DEBATE LABORAL. El respaldo crece entre jóvenes y tras el rechazo a reducir la jornada a 37,5 horas. En Argentina, la reforma laboral avanza en otra dirección. / PEXELS

Trabajar cuatro días y tener tres para vivir. La idea dejó de sonar lejana en España: el 87% de los trabajadores apoya la semana laboral de cuatro días, según el Estudio de Bienestar y Salud Laboral elaborado por Edenred junto a Savia. El dato tomó fuerza luego de que el Congreso de los Diputados rechazara la reducción de la jornada a 37,5 horas semanales.
El respaldo es amplio, pero con condiciones. Un 58,3% aceptaría el esquema solo si mantiene el salario. Otro 13,5% lo apoyaría si se ajusta la carga de trabajo para evitar jornadas más intensas. Incluso uno de cada cinco trabajadores asumiría algún recorte en sus ingresos. Para muchos, el tiempo libre empieza a pesar tanto como el sueldo.
El apoyo supera el 80% en todas las comunidades autónomas. La Comunidad Valenciana lidera con más del 91%, seguida por Madrid y Cataluña. Entre jóvenes, la adhesión es fuerte: más del 86% de la Generación Z y el 87,4% de los millennials respaldan la medida, aunque priorizan sostener su poder adquisitivo.
Detrás del debate aparece otro dato: el 64% reconoce que el trabajo impacta de forma directa en su salud mental. Más de la mitad señala que la conciliación entre vida personal y empleo resulta decisiva. La semana de cuatro días se instala como una respuesta concreta a esa tensión.
¿Y en Argentina?
En Argentina el escenario es distinto, pero el debate empieza a asomar. Mientras España discute cómo repartir las horas, el Gobierno de Javier Milei impulsó una reforma laboral incluida en la Ley Bases, que flexibiliza condiciones de contratación y modifica esquemas de indemnización. El eje local hoy está puesto en costos y empleo formal, no en reducir días de trabajo.
La Ley de Contrato de Trabajo mantiene la jornada de hasta 48 horas semanales, aunque algunos sectores avanzan con esquemas híbridos o reducciones informales en empresas tecnológicas y startups. Son experiencias puntuales, lejos de una política pública general.
El contraste muestra dos prioridades: en España el foco está en el bienestar y la productividad; en Argentina, en sostener el empleo y dinamizar el mercado laboral. Sin embargo, el reclamo por equilibrio entre vida y trabajo también crece entre jóvenes profesionales argentinos, sobre todo en sectores digitales.
La discusión recién empieza. En un mercado laboral atravesado por cambios tecnológicos y nuevas formas de empleo, la pregunta ya circula en ambos lados del Atlántico: ¿cuántos días queremos trabajar y bajo qué condiciones?







