¿Cómo está la Argentina en materia económica frente al conflicto en Medio Oriente?

La estabilidad en el plano cambiario marca la diferencia respecto de otras economías en medio de la convulsión global.

EL VALOR DEL DÓLAR. Los analistas creen que, frente a la escalada de la crisis bélica, podría registrarse una corrección cambiaria en la Argentina. EL VALOR DEL DÓLAR. Los analistas creen que, frente a la escalada de la crisis bélica, podría registrarse una corrección cambiaria en la Argentina.

El mercado local continúa operando en un contexto de mayor relajación de las condiciones de liquidez, con tasas de corto plazo más estables y un frente cambiario que se ha mantenido contenido incluso en un escenario internacional más desafiante. No obstante, la compresión de tasas podría comenzar a mostrar una pausa, en especial considerando que la inflación se sostiene en niveles relativamente elevados, indica Justina Gedikian, analista Senior de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros. En paralelo, el riesgo país viene lateralizando durante el último mes y se ha mostrado bastante resiliente pese a la escalada del conflicto en Medio Oriente, aunque el mercado continúa monitoreando de cerca la capacidad del Gobierno para asegurar el financiamiento de los vencimientos en moneda extranjera en los próximos años.

Según la experta, la relajación de las condiciones de liquidez tuvo un impacto limitado sobre el mercado cambiario. “De hecho, el tipo de cambio oficial acumula una caída de 0,5% en el mes, incluso en el marco de la escalada del conflicto en Medio Oriente”, puntualiza. Al comparar la evolución de los pares en Latinoamérica, se observa que, si bien las monedas de la región han mostrado un desempeño relativamente similar a lo largo del año, la reacción del tipo de cambio local tras el inicio del conflicto fue más contenida en comparación con otros países de Latinoamérica, como Brasil y Chile.

La estabilidad cambiaria permitió al Banco Central (BCRA) mantener su racha ininterrumpida de compras en el mercado oficial, aunque a un ritmo inferior al registrado en febrero. Según los datos de Cohen, en lo que va de marzo, las adquisiciones acumulan U$S494 millones, lo que representa un promedio diario de U$S62 millones, frente a un ritmo diario de U$S86 millones en febrero. La contracara es que, de mantenerse la estabilidad o incluso una caída del tipo de cambio nominal, la apreciación del tipo de cambio real podría acentuarse en los próximos meses, en particular teniendo en cuenta una inflación que se mantiene consistentemente por encima del 2% intermensual, lo que a su vez podría reactivar expectativas de una corrección cambiaria hacia adelante, advierte Gedikian.

Entre vaivenes

La relativa tranquilidad en el plano cambiario es destacable en el marco de un mercado internacional convulsionado por el conflicto en Medio Oriente. Desde el comienzo de las tensiones, el mercado se ve cruzado por el vaivén discursivo y las acciones de los principales responsables, primando la incertidumbre respecto a la resolución que tendrá el conflicto, el cómo y su plazo, señala el reporte semanal de Ecolatina.

En este contexto, el precio del petróleo retornó nuevamente a los U$S100 por barril en la semana, la volatilidad en la bolsa norteamericana se disparó y el dólar continúa actuando como un refugio global en detrimento de las monedas emergentes. Concretamente, desde el inicio del conflicto el dólar se apreció 2,2% (+0,4% la semana pasada), al tiempo que las monedas emergentes se depreciaron, con el Real brasileño (nuestro principal socio comercial) cayendo 1,6%, observa la consultora. Con un tipo de cambio local que se mantuvo relativamente estable y la aceleración de la inflación de los últimos meses, el tipo de cambio real profundizó la tendencia que presenta desde 2026 y se apreció 2,6% desde el estallido del conflicto (volvió a valores similares a los de junio de 2025).

La cuestión de la incertidumbre sobre la resolución y derivaciones del conflicto no son triviales para Argentina. Si bien el precio del petróleo en particular y de las commodities en general (la soja en Chicago subió 4,8%) significan en el neto un shock positivo para el frente comercial del país, la cuestión pasa sobre el frente financiero. Concretamente, sobre los flujos internacionales y la disposición de financiamiento hacia emergentes, el impacto sobre el Riesgo País y el necesario rollover de vencimientos en moneda dura que requiere el Sector Público, indica Ecolatina. Es que el conflicto bélico se superpone a una economía norteamericana con varios frentes abiertos. Dejando a un lado los vacíos y las complejidades de las estadísticas fruto del shutdown, la marcha desinflacionaria está virtualmente estancada desde al menos mediados de 2025 (la tasa de inflación anualizada se alejó del 2% objetivo de la FED y se estabilizó en torno al 3%), la tasa de desempleo subió levemente en febrero, y la evolución anualizada del PBI del cuarto trimestre de 2025 se revisó fuertemente a la baja (0,7% desde 1,4%).

En este delicado balance de inflación y actividad que tendrá por delante el organismo, el shock inflacionario del precio de petróleo agrega mayores tensiones. “El punto del conflicto será ver si existe una potencial resolución en el corto plazo que derive en un nuevo nivel del precio del petróleo y permiten pensar en un fogonazo inflacionario transitorio, o si el mismo se prolonga a un punto que implique que las autoridades se vean obligadas a considerar tomar cartas en el asunto (como en el shock inflacionario post-pandemia)”, acota la consultora.

Por lo pronto, el mercado descuenta que ahora la FED no volverá a bajar la tasa de interés en 2026. Las tasas implícitas del mercado estiman que la Reserva Federal finalizará el año en el con la tasa en el rango actual de 3,50%-3,75%, mientras que el 27 de febrero (previo al inicio del conflicto) descontaba al menos 2 recortes hasta finales de año situándola en 3%-3,25%. Asimismo, la tasa de interés de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años pasó del orden del 3,96% a 4,24% desde el estallido bélico, afectado por un dólar más demandado (un cambio de comportamiento que se ve desde al menos el 2022) seguramente por razones especulativas y de cobertura.

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