
En su carta del 22/03/26, el Lector José Manuel García González expresa cabalmente las contradicciones e incoherencias intelectuales y morales que caracterizan a las personas absorbidas por la “hegemonía cultural” que describiera en otra carta de mi autoría, publicada el pasado 24/03. Dice no estar de acuerdo con el modo violento de expresarse que tiene el presidente Javier Milei, pero lo justifica por el fin que busca. Por otro lado, interpreta que el “carisma” del Presidente fue el que permitió una adhesión importante en la sociedad (cosa que nadie podía negar en su momento, pero que hoy está en apenas un 30% de aceptación), cuando en realidad el personaje construido por el poder real, fue el de un panelista mediocre y violento, prometiendo poner el último clavo al cajón del kirchnerismo (así llegamos al intento de asesinato en contra de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner); bajar la Inflación (con CFK teníamos un 1,4 y el endeudador serial no logra bajarla del 2,9%) y luchar contra la casta política (nunca las castas gozaron de mejor salud que hoy). Dice el lector, además, que el kirchnerismo dejó a su paso “una gran fragilidad institucional, un sistema mafioso en las corporaciones, incumplimiento de la ley, derrumbe de los partidos políticos, un repliegue de la educación pública y un pavoroso auge del narcotráfico”, plasmando en ese párrafo la negación de la realidad que consigue la “hegemonía cultural” mediante el discurso y el relato. Las expectativas aspiracionales del lector García González chocarán contra una pared, más temprano que tarde, porque el Estado fue desmantelado; la Educación y la Salud, desfinanciadas; la obra pública, eliminada, igual que la protección a la industria nacional (yendo en contra del pensamiento del tan admirado por Milei, Donald Trump); el narcotráfico goza de buena salud (pregúntenle a José Luis Espert) y la moral como política de Estado, fue desplazada por la corrupción como manual de procedimiento ($Libra y Adorni son apenas dos ejemplos). El final del túnel, en este caso, no va hacia adelante, sino hacia atrás, a un 2001 tan cercano que asusta.
Javier Ernesto Guardia Bosñak
Javierucr1970@gmail.com







