Atlético Tucumán pagó cara su fragilidad ante Barracas Central y sufrió otro golpe en el Apertura

El “Decano” había alcanzado una igualdad merecida en el segundo tiempo, pero volvió a desatenderse en una jugada clave y terminó la tarde con nueve futbolistas.

CAÍDA. Atlético Tucumán no pudo sostener su mejor pasaje del partido, perdió 2-1 con Barracas Central y cerró la tarde con dos expulsados. CAÍDA. Atlético Tucumán no pudo sostener su mejor pasaje del partido, perdió 2-1 con Barracas Central y cerró la tarde con dos expulsados. Foto de Matías Napoli Escalero/Especial para LA GACETA

Como arena entre los dedos. Así se le escabulló a Atlético Tucumán la posibilidad de llevarse al menos un empate en su visita a Barracas Central.

Lo habría merecido, pero en estos tiempos futbolísticamente oscuros, nada parece salirle bien al “Decano”: así como no aprovechó un penal a favor en los descuentos ante Aldosivi la fecha anterior, frente al “Guapo” no supo sostener más que unos pocos segundos la igualdad que tanto le había costado conseguir.

Consecuencia: sumó su sexta derrota en el certamen y la sangría de puntos perdidos no parece tener fin, ni siquiera con Julio Falcioni sentado en el banco. Para peor, terminó con nueve por las expulsiones de dos hombres de refresco, Lautaro Godoy (doble amarilla) y Kevin Ortiz (roja directa), toda una postal de la impotencia que genera el mal momento.

El equipo de Rubén Darío Insúa hizo un culto a la eficacia y la mitad de sus remates al arco de Luis Ingolotti terminaron dentro.

El 2-1 final dio cuenta de ello en una tarde de calor agobiante (36 grados de sensación térmica) en Buenos Aires y con apenas unos cientos de espectadores, estoicos hinchas del “Guapo”, agrupados en una misma tribuna en el remozado estadio Claudio “Chiqui” Tapia.

No era sencillo en la previa apostar a un partido entretenido. Con todo, los protagonistas se prodigaron en ofrecer un partido con pocas interrupciones y entretenido, aunque sin demasiada inspiración ni muchas situaciones de gol.

A imagen y semejanza de Eduardo “Chacho” Coudet en River Plate, el “Emperador” decidió repetir el once titular de su debut en este segundo compromiso al mando del “Decano” bajo su mando. Otra vez con Renzo Tesuri por dentro y no por donde prefiere y más suele rendir, por fuera.

Claro que en el empate con Aldosivi, en particular en el primer tiempo, ni el esquema 4-2-3-1 ni el desempeño individual de los suyos había sido satisfactorio. Recién en el complemento, sobre todo cuando movió el tablero, Atlético logró alguna mejoría.

Ese primer tiempo fue una “remake” de otras películas, reiteradamente protagonizadas por el “Decano” fuera de casa en el último año y pico, con prescindencia del director (técnico) a cargo del rodaje.

Otra vez pagó un precio altísimo a una desatención (a varias en cadena, en realidad) en la jugada que Gonzalo Marioni la peinó de espaldas para el 1-0. El gol vino de un lateral y de la soledad y la comodidad absolutas con las que Iván Tapia mandó el centro al área. Y al ex Boca tampoco nadie lo incomodó ni un poco.

Después, más de lo ya visto. Bastante más posesión que su rival (casi un 60 %), pero falta de sorpresa, de profundidad. Al equipo de Falcioni le faltó conexión devenida en pases cortos y pequeñas sociedades, más allá de haber llamado a intervenir varias veces al arquero paraguayo Juan Espíndola, reemplazante del lesionado Marcelo Miño, aunque no con grandes atajadas.

Cómodo con la ventaja, el “Guapo” la cuidó y estuvo más cerca de duplicarla (por caso, con un tiro libre del propio Tapia) que de irse al entretiempo con el resultado empatado.

Falcioni hizo lo que debía, movió el banco en el intervalo, apostando al dinámico Godoy y a un lateral con llegada como Galván. Pero como el equipo seguía sin dar respuesta, ingresaron Leandro Díaz -doble nueve con Carlos Abeldaño- y Alexis Segovia, un nuevo dibujo que lo puso a Tesuri por banda derecha.

El técnico Insúa le hizo un favor al “Decano” dejando en el vestuario a Maroni. Barracas perdió juego y la visita creció. La impresión era que el gol estaba al caer y Godoy casi la mete de media distancia, lo evitó Espínola.

Poco después, Atlético supo aprovechar un lateral a favor, que terminó con un centro del propio volante con inferiores en River que se desvió en Nicolás Demartini para el 1-1 a los 70 minutos.

La igualdad era merecida. Pero las alegrías a este “Decano” no le duran nada. Y apenas el anfitrión movió la pelota, las virtudes de tres de los sustitutos que Insúa mandó a cancha derivaron en el gol del “acabóse” para la visita: Manuel Duarte, Facundo Bruera y el veterano Lucas Gamba, quien sentenció la historia.

Los 20 minutos que restaron hasta el último pitazo de Sebastián Zunino estuvieron de más. Porque Atlético jamás se pudo recuperar del golpazo y se desmoronó cual castillo de naipes, solo a la espera del final de un nuevo capítulo de esta pesadilla interminable llamada “jugar de visitante”.

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