Atlético no pudo contra el orden de Insúa y Falcioni recibió una cucharada de su propia medicina

En el duelo táctico de pizarras, Barracas fue más inteligente y dejó con las manos vacías a un Atlético que sigue sin poder cortar la racha de visitante.

DURA DERROTA. Atlético volvió a perder de visitante y ya acumula 18 derrotas en sus últimos 20 partidos bajo esta condición. Hoy, Falcioni se sumó a la mala racha. DURA DERROTA. Atlético volvió a perder de visitante y ya acumula 18 derrotas en sus últimos 20 partidos bajo esta condición. Hoy, Falcioni se sumó a la mala racha. MATIAS NAPOLI ESCALERO / ESPECIAL PARA LA GACETA
Diego  Caminos
Por Diego Caminos Hace 1 Hs

Julio César Falcioni parece ir en contra de sus principios. Y hoy, en la derrota 2-1 de Atlético Tucumán frente a Barracas Central, el histórico DT parece haber recibido una cucharada de su propia medicina. El equipo de Rubén Darío Insúa necesitó solo dos golpes para tumbar al “Decano” y, con orden y efectividad, se impuso pragmáticamente en la fecha 11 del torneo Apertura.

El “Emperador” decidió apostar por la misma fórmula que no le había dado resultados en su debut frente a Aldosivi. Ratificó un equipo que parecía, de entrada, no tener las piezas en su lugar. Luciano Vallejo, quien fue capitán y figura de la Reserva jugando de segundo marcador central, volvió a jugar de “3” y terminó retirándose prematuramente en el entretiempo. Renzo Tesuri se desempeñó nuevamente detrás de Carlos Abeldaño, lejos de la banda derecha, su hábitat natural. Decisiones que no parecen tener mucha lógica, aún más, teniendo en cuenta el perfil del DT y lo que fue el desarrollo del partido.

Del otro lado de la vereda, Insúa diagramó un 5-3-2, con tres centrales, dos carrileros bien abiertos, tres volantes centrales y un doble “9”. Su equipo no brilló; estuvo lejos de hacerlo. Pero jugó como deben jugarse muchos partidos de este áspero fútbol argentino: con las piezas en su lugar, orden defensivo y efectividad en los últimos metros.

El 4-4-1-1 de Falcioni, desde lo táctico, nunca pudo encontrarle la vuelta al partido. El esquema rival invitaba a atacar por afuera -provocando el dos contra uno con el lateral y el volante ante el único carrilero rival-, pero los nombres que había elegido el DT poco tenían que ver con esa intención. Maximiliano Villa y Gabriel Compagnucci no son jugadores que aporten creatividad y profundidad por afuera, sino más bien estabilidad y equilibrio. Por el otro lado, se vieron esporádicas subidas de Vallejo y alguna aventura individual de Franco Nicola. Dentro del área, ni siquiera apareció el clásico pragmatismo para los momentos difíciles: no había doble “9” y Abeldaño era la única referencia de ataque.

Así planteadas las cosas, Atlético no ofrecía herramientas para atacar. Javier Domínguez y Ezequiel Ham lo intentaron, pero no gozaron de la rebeldía necesaria para doblegar al local, que, bien parado, necesitó solo de dos desconcentraciones “decanas” para ganar el partido. Y ahí no hay análisis táctico que valga: nadie presionó a Iván Tapia cuando ejecutó el centro que derivó en el cabezazo de Gonzalo Maroni, quien también se anticipó a todos en el área. A su vez, con el gol del empate alcanzado, el equipo volvió a distraerse tras el saque del medio, quedó muy mal parado luego de una pifia de Clever Ferreira y volvió a pagarlo caro. Dos desconcentraciones, dos remates al arco de Luis Ingolotti, dos goles que definieron el partido.

Si hay algo que puede rescatar Falcioni es el ímpetu del equipo en el segundo tiempo. Ante un rival que ya solo se dedicaba a defender, logró meter una cantidad considerable de jugadores al campo contrario y, al menos desde los centros, buscar algún gol que trajera la igualdad. Por ese motivo entraron rápidamente Lautaro Godoy, Ignacio Galván, Leandro Díaz y Alexis Segovia. Nombres que buscaron contrarrestar lo que se había visto durante gran parte del encuentro: un equipo apático, sin creatividad y, para colmo, sin profundidad por las bandas ni presencia en el área.

En ese lapso, Godoy mostró que debe tener más protagonismo. Buscó la pelota, encaró y disparó de lejos; era la rebeldía que el equipo necesitaba. Justamente a través de él llegó el gol que Falcioni esperaba, con un buscapié que terminó en tanto en contra de Nicolás Demartini. Pero esa alegría duró poco.

El DT reiteró en varias oportunidades la necesidad de conocer a sus jugadores, en el poco tiempo que lleva hasta ahora al mando. El calendario del Apertura aprieta, es cierto; pero debe hacerlo rápido. Porque, hasta ahora, sus planteos estuvieron lejos del pragmatismo y la lógica que lo caracterizan. Y hoy, en el “Chiqui Tapia”, volvió a pagarlo caro.

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