PUESTA EN MARCHA. El plantel retomó los entrenamientos bajo las indicaciones de Walter Arrieta y comenzó a prepararse para afrontar el desafío del Federal A tras el ascenso. Foto de Carlos Oardi/LA GACETA

Tucumán Central está a horas de escribir una página que durante años pareció demasiado lejana. El ascenso ya quedó atrás como una conquista celebrada, pero ahora llega algo todavía más desafiante: sostenerse, competir, y hacerse un lugar y mucho camino en el Federal A. Y en ese punto, la figura de Walter Arrieta aparece como guía de un equipo que mezcla ilusión, urgencias y sentido de pertenencia.
El domingo, en su cancha y con su gente, el “Rojo” de Villa Alem debutará en la categoría frente a Bartolomé Mitre de Salta. No será un partido más sino, en muchos aspectos, una declaración de intenciones. Arrieta lo sabe, y lo siente.
“Hicimos lo que pudimos en cuanto al trabajo”, asegura. “Quizás nos faltó una semana más para llegar de la mejor manera, pero a pesar de eso estamos conformes con el plantel”, explica el entrenador, con la sinceridad de quien conoce las limitaciones, pero también las posibilidades que le dan sus jugadores.
Porque Tucumán Central llega con lo justo. Con tiempos cortos, con ajustes todavía en marcha, con problemas en medio del armado de un proyecto que estuvo a punto de caerse y con la certeza de que el salto de categoría no espera a nadie. En esa lógica, el propio entrenador reconoce que habrá que adaptarse rápido.
“Sabemos que partimos con cierta desventaja en relación a otros equipos, pero confiamos en que con el correr de los partidos nos vamos a ir acomodando”, señala.
La construcción del plantel es parte de ese proceso. Arrieta valora la base que se sostuvo tras el ascenso y destaca la llegada de refuerzos que buscan elevar la competitividad. Aunque no todo está cerrado. “Sumamos muy buenos refuerzos, pero todavía nos falta incorporar un lateral por izquierda. Vamos a intentar concretarlo en estos días”, detalla.
Mientras tanto, el equipo se prepara con lo que tiene: trabajo, convicción y una identidad que fue clave para llegar hasta acá. En ese camino, el debut jugando de local aparece como una oportunidad. No sólo por lo futbolístico, sino por lo emocional.
“Nos favorece empezar en casa. Vamos a tratar de hacer lo mejor en esta primera fecha y después acomodarnos en el campeonato”, explica Arrieta.
"Les pedimos que nos acompañen", dijo Arrieta
El estadio, ese espacio que tantas veces fue testigo de luchas en categorías menores, será ahora escenario de un desafío mayor. Y ahí, el rol de la gente será determinante, como en esas batallas por el Regional Federal Amateur. “A los simpatizantes les pedimos que nos acompañen. Esto es algo histórico para la institución”, asegura Arrieta, apelando a un sentimiento que atraviesa generaciones.
Sin embargo, no todo es celebración en la previa. En las últimas horas se confirmó una baja sensible. Franco Flores, uno de los jugadores más regulares del último tiempo, dejó el plantel por cuestiones laborales.
“Se me complicará ir a entrenar por los horarios y los viajes. No voy a poder comprometerme al 100%”, le dijo el futbolista, durante su despedida, a sus compañeros y al cuerpo técnico.
Su salida refleja una realidad que atraviesa a muchos clubes del interior; el esfuerzo permanente por sostener un proyecto en medio de exigencias que van más allá de lo deportivo.
Tucumán Central, entonces, se prepara con lo que tiene; con lo que construyó y con lo que sueña.
El domingo no será solamente un debut. Será el inicio de una historia que todavía se está escribiendo, y que, como toda historia grande, necesita de todos. (Producción periodística: Carlos Oardi)







