Cuenta regresiva para un despegue histórico hacia la Luna

Después de más de medio siglo, la NASA volverá al satélite natural: cuatro astronautas lo sobrevolarán en la nave Artemis II

LOS ASTRONAUTAS A BORDO DE ARTEMIS II. Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Victor Glover están a las puertas de hacer historia. LOS ASTRONAUTAS A BORDO DE ARTEMIS II. Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Victor Glover están a las puertas de hacer historia.
Hace 2 Hs

A más de medio siglo del último viaje tripulado del programa Apolo, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) vuelve a poner la Luna en el centro de la escena. Esta vez, con una misión que no solo busca retomar el camino, sino proyectarlo hacia el futuro: Artemis II, cuyo despegue está previsto para el miércoles desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

La misión marcará el regreso de astronautas a las inmediaciones del satélite natural terrestre, aunque con un objetivo distinto al de las históricas misiones que alunizaron entre 1969 y 1972. Artemis II no tocará la superficie lunar, sino que hará un sobrevuelo -al estilo del Apolo 8 en 1968- en un viaje de aproximadamente 10 días, que promete convertirse en un nuevo hito de la exploración espacial.

A bordo viajarán tres estadounidenses -Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch- y el canadiense Jeremy Hansen.

En realidad, el lanzamiento dependerá de una ventana que se extiende entre el miércoles y el lunes de la semana que viene, luego de varios retrasos y ajustes técnicos que incluso obligaron a regresar el cohete a su hangar para inspecciones y reparaciones.

El vehículo que llevará a los astronautas es otro de los protagonistas centrales: el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), un cohete de gran tamaño que realizará su primer vuelo con tripulación humana. Diseñado para misiones de largo alcance, será clave en los planes de la agencia estadounidense de establecer una presencia sostenida en la Luna durante los próximos años.

El viaje no estará exento de riesgos. La nave que transportará a la tripulación nunca ha llevado humanos ni ha completado una misión lunar, y el destino se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, una distancia que supera ampliamente la órbita de la Estación Espacial Internacional. Desde la propia NASA admiten que cada etapa será sometida a controles rigurosos antes de avanzar.

Durante la misión, los astronautas deberán realizar múltiples chequeos y maniobras en las cercanías de la Tierra antes de emprender el trayecto hacia la Luna. Una vez allí, sobrevolarán su cara oculta, en un punto en el que las comunicaciones con el planeta se interrumpirán temporalmente. Si todo se desarrolla según lo previsto, la tripulación se convertirá en la que más lejos haya viajado de la Tierra en la historia, superando el récord del Apolo 13.

Allanar el camino a Marte

El programa Artemis, del que esta misión forma parte, tiene un objetivo mayor: allanar el camino para futuras misiones tripuladas a Marte. “Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo hacia el planeta rojo”, explicó Wiseman.

Sin embargo, ese objetivo se desarrolla en un contexto de competencia internacional creciente. China ha fijado su propia meta de llevar humanos a la Luna hacia 2030, con especial interés en el polo sur lunar por su potencial en recursos naturales. Aunque algunos especialistas relativizan la idea de una nueva “carrera espacial” como la de la Guerra Fría, la presión por avanzar en los desarrollos tecnológicos es evidente.

A diferencia de aquella época, la inversión pública es menor, pero la tecnología cambió de manera radical. Los sistemas informáticos que hoy respaldan la misión serían impensables para los astronautas del Apolo 8, cuya nave contaba con capacidades comparables a dispositivos electrónicos actuales de diario.

El calendario del programa también plantea desafíos. Artemis II es un paso intermedio hacia una meta más ambiciosa: concretar un alunizaje tripulado en 2028. Para ello, la NASA depende, en parte, del desarrollo de un módulo de descenso lunar que está siendo diseñado por empresas privadas.

Pese a los retrasos y a los sobrecostos que ha enfrentado el programa, la agencia espacial estadounidense apuesta a que esta misión logre algo más que avances técnicos. Busca, además, recuperar el impacto simbólico que tuvo el Apolo 8, cuyo vuelo alrededor de la Luna en 1968 fue seguido por unas 1.000 millones de personas en todo el mundo.

Aquella misión dejó imágenes icónicas, como la famosa fotografía “Earthrise”, y fue considerada por muchos como un momento de unidad en un año marcado por conflictos y tensiones. Hoy, en un contexto global también atravesado por incertidumbres, Artemis II se presenta como una oportunidad para volver a mirar hacia el espacio con una mezcla de asombro y expectativa.

El evento se transmitirá en directo para todo el mundo desde NASA+, el canal de YouTube de la agencia; la señal en español estará disponible desde 17.45 (hora de la Argentina) del miércoles.

Componente simbólico: tres astronautas marcarán una primera vez

La tripulación que encabezará ese nuevo capítulo de la carrera espacial no solo carga con la responsabilidad técnica de la misión, sino también con un componente simbólico fuerte. A bordo de Artemis II viajarán tres estadounidenses -Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch- y el canadiense Jeremy Hansen. La composición del equipo ya marca una diferencia sustancial respecto de la era Apolo: Koch será la primera mujer en una misión lunar; Glover, el primer hombre negro en viajar hacia el satélite y Hansen, el primer no estadounidense en completar ese recorrido.

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