REUNIÓN CLAVE. Claudio Tapia, presidente de AFA y Alejandro Domínguez, máxima autoridad de Conmebol, discutieron las probables sedes de la Finalissima entre Argentina y España. El mandatario sudamericano desestimó la posibilidad de que la localidad se traslade a Madrid.

El destino de la Finalissimase ha transformado en un tablero de ajedrez donde la AFA y la Conmebol han decidido mover sus piezas con firmeza. Tras una cumbre de urgencia en Buenos Aires entre Alejandro Domínguez y Claudio "Chiqui" Tapia, el organismo sudamericano ratificó su apoyo total a la postura argentina, según contó el periodista Gastón Edul en TyC Sports: la Selección no enfrentará a España en el estadio Santiago Bernabéu.
El conflicto estalló luego de que la UEFA, haciendo uso de sus derechos organizativos para esta edición, acordara unilateralmente con Florentino Pérez que la sede fuera la casa del Real Madrid. La decisión, tomada sin consulta previa a los organismos sudamericanos, fue interpretada en el predio de Ezeiza como una ventaja deportiva inaceptable, ya que otorgaba una localía absoluta al seleccionado español.
Las cartas sobre la mesa
Lejos de una ruptura definitiva, Conmebol buscará tender puentes este viernes por la tarde. La intención es ofrecerle a la UEFA alternativas en suelo europeo que garanticen la neutralidad del encuentro. Portugal, Italia e Inglaterra (con excepción de Wembley, afectado a un amistoso entre los locales y Uruguay) surgen como las sedes potables. Lo que parece innegociable es el suelo español.
En este contexto, la mención de Tapia sobre traer el partido al Estadio Monumental fue más una "chicana" dialéctica que una posibilidad real. De hecho, el estadio de River tiene programado un recital de AC/DC para el 27 de marzo, fecha prevista para el choque continental. "Yo quiero que se juegue en el Monumental", había disparado el "Chiqui" a la salida de Tribunales, marcando la cancha ante la insistencia de la Real Federación Española.
Un escenario de incertidumbre
Si las partes no llegan a un acuerdo en las próximas horas, el duelo corre serio riesgo de quedar sin resolución, a tan solo dos semanas de la ventana internacional. Esto obligaría a la AFA a una logística de emergencia para organizar nuevos amistosos.
La situación se agrava debido a que el encuentro previsto ante Qatar para el 31 de marzo también está en duda. La crisis bélica en Medio Oriente no solo forzó la suspensión del fútbol en el país qatarí —perdiendo la sede original del Estadio Lusail— sino que mantiene en vilo la realización de cualquier evento deportivo en la región.
La preocupación de Scaloni
En medio del tironeo dirigencial, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni observa el panorama con inquietud. Estos partidos son considerados piezas clave para el "filtro" final de la lista de convocados para el Mundial 2026. Sin sedes confirmadas ni rivales firmes, la Selección corre el riesgo de perder una de sus últimas oportunidades de roce internacional de alto nivel antes de la cita mundialista.







