OVACIÓN. En medio de aplausos, 123 países aprobaron la resolución.

NUEVA YORK, Estados Unidos.- La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró a la trata de esclavos africanos como “el crimen más grave contra la humanidad”, una causa defendida por Ghana, que espera abrir camino hacia la sanación y posibles reparaciones.
La resolución fue adoptada entre aplausos con 123 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel, Argentina) y 52 abstenciones, entre ellas Reino Unido y los Estados miembros de la Unión Europea.
El texto declaró “la trata de africanos esclavizados y la esclavización cosificada y racializada de africanos como el crimen más grave contra la humanidad”. También destacó el legado de la esclavitud a través de “la persistencia de la discriminación racial y el neocolonialismo” en la sociedad actual.
Además, puso foco en la escala del fenómeno, su duración, brutalidad y naturaleza sistemática, así como las consecuencias que aún son visibles en la actualidad. “Fue un crimen contra la humanidad que atacó el núcleo mismo de la condición humana, destruyó familias y devastó comunidades”, dijo António Guterres, secretario general de la ONU. Agregó que se debe “trabajar por la verdad, la justicia y la reparación”.
El presidente de Ghana, John Mahama, asistió a la sede de Naciones Unidas para respaldar la votación. Mahama es uno de los principales defensores de las medidas de reparación por la esclavitud en la Unión Africana.
“La adopción de esta resolución sirve como una garantía contra el olvido”, dijo el mandatario africano.
No quieren pagar
Ghana llevó al centro de la agenda internacional el tema de las reparaciones, que promueve la creación de un fondo global de compensación y que las naciones implicadas en la trata de esclavos se comprometan con la justicia restaurativa.
“Los responsables de la trata transatlántica de esclavos son conocidos: los europeos y Estados Unidos. Esperamos que ofrezcan disculpas formales a África”, dijo el martes Samuel Okudzeto Ablakwa, ministro de Relaciones Exteriores de Ghana. Acusó a algunos de los responsables de “negarse a reconocer sus crímenes”.
Estados Unidos justificó su voto en contra, al calificar la resolución como “altamente problemática”. El embajador estadounidense, Dan Negrea, explicó que su país “no reconoce el derecho legal a reparaciones por daños históricos que no eran ilegales bajo el derecho internacional en la época en que ocurrieron”. Dijo que el texto pone crímenes “en competición”. Reino Unido y varios países de la Unión Europea expusieron argumentos similares. Aunque subrayaron la monstruosidad de la esclavitud, se abstuvieron de votar.
Hay un “riesgo de poner en competición a tragedias históricas que no hay razón para comparar, salvo haciéndolo a costa de la memoria de las víctimas”, expuso el representante francés, Sylvain Fournel.
“Lo que decimos es que cuando se miran todas las atrocidades que han ocurrido en la historia de la humanidad, ninguna ha sido tan sistemática y larga -más de 300 años- y con consecuencias persistentes”, dijo Okudzeto. Explicó que el objetivo del reclamo no es el beneficio individual de los líderes africanos, sino una reparación colectiva: financiar programas educativos, fondos de formación laboral y proyectos que ayuden a reducir las desigualdades heredadas de siglos de explotación.
Según datos históricos citados por el gobierno, entre los siglos XVI y XIX fueron trasladadas entre 12 y 15 millones de personas desde África hacia América, y al menos dos millones murieron durante el trayecto.
La iniciativa cuenta con el respaldo de bloques como la Unión Africana y la Comunidad del Caribe, que consideran que el reconocimiento y la reparación son pasos fundamentales para cerrar heridas históricas.
Además del pedido de compensaciones económicas, Ghana incluyó en su propuesta la restitución de bienes culturales saqueados durante la época colonial. El país, que fue uno de los principales puntos de salida de personas esclavizadas hacia América, conserva fuertes y sitios históricos que dan cuenta de ese pasado.
Para el gobierno de Ghana, recuperar esos objetos es clave para preservar la memoria y reforzar la identidad cultural de los países de África afectados por el tráfico de personas que perpetró Europa.






