes del peronismo salieron a responder con dureza y a respaldar la administración de Osvaldo Jaldo.
Desde la Legislatura, Gerónimo Vargas Aignasse apuntó contra el diagnóstico de Catalán y cuestionó la idea de que Tucumán pueda sostenerse sin asistencia. “El planteo, aunque efectista, parte de una premisa equivocada: supone que todas las provincias compiten en igualdad de condiciones dentro del sistema federal argentino. Y eso, simplemente, no es cierto”, sostuvo. En esa línea, advirtió que las provincias generan riqueza pero no reciben en igual proporción los recursos. “Reducir este problema a una cuestión de ‘gasto político’ puede resultar útil para un eslogan, pero no para un diagnóstico serio”, remarcó.
También se expresó el fiscal adjunto Raúl Ferrazzano, quien vinculó la situación financiera provincial con el contexto nacional. “El fracaso de las políticas económicas de tu gobierno libertario está destruyendo la coparticipación de todas las provincias”, lanzó, y agregó: “Hacete cargo candidatito”.
A las críticas se sumó el concejal capitalino Gastón Gómez, referente de Libres del Sur, quien apuntó contra Catalán por lo que consideró una “doble vara”. Cuestionó que hable de eficiencia en el gasto mientras “calla frente a escándalos nacionales”, y lo vinculó con el oficialismo nacional al señalar que forma parte de “un modelo que reproduce privilegios”.
Del otro lado, las respuestas no tardaron en llegar. El diputado nacional Gerardo Huesen citó el tuit de Catalán y sumó su opinión poniendo el foco en que el principal problema no es de ingresos, sino de prioridades. “Cuando el Estado se vuelve una estructura para sostenerse a sí mismo, el desarrollo queda afuera”, lanzó.
En la misma línea, Federico Pelli cuestionó el destino de los recursos públicos. Afirmó que en la provincia se sostiene una lógica de “pedir recursos para hacer un mal empleo de los mismos” y sostuvo que el gasto termina enfocado en “mantener estructuras de tipo electoral para aferrarse a los espacios de poder”. A su vez, Soledad Molinuevo sostuvo que “es innegable la causa de la decadencia de Tucumán” y planteó la necesidad de “cortar de raíz ese modelo”.
Por fuera del ámbito legislativo, el dirigente Sebastián Murga puso el foco en la estructura estatal y cuestionó la cantidad de cargos al considerar que el esquema actual configura “una fiesta de privilegios”. Por su parte, Paula Omodeo denunció “el nivel salvaje de irresponsabilidad fiscal” y advirtió que el presupuesto “se convierte en una caja negra” donde “nadie tiene que explicar dónde termina la plata”.
Así, en medio de la asistencia financiera dispuesta por la Nación, el debate sobre el uso de los recursos públicos, el rol del Estado y el esquema federal volvió a tensar la relación entre el oficialismo y la oposición en Tucumán.









