ANUNCIO. Tras varios días de rumores, un vocero del régimen iraní informó que Jamenei se recupera de sus heridas “en un lugar seguro”.

PARIS, Francia.- Al nuevo líder supremo, el ayatollah Mojtaba Jamenei, no se le ha visto desde que fue nombrado. Se sabe que fue herido al inicio de la guerra, pero -como representa un objetivo para Estados Unidos e Israel- no es casual que demore su aparición pública.
El nuevo líder iraní está “sano y salvo”, publicó en Telegram Yusef Pezeshkian, hijo del presidente Masud Pezeshkian y asesor del gobierno. Es la primera vez que hace un responsable iraní habla al respecto, tras varios días de rumores.
El dirigente no ha aparecido en público ni ha hecho declaraciones desde que fue elegido el domingo para suceder a su padre, Alí Jamenei, que murió en los bombardeos, el primer día de guerra, el 28 de febrero.
El embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, confirmó ayer al diario “The Guardian” que Jamenei “resultó herido en ese bombardeo” y apuntó que cree que está en un hospital. “He oído que tiene heridas en las piernas, la mano y el brazo”, comentó al rotativo británico.
Según “The New York Times”, que citó a tres funcionarios iraníes, Jamenei tendría heridas “sobre todo en las piernas” pero “está a salvo en un lugar de alta seguridad, con posibilidades de comunicación limitadas”.
“En un búnker”
Aunque no se lo haya visto, su cara está presente en carteles y pancartas en las calles de Teherán. En una de ellas, se lo ve recibiendo simbólicamente la bandera nacional de manos de su padre, Alí, bajo la mirada del fundador de la república islámica, Ruhollah Jomeini.
Miles de simpatizantes del gobierno gritaron sus nombres en el centro de Teherán, como la que se organizó ayer, por las exequias de dirigentes muertos en los bombardeos.
Pero los gritos “¡Muerte a Mojtaba!”, lanzados por la noche por vecinos anónimos desde las ventanas, ponen de manifiesto el repudio de muchos iraníes.
Por su proximidad con los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, a Jamenei se lo considera conservador. Ha sido presentado como uno de los responsables de la represión de las manifestaciones antigubernamentales desde 2009.
Emile Hokayem, del International Institute for Strategic Studies, con sede en Londres, supone que Jamenei permanecerá en un búnker mucho tiempo porque vio lo que le pasó a su padre, su esposa y su madre. “Eliminarlo es prioridad israelí. Si sobrevive, se convierte en un tótem, testimonio de la resiliencia del sistema”, apuntó.
Antes de que fuera elegido, el presidente estadounidense, Donald Trump, había advertido que “no aceptaba” a Jamenei como líder supremo y que, sin la aprobación de Washington, “no durará mucho tiempo”.






