¿Cómo vuelan los aviones de pasajeros cuando hay guerra?: las maniobras cuando el cielo es un caos

Cuando la guerra se cierne en el horizonte, los controladores aéreos deben hacer malabares.

La estrategia de los aviones durante la guerra. La estrategia de los aviones durante la guerra. (Imagen web)
Luisina Acosta
Por Luisina Acosta Hace 3 Hs

Los controladores aéreos también deben leer las noticias y estar al tanto de la geopolítica internacional. Ante la insoslayable guerra que se gesta en el Medio Oriente, los vuelos comerciales debieron acomodarse ante un cielo cada vez más inseguro. Así es como las rutas aéreas se apiñan en lugares del mundo donde la tranquilidad se vuelve un requisito económico para la industria aerocomercial.

Los drones y misiles surcan el cielo de Irán y el Golfo Pérsico mientras el tráfico aéreo se configura. Así, los especialistas deben guiar las aeronaves a través de un espacio más seguro pero, a la vez, más congestionado. Esto revela un vistazo a los mapas de seguimiento de FlightRadar, donde se encuentran puntos saturados en Egipto y Georgia.

El límite de la concentración humana

Pero el reacomodo de los vuelos requiere de una logística mayor y también de una capacidad de atención más afilada. Como explica un informe de la BBC, en un día normal, un operador de torre podría gestionar seis unidades en su área simultáneamente. Pero cuando la guerra se cierne en los cielos, las cifras se duplican.

"El cerebro solo puede mantener ese nivel de concentración y esa intensidad durante 20 o 30 minutos", afirmó Brian Roche, técnico de tráfico aéreo jubilado al medio mencionado. Durante su trabajo en la Real Fuerza Aérea en distintos países, formó parte de una unidad encargada de atender las llamadas de emergencia.

Rotaciones y seguridad en zonas críticas

Durante los períodos de mayor actividad, se incorporan más expertos para gestionar el mayor volumen de jets en determinadas zonas, y el personal de guardia se rota con mayor frecuencia para garantizar que no se vean desbordados.

Según Roche, normalmente los lapsos de servicio duran entre 45 y 60 minutos, con un descanso de entre 20 y 30 minutos. Sin embargo, en situaciones de conflicto, probablemente solo trabajen un tercio de hora y luego descansen el mismo tiempo. "Los técnicos trabajan en jornadas impensadas, lidiando con una cantidad de tráfico increíble en estos momentos", afirma.

El fantasma del pasado: la lección del MH17

El derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en 2014 sentó un precedente fundamental en la seguridad aérea. Tras ser alcanzado por un misil de fabricación rusa en el este de Ucrania, su desplome causó la muerte de las 298 personas a bordo y dejó en claro cómo un conflicto puede afectar la ruta de pasajeros.

En aquel momento, Ucrania era una zona de conflicto de nivel relativamente bajo, pero los combates se habían extendido recientemente al aire y, en los meses anteriores, varios transportes militares habían sido derribados. Es un escenario que nadie desea que se repita en este 2026.

Logística y maniobras de emergencia

Cuando el espacio aéreo se cierra o se congestiona repentinamente, los controladores se comunican con los pilotos para informarles sobre adónde deben dirigirse, cuánto combustible tienen y qué aeropuertos pueden recibir su tipo de nave. La disposición también es fundamental. Deben asegurarse de que todos los vehículos, que son de diversos tamaños, estén separados de forma segura tanto vertical como horizontalmente, ya que los grandes transportes de pasajeros provocan mayor turbulencia e inestabilidad en las unidades que los rodean.

Eso significa que los modelos más pequeños deben ser desviados y se les debe dar una mayor distancia de seguridad, mientras que un ligero jet de negocios podría tener que ser reubicado por completo.

Protocolos ante la incertidumbre

Además de estar al tanto de planes de vuelo alternativos para evitar choques, los pilotos también intentarán llevar la mayor cantidad de combustible posible en caso de que necesiten volar de regreso a su lugar de partida o desviarse a un aeropuerto más lejano que su destino previsto.

"Estos son sucesos perfectamente normales, controlados y entrenados", afirma John, quien también hizo hincapié en cómo los pilotos y encargados de tráfico siguen los procedimientos al pie de la letra para evitar que el espacio aéreo congestionado se vuelva inmanejable.

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