
Resumen de nota
- La investigadora del Conicet Silvina Drago fue asesinada a tiros por su pareja en su casa de Santa Fe el miércoles por la noche, en un presunto femicidio seguido de suicidio.
- Un familiar halló los cuerpos tras no recibir respuestas. La víctima recibió ocho disparos en su cama, mientras el agresor fue encontrado en el baño con un arma calibre 6.35 mm.
- El fiscal Estanislao Giavedoni lidera la causa y ordenó autopsias para confirmar la mecánica del hecho. El crimen genera gran conmoción en la comunidad científica y santafesina.
Un estremecedor hecho conmociona a la ciudad de Santa Fe tras el hallazgo de una investigadora del Conicet asesinada a tiros en su vivienda. La principal hipótesis apunta a un femicidio seguido de suicidio, luego de que su pareja también fuera encontrada sin vida en el lugar.
El episodio ocurrió en una casa ubicada en la intersección de Necochea y Domingo Silva, en el barrio Candioti Norte. Allí fueron hallados los cuerpos de Silvina Rosa Drago, de 56 años, y Héctor Riego, de 63, ambos bioquímicos. La mujer se desempeñaba como investigadora en el Conicet, mientras que, según vecinos, el hombre no trabajaba.
De acuerdo con las primeras pericias, el crimen se habría producido entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves. Drago fue acribillada en su propia cama y presentaba ocho heridas de bala. Riego, en tanto, murió de un disparo y fue encontrado en el baño, dentro de la bañadera, con una pistola calibre 6.35 mm en la mano.
En la vivienda también hallaron muerta a una de las perras del matrimonio, la más grande, que presentaba un impacto de bala.
El hallazgo fue realizado por un familiar que decidió acercarse al domicilio al no lograr comunicarse con la mujer. Según informó el diario El Litoral, el miércoles por la noche se perdió el contacto con Drago y al día siguiente no visitó a su madre, como hacía habitualmente.
Ante la falta de respuestas a los llamados y mensajes, y al notar que su última actividad en el celular había sido la noche anterior, la preocupación creció. Esa misma noche, su hermana y su cuñado fueron hasta la casa.
Tras insistir sin éxito en la puerta, el hombre decidió ingresar. Lo primero que encontró fue a la perra más vieja muerta en el living, sobre un charco de sangre. “Llamá a la policía”, le habría dicho a su pareja antes de continuar recorriendo la vivienda.
Minutos después, halló los cuerpos de Drago y Riego sin vida.
En el interior de la casa también estaba la otra perra del matrimonio, más joven, que sobrevivió al ataque. Tenía manchas de sangre en la cara, lo que hace presumir que pudo haber sido rozada por un disparo. “Se ve que también la quiso matar, pero le erró”, señaló una vecina.
El médico forense que examinó los cuerpos estimó que llevaban alrededor de 24 horas sin vida, aunque la confirmación de la data de muerte y las circunstancias del hecho se determinarán con las autopsias.
La causa quedó en manos del fiscal de la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, Estanislao Giavedoni, quien lleva adelante la investigación para esclarecer lo ocurrido.







