Jengibre y cúrcuma: propiedades, efectos y qué tan efectivos son según la evidencia

Investigaciones recientes evaluaron las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias del jengibre y la cúrcuma y su impacto en el organismo.

El jengibre ha demostrado ser un aliado en la reducción de los niveles de azúcar en sangre. El jengibre ha demostrado ser un aliado en la reducción de los niveles de azúcar en sangre.
Hace 2 Hs

El uso de especias no solo transforma el sabor de los alimentos, sino que también ha despertado el interés científico por sus posibles efectos en la salud. Entre las más estudiadas en los últimos años se encuentran la cúrcuma y el jengibre, dos raíces tradicionales de Asia que han ganado popularidad en Occidente.

Según indicó la organización National Geographic, las especias pueden definirse como partes de plantas ricas en compuestos aromáticos, moléculas que les permiten defenderse de hongos, bacterias e insectos. Algunas de estas sustancias resultan agradables para el consumo humano, lo que ha favorecido su incorporación en diversas tradiciones culinarias.

Además de aportar complejidad, regular la acidez y enriquecer el aroma de los platos, también se les han atribuido posibles beneficios para el organismo. En los últimos años, la investigación científica se ha centrado en analizar si estas propiedades atribuidas tienen respaldo empírico o si han sido sobredimensionadas.

Tradición y ciencia en la mesa

Dentro de este contexto, el jengibre y la cúrcuma se encuentran entre las especias más estudiadas. Ambas raíces han sido utilizadas durante siglos en Asia, tanto en la gastronomía como en la medicina tradicional, y hoy forman parte de múltiples preparaciones en Occidente.

El jengibre, un tubérculo originario de los bosques tropicales del sur de Asia, ha sido empleado históricamente como remedio tradicional contra náuseas, vómitos y dolor.

Su aroma se debe a compuestos como el zingibereno, el lineol y el geraniol, mientras que su sabor picante está relacionado con la presencia de gingerol. Además, se han identificado más de 100 moléculas adicionales, entre ellas los shogaoles y la zingerona.

El interés científico se ha centrado especialmente en los gingeroles, a los que se les atribuyen propiedades antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias. También se investigan posibles efectos anticancerígenos y su relación con la reducción de la fatiga, de acuerdo con lo informado por la organización.

Un metaestudio que recopiló más de cien artículos académicos, elaborado por investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, concluyó que el jengibre podría contribuir a aliviar náuseas y vómitos, mejorar la función gastrointestinal, reducir dolor e inflamación y ejercer un efecto protector en determinados síndromes metabólicos, consignó el diario La Nación. 

Asimismo, se observaron mejoras en marcadores asociados al riesgo de cáncer colorrectal y en procesos inflamatorios. No obstante, los autores señalaron limitaciones metodológicas en varios estudios analizados: las dosis empleadas variaban considerablemente, desde miligramos hasta varios gramos, y algunos ensayos contaban con muestras reducidas o carecían de grupo de control.

Cúrcuma: entre la expectativa y la evidencia

La cúrcuma, también conocida como azafrán de la India, es otra raíz asiática que se consume fresca o en polvo y aporta un sabor terroso y ligeramente picante. Entre sus compuestos se encuentran el zingibereno, la turmerona y la turmerona aromática. Además, contiene curcumina, una sustancia que ha sido objeto de numerosos estudios científicos.

Diversas investigaciones han analizado sus posibles efectos en la salud cardiovascular y en la neuroprotección. Algunos estudios han asociado su consumo con cambios en el perfil lipídico en adultos con enfermedades metabólicas, efectos que podrían atribuirse tanto a la cúrcuma como a la turmerona.

Sin embargo, al igual que ocurre con el jengibre, la evidencia disponible es limitada y no permite establecer conclusiones definitivas sobre sus beneficios clínicos, por lo que los especialistas insisten en la necesidad de más investigaciones con diseños metodológicos rigurosos.

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