Argentina es una de las economías más expuestas ante la guerra en Medio Oriente, según un banco internacional

Un informe de Wells Fargo advierte sobre la fragilidad cambiaria y financiera frente a un shock geopolítico. Riesgos para el tipo de cambio y la inflación, pero también oportunidades por energía y alimentos.

Argentina es una de las economías más expuestas ante la guerra en Medio Oriente, según un banco internacional
Hace 2 Hs

La escalada del conflicto en Medio Oriente, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, encendió alertas en los mercados globales. En ese contexto, el banco estadounidense Wells Fargo ubicó a la Argentina entre las economías emergentes más vulnerables ante un deterioro del escenario internacional, aunque dejó abierta la puerta a oportunidades si el nuevo mapa comercial favorece a los exportadores de energía y alimentos.

El escenario base que traza la entidad contempla una disrupción de corta duración para la economía global y los mercados financieros. Sin embargo, advierte que un aumento prolongado de la incertidumbre geopolítica y de la volatilidad sostenida es cada vez más probable y debe ser evaluado por los inversores.

“La mayoría de los mercados emergentes han reducido sus vulnerabilidades frente a una interrupción súbita de los flujos de capital, especialmente los países sistémicamente importantes, como China e India. Sin embargo, en caso de un sudden stop, los países que dependen del financiamiento externo, presentan perfiles adversos de deuda soberana y cuentan con reservas de divisas insuficientes son los más expuestos”, señaló la entidad en su último informe a clientes, que reprodujo Infobae.

En ese escenario, podrían enfrentar crisis de balanza de pagos, fuertes desaceleraciones económicas o, en el peor de los casos, un default soberano. “La Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables, mientras que Brasil y México muestran solo una vulnerabilidad moderada ante una interrupción de los flujos de capital”, precisó el banco.

Los analistas también advirtieron que un shock geopolítico persistente puede convertirse en otra prueba para la resiliencia de las monedas emergentes. “Es probable que los mercados se enfoquen en los fundamentos y las valuaciones relativas en un escenario bajista. Los fundamentos cambiarios subyacentes son más frágiles en Argentina, Colombia y Turquía, y más sólidos en Perú, Taiwán y China”, indicó el reporte. Según sus estimaciones, el tipo de cambio podría depreciarse hasta 6,4%.

El documento subrayó además que la combinación de tensiones cambiarias e inflación limita el margen de los bancos centrales para continuar con recortes en las tasas de política monetaria. “Algunos podrían bajar tasas, ya que en términos reales se mantienen altas y el impacto del shock es menos agudo. Otros podrían ver finalizar antes de lo previsto sus ciclos de flexibilización, a medida que aumentan las presiones inflacionarias por el encarecimiento del petróleo y el traslado a precios del tipo de cambio”, sostuvo la entidad.

Incluso, advirtió que “unos pocos podrían retomar ciclos de endurecimiento, aun cuando las perspectivas de crecimiento se deterioren, dado que la estabilidad financiera y el anclaje de las expectativas de inflación pasan a ser prioritarios”.

En materia fiscal, el análisis marca una diferencia respecto de otros emergentes como Colombia, Brasil y Sudáfrica. Allí la Argentina no presenta riesgos relevantes. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que “el mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden”.

El banco también destacó que, para ciertos gobiernos, el alza del petróleo puede traducirse en mayores ingresos, mejorar las perspectivas de crecimiento y abrir espacio adicional para compensar problemas de asequibilidad. En esa línea, la Argentina marcó en enero un récord histórico en la producción de crudo, al alcanzar los 4.262.675 metros cúbicos, según datos de la Secretaría de Energía.

Desde Citi coincidieron en las advertencias. “Países con bajas reservas de divisas, como la Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”, señaló la entidad, que además proyectó que una crisis del petróleo podría desanclar drásticamente las expectativas de inflación interna en los mercados emergentes.

No obstante, también aparecen miradas que ponderan el potencial beneficio regional. Ricardo Dessy, economista del Citibank en Nueva York para América Latina Sur, sostuvo en Infobae En Vivo que cuando el mundo entra en guerra las naciones ricas priorizan asegurarse alimentos y energía, los dos factores indispensables. En ese marco, Estados Unidos, China y Europa buscan diversificar proveedores estratégicos para no depender de un único origen.

“La Argentina tiene capacidad ociosa en alimentos y energía. Tiene litio, cobre, oro, petróleo, gas y una agricultura muy fuerte. Es una situación privilegiada”, afirmó.

Un informe de Criteria agregó que, desde el punto de vista macroeconómico, el efecto relevante para el país se observa en los términos de intercambio. La Argentina enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores, como el registrado en la previa de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022.

El crecimiento sostenido de la producción no convencional en Vaca Muerta implica que el impacto no se limita a una mejora de valores, sino que se potencia por mayores volúmenes exportables.

La especialista en comercio internacional Yanina Lojo sintetizó el escenario con una advertencia doble. Para países como la Argentina, el conflicto tiene efectos contrapuestos: por un lado, los mayores precios internacionales de la energía pueden incrementar el ingreso de dólares; por otro, la presión inflacionaria global y la volatilidad financiera juegan en contra, al endurecerse las condiciones de financiamiento.

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